La implantación de la nueva jornada laboral de los funcionarios de la Policía Nacional, forzada por Bruselas para garantizar un descanso mínimo de 11 horas cada 24 antes de que se realice otro servicio, está provocando desde que entró en vigor el pasado mes de abril una significativa reducción de agentes en la calle que despierta la preocupación entre los mandos policiales. Algunos llegan a cifrar la merma en cerca del 20%.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, firmó una circular el pasado 18 de diciembre tras el acuerdo alcanzado con la mayoría de las organizaciones sindicales en la que se establecían las bases de las nuevas modalidades horarias y la planificación de los servicios que entrarían en vigor el pasado 1 de abril. La nueva regulación estaba motivada por una advertencia de la Unión Europea, que dio dos meses de plazo a España para adaptar el horario a las normas europeas tras la denuncia  interpuesta por un funcionario policial, y trata de ampliar el periodo de descanso entre un servicio y otro y contribuir a mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar de los integrantes de la organización policial.

La principal novedad es la supresión del conocido como turno africano y la habilitación de uno nuevo (el conocido como ‘quinto y medio’), que trae como consecuencia práctica que un agente a turnos rotatorios realice 15 servicios menos al año para que pueda cumplirse el descanso mínimo de 11 horas cada 24 antes de que realice otro servicio. La Unión Federal de Policía ha calculado que el cómputo total de horas realizadas disminuye en 151.

La aplicación de esta regulación horaria garantiza que, salvo casos excepcionales y justificados, los miembros de la Policía Nacional no trabajarán más de dos fines de semana al mes, a excepción de aquellos que presten su servicio en la modalidad de turnos rotatorios o en jornada de noche. Con el nuevo acuerdo, también se ha elevado de 98 a 120 euros mensuales la cantidad que se paga en concepto de turnicidad (compensación por exceso horario).

La Escuela de Ávila acaba de recibir a 1.304 alumnos, que necesitarán 22 meses para formarse

Lejos del milagro de los panes y los peces, la implantación de la nueva jornada ha obligado a una redistribución de efectivos, puesto que el refuerzo de la plantilla está bajo mínimos por las restricciones presupuestarias y no se cubren las bajas por jubilación o por pasar a segunda actividad. Correspondientes a la XXXII Promoción de Policías de la Escala Básica, el pasado 14 de septiembre se incorporaron a la Escuela Nacional de Ávila 1.304 policías-alumnos tras superar la oposición, si bien necesitarán 22 meses -10 en el complejo abulense y otros 12 meses de prácticas en distintas unidades y dependencias policiales- para completar su formación antes de que se les dé su primer destino.

«Va contra la eficacia»

«La reducción de efectivos en la calle es de cerca del 20%. Además, va en contra de la eficacia. No se puede tener a un policía una semana sin ir a trabajar; pierde el contacto con la calle, con la delincuencia…», se queja un mando en conversación con este diario. «Claro que se nota, dispones de menos personal», reconoce otro jefe policial.

La solución pasaba por incorporar un sexto turno, demanda que la dirección de la Policía Nacional calificó como «línea roja» durante la negociación por la falta de efectivos en ese momento. La de los sindicatos era volver al quinto turno.

Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) se calcula que España tiene un déficit de no menos de 10.000 agentes para cubrir de forma adecuada las necesidades reales, dado que la congelación motivada por la crisis no permite siquiera cubrir las bajas por jubilación.