«No ha pasado nada que nos perjudique», este era el mensaje que repetían los letrados a sus clientes al terminar la primera sesión del juicio de las tarjetas black . Hoy las tornas cambiarán porque llega el turno del fiscal Alejandro Luzón y de los abogados de Bankia y el Frob que se emplearan a fondo para desmontar los intentos de los defensores de eliminar las pruebas de cargo contra sus clientes y dejar solo en manos del ministerio público la acusación contra los usuarios de las tarjetas opacas.

Los 65 acusados (Miguel Ángel Araujo falleció el pasado mes de febrero) se sintieron cómodos en la primera jornada de este juicio, a pesar de que fueron recibidos con abucheos por un grupo de perjudicados por las preferentes de Caja Madrid. La sesión de ayer se dedicó por completo a los alegatos de sus abogados que pidieron de todas las formas posibles a los jueces que eliminen de la causa todo lo que les perjudica.

Expulsión de Bankia y el Frob

Su primer ataque fue dirigido contra Bankia y el Frob por haber sido los causantes de este juicio al descubrir la existencia de estas Visas en una auditoría y haber mandado los datos al fiscal. Por ello, solicitaron al tribunal que les expulse sin contemplaciones porque no pueden sentirse perjudicados porque ninguno de los dos ha pagado los gastos de las tarjetas opacas.

Las hojas de los gastos vulneran el derecho a la intimidad

Además, los abogados desplegaron todo su arsenal jurídico en negar «legitimidad» a las hojas Excel que recogen estos gastos y cuya publicación ruborizó a los acusados al saberse que gastaban sin control para llevar una vida al alcance de muy pocos en tiendas de lujo, restaurantes de cinco estrellas, en tiendas de muebles o en farmacias. «Es un gran misterio», alegó la letrada María Jesús Díaz, «de dónde sale este listado» porque «no sabemos el criterio que ha utilizado Bankia para aportar al proceso este material incriminatorio». Para los letrados la divulgación de estos datos ha vulnerado el derecho a la intimidad de sus clientes porque gracias a sus gastos se han conocido «sus creencias religiosas o su orientación sexual».

No hay facturas

Otros abogados ya adelantaron que sus clientes no reconocen algunos gastos porque ni siquiera han visitado los restaurantes que figuran en sus hojas Excel y otros apuntaron que Bankia no ha entregado los justificantes de estos pagos, la factura que se firmaba entonces cuando se pagaba con una tarjeta de crédito «por lo que parece que estamos ante la chapuza de un colegial», señaló el abogado de Gerardo Díaz Ferrán, Carlos Pardo.

Algunos letrados se limitaron a pedir a los jueces que echaran cuentas para comprobar que sus clientes se sientan injustamente en el banquillo porque salieron de Caja Madrid hace más de cinco años y, por tanto, el delito de apropiación indebida del que están acusados ha prescrito. Es el caso, según Gonzalo Martinez Fresneda, del exsecretario del Consejo de Caja Madrid Enrique de la Torre porque cesó en su cargo en julio del 2009.

Bankia presenta pruebas que acorralan a Sánchez Barcoj

Hoy el fiscal cuestionará estos alegatos y Bankia y el Frob defenderán su presencia en este juicio. La entidad ya sabía que la iban a atacar y ayer optó por defenderse con la presentación de dos pruebas documentales. Una que acredita que el exdirector financiero Ildefonso Sánchez Barcoj gestionaba al margen del circuito ordinario las tarjetas black y otra para confirmar que estas Visas no formaban parte de la retribución de los acusados.

Las reacciones de los acusados

El juicio no ha hecho más que comenzar y es muy poco probable que el tribunal acepte las pretensiones de las defensas. Por ello, lo peor está por venir para los acusados que tendrán que explicar con cámaras de televisión por medio sus gastos y su proceder. «Será todo más desagradable», admitieron ayer algunos de ellos.

Rato y Blesa no se cruzaron ni una palabra y evitaron mirarse

En la primera jornada los acusados mantuvieron el tipo y algunos de ellos se citaron hoy para acudir juntos hasta el polígono de San Fernando de Henares, sede de la Audiencia Nacional, e incluso otros compartieron mesa en un bar cercano. Los que peor lo llevaron fueron Blesa y Rato que debido a sus cargos se sientan juntos, pero que evitaron cruzarse una palabra o una mirada. Y Díaz Ferrán que fue de los pocos que no lució corbata y que estuvo aislado del resto de los imputados porque está preso y según su abogado, enfermo. Hoy le reconocerá un médico forense.