Luis Bárcenas, uno de los acusados estrella del juicio de ‘el caso Gürtel’, ha asegurado en una charla informal con periodistas que no tiene intención de alcanzar un acuerdo con la fiscalía. «Mi defensa va por otro lado», apostilló. Y añadió: «Voy a defenderme y no a cargar contra nadie».

En un tono distendido junto a su mujer, Rosalía Iglesias, ha escuchado junto a los otros 35 acusados un resumen de las peticiones de las acusaciones y las cuestiones previas al inicio de la fiscalía, las acusaciones populares y las defensas.

«Yo no contrataba»

El extesorero del PP, que vestía un elegante traje gris, ha asegurado que va a aportar pruebas que demuestren su inocencia como la documentación que, en su opinión, acredita que su función en el PP se limitó a pagar las facturas de las campañas electorales cuyos actos eran  encargados por otros. «Yo pagaba las facturas, pero no tomaba la decisión sobre a quién se contrataba». Por su parte, su mujer ha refrendado esta posición. «Vengo a defenderme, todavía no sé qué hago aquí», ha asegurado antes de coger a su marido de la mano para irse a comer.

El exdirigente popular no ha querido pronunciarse sobre la decisión del cabecilla de esta red, Francisco Correa, que está coqueteando con la fiscalía para intentar una rebaja de su condena, pero ha apuntado que el ministerio público ha debido llegar a algún tipo de acuerdo con tres de los imputados, ya que las fiscales han pedido que declaren en primer lugar alterando el orden que habían establecido en su escrito de conclusiones provisionales.

Tres posibles arrepentidos

Se trata del empresario Alfonso García Pozuelo, de Jacobo Gordon (amigo del yerno de José María Aznar) y Roberto Fernández. Las fiscales también han pedido a los jueces que amplíen la lista de testigos al igual que el abogado de ADADE, Mariano Benítez de Lugo, que ha reclamado que declare en calidad de testigo Mariano Rajoy «pero no por lo que es ahora sino por lo que fue», es decir, el responsable del PP cuando Bárcenas se dedicó a sisar la caja del partido conservador.

Las defensas se coordinan para exigir la nulidad de las actuaciones

Por su parte, el abogado de la Comunidad de Madrid se ha negado a que Correa salde sus deudas con esta red con el pago de 2,2 milllones de euros porque, según sus cuentas, debe el doble. Por cierto, que el jefe de esta red ha cambiado de abogado y ha contratado a Juan Carlos Navarro tras despedir a su abogado de oficio. Su nuevo defensor es el único que ha renunciado a plantear cuestiones previas.

El resto de las defensas, en este trámite, se han coordinado para reclamar la nulidad de todas las actuaciones, es decir, de las pruebas de cargo. El abogado de Pablo Crespo, Miguel Durán, ha sido el que más tiempo ha empleado en cuestionar las pruebas: las grabaciones aportadas por el arrepentido, José Luis Peña, la instrucción de Baltasar Garzón porque fue condenado, el pen drive con la contabilidad de la caja b de Correa y las intervenciones telefónicas, en fin, casi cada folio del sumario.

Reprimenda del presidente del tribunal

Este letrado, que ha sido reprendido en dos ocasiones por el presidente del tribunal, ha asegurado que con este juicio se busca «darle patadas al PP en el cuerpo de algunos acusados». Y el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, no le ha dejado seguir cuando ha dudado de que los jueces no se dejen influenciar por el hecho de que a sus clientes «les han colgado el sambenito al cuello de acusados». «Por ahí, no, señor letrado», le ha espetado.

Otros abogados han aprovechado este trámite para pedir que sus clientes puedan librarse de asistir a todas las sesiones de este juicio. Álvaro Pérez, ‘el Bigotes’, e Isabel Jordán han alegado problemas de salud y el contable de la trama, José Luis Izquierdo, está dispuesto a someterse a un examen neurológico porque empieza a presentar «problemas de memoria», según su abogado.

Mato manda a su letrada

En el banquillo de los acusados quedan tres sillas vacías porque la ley no exige su presencia en una vista cuando solo deben responder como responsables a título lucrativo. Es el caso de Ana Mato, exministra de Sanidad, que ha evitado la foto en el banquillo, del PP y de una empresa. La exmujer de Jesús Sepúlveda ha mandado a su abogada, Julia Muñoz.