Mariano Rajoy asegura estar dispuesto a seguir intentando recabar los apoyos para conseguir su investidura y que, para ello, es necesario el diálogo con el PSOE, dado que es la única formación que puede desatascar ocho meses de interinidad. Aunque no ha querido concretar en qué momento se dirigirá al líder socialista, Pedro Sánchez sí ha querido dejar muy claro que es él, y no otro, su interlocutor, al menos, «mientras siga siendo secretario general del PSOE», a sabiendas que las turbulentas aguas socialistas pueden desbordar en cualquier momento. «Mi interlocutor es el señor Sánchez y no voy a zascandilear con nadie», ha afirmado en rueda de prensa celebrada en la sede del PP tras la reunión de la ejecutiva popular.

El todavía presidente en funciones ha reiterado que no va a renunciar «a formar gobierno y vamos a seguir trabajando, pero con quien se suma es con el PSOE». Sobre el momento procesal más oportuno para que pueda producirse un nuevo contacto con el líder socialista, si es que finalmente lo hay, se ha mostrado cauto, por entender que una llamada inmediata a la sede de Ferraz «puede ser malinterpretada».

Prefiere esperar a ver «cómo se producen los acontecimientos» aunque no ha podido evitar cierta cara de estupefacción interrogado sobre si los plazos de Sánchez darían para que hubiera gobierno antes del 30 de octubre, cuando se cumple el plazo para la disolución automática de las cámaras y la convocatoria de elecciones. «Las primarias son el 23 y el plazo acaba el 30», ha comentado escéptico dejando entrever que Sánchez puede haberse instalado ya en un escenario electoral. Lo ha reconocido más tarde con las siguientes palabras: «Visto lo visto no tengo muy claro lo que va a  suceder»

Cree que «como no ganamos nada con unas terceras elecciones, haré cuanto esté en mi mano» para conseguir un gobierno «respetuoso con la lógica, el sentido común y la voluntad de los españoles», no uno sólo basado en la aritmética parlamentaria en alusión a los intentos del socialista de conformar un gobierno alternativo.

Por otro lado, ha expresado su disponibilidad a asegurar «la estabilidad institucional» del PSOE allí donde se quede en minoría tras retirarle Podemos su apoyo. Hoy ha pasado en Castilla-La Mancha, donde sorpresivamente la coalición de izquierdas ha anunciado su ruptura con el socialista Emiliano García-Page. El año pasado fue Extremadura, donde Guillermo Fernández Vara recibió el apoyo de José Antonio Monago para sacar adelante los presupuestos para este año. El popular se ha comprometido también a hacer lo mismo con las cuentas del año que viene.

Lo curioso es que en Castilla-La Mancha ganó las elecciones María Dolores de Cospedal, que se quedó a un escaño de la mayoría absoluta por un puñado de votos. La propia Cospedal hacía público un comunicado al filo de las cinco de la tarde para señalar que apoyará  a Page «en todo aquello que sea necesario para los intereses de los castellano-manchegos con el fin de evitar la parálisis de la región»

«Absolutamente» ha sido la respuesta de Rajoy cuando se le ha interrogado sobre la disposición del PP a auxiliar a los socialistas porque «vamos a actuar con responsabilidad», la misma que él reclama al PSOE para que haya gobierno en España.