La posible abstención del PSOE a la investidura de Mariano Rajoy no sólo hace tambalear los gobiernos autonómicos, como los de Valencia o Aragón, donde Podemos ha amenazado con revisar los acuerdos en caso de que los socialistas favorezcan al PP. Los pactos municipales entre las filiales de Podemos y el PSOE están vigentes en más de una veintena de grandes ciudades y amenazan con decaer si llega este extremo. La política que Podemos promulga de otorgar autonomía a los territorios contrasta con algunas de las declaraciones de su secretario general los últimos días.

Iglesias, sobre la postura de la presidenta balear, firme en el ‘no’: «Esa es la actitud que nos gusta»

Pablo Iglesias ya ha advertido de que «tomará nota» de aquellos barones socialistas que apoyen la abstención a Rajoy y ha apostado por que Podemos se replantee sus pactos autonómicos llegado el caso. Sin embargo, ha admitido que «puede haber diferencias» en cada territorio, y ha puesto como ejemplo Baleares, donde la presidenta autonómica, la socialista Francina Armengol, se opone a permitir un gobierno del PP. «Esa es la actitud que a nosotros nos gusta», ha remachado. Alberto Garzón, el coordinador de IU -integrante de Unidos Podemos-, también ha avisado de que el PSOE caerá en una «contradicción» y en «esquizofrenia política» al facilitar un Gobierno popular a nivel nacional y, al mismo tiempo, seguir gobernando con IU y Podemos en comunidades autónomas y ayuntamientos.

Así las cosas, varios de los alcaldes socialistas que gobiernan con el respaldo de la formación morada han alzado la voz estos días pidiendo mantener el ‘no’ o, en todo caso, respaldar la decisión en la militancia con una consulta. Posturas que irían en la línea exigida por Unidos Podemos a la que ahora se posicionan varios alcaldes para evitar verse afectados por los movimientos del PSOE a nivel nacional.

Mientras que el portavoz de la gestora socialista, Mario Jiménez, ha descartado que el PSOE vaya a retirar los apoyos a Podemos en alcaldías como Valencia o Cádiz, no está claro el siguiente paso de las formaciones que componen Unidos Podemos a nivel municipal. Jiménez sí ha reprochado a Podemos que plantee los acuerdos como un «cambalache o mercadeo», después después de que la formación morada amenazara con retirar los apoyos a nivel autonómico en caso de producirse la abstención.

El ‘no’ de los consistorios con apoyo morado

En Palma de Mallorca, Més y el PSOE llegaron a un acuerdo por el que alternarían la alcaldía, ahora ocupada por el socialista José Hila hasta 2017. Hila ha pedido que «el no sea no», en una línea dura con el PP que, en su opinión, ha sido el gobierno «más radical de la democracia». Aunque no están claras las consecuencias en el plano municipal, a nivel autonómico Podemos y Més ya han anunciado que convocarán sendas asambleas para replantear los acuerdos que sustentan el Ejecutivo autonómico.

En Oviedo , el alcalde socialista Wenceslao López -apoyado en su día por Somos Oviedo e IU-, ha puesto la pelota en el tejado de los militantes, y ha considerado que el PSOE debería consultar a la militancia la posible abstención, dado que podría producirse una «ruptura importante a nivel de estrategia política del partido», ha señalado. Así, ha mantenido que «los parlamentarios no deciden, es el partido el que decide».

Dar la palabra a los militantes, otra postura para evitar represalias

Esta opción, la de traspasar la responsabilidad de la decisión a los militantes, lavaría las manos a los dirigentes políticos, que no tendrían por qué dar explicaciones a sus aliados de gobierno. En esta línea se ha pronunciado en varias ocasiones la alcaldesa socialista de Lugo, Lara Méndez, que en su día recibió el apoyo de BNG y Lugonovo -partido cercano a Podemos-. Méndez ha sido defensora de que «decida la militancia»; una afirmación que fue descartada a priori en la primera comparecencia del presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, que aseguró que, para que se hiciera una consulta, antes debería plantearse y votarse en el Comité Federal.

Ha ido más lejos otro alcalde, Gabriel Echávarri, regidor de Alicante, que ha propuesto estos días la expulsión de los que abandonen el ‘no’ a Rajoy, en un cierre de filas que tranquiliza a sus socios de investidura. Él cree que no hay ningún socialista que apueste por el candidato del PP, pero que si lo hay, debe ser expulsado del partido.

Otro alcalde socialista, el de Valladolid, Óscar Puente, que fue apoyado en su investidura por Sí se Puede-partido instrumental de Podemos- e IU, se ha mostrado abiertamente contrario a la abstención y cerró filas en torno a Pedro Sánchez antes de su dimisión. Ahora es otro de los alcaldes que se suman a la petición de preguntar a la militancia la deriva del partido; algo que ha pedido abiertamente en las redes sociales.

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Pese al ‘no’ que defiende el alcalde vallisoletano, el secretario general de la formación morada en Valladolid, Daniel García, no descarta que un posible acuerdo de investidura de los socialistas tenga consecuencias a nivel municipal. García ha asegurado que tendrá que pedir explicaciones a su filial, Sí se Puede, puesto que, defiende, no se pueden quedar de brazos cruzados y permitir un Gobierno del PP “con sus recortes en libertades y derechos”.

Preocupación en Galicia y divergencia en Andalucía

En Galicia es evidente la preocupación de los partidos de la órbita de Podemos debido a que allí tienen varias de sus plazas. En Santiago de Compostela, La Coruña y Ferrol, sus alcaldes tomaron posesión con el apoyo de los socialistas. Luis Villares, el portavoz de En Marea -donde está integrado Podemos- mostró este martes su preocupación por «la deriva neoliberal» que está tomando el PSOE, algo que podría afectar a los gobiernos de los municipios gallegos del cambio y que la opción de «facilitar la entrada del PP en el Gobierno de España» se traslade a los ayuntamientos gallegos.

En La Coruña, el alcalde de Marea Atlántica, Xulio Ferreiro, ha mostrado su preocupación sobre la posible abstención del PSOE. Los socialistas apoyaron en su día la investidura de Ferreiro, que ahora exige fijar posturas: «Sería bueno -ha agregado- mantener una relación estable, pero para ello el PSOE debería aclararse y definirse sobre si apoya el cambio o va a ser una muleta del PP».

Los ayuntamientos del cambio piden no ser utilizados como «monedas de cambio» a nivel estatal

Otros de los llamados ayuntamientos del cambio, como el de Madrid o Barcelona, regentados por candidaturas de unidad popular, han intentado rebajar el tono y han pedido no ser utilizados como «monedas de cambio» en la «partida de ajedrez» de las formaciones políticas a nivel estatal, en palabras de Rita Maestre, portavoz del ayuntamiento de Madrid, que ha defendido la «autonomía local» que ostentan. En el Consistorio barcelonés se han posicionado en la misma línea, aunque el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha celebrado que los socialistas catalanes se hayan posicionado «prácticamente de forma unánime» contra la opción de dejar gobernar el PP.

En Andalucía, el acuerdo entre socialistas y Podemos o IU -ahora unidos en la candidatura Unidos Podemos- está vigente en cuatro de sus ocho grandes ayuntamientos. En Sevilla, Granada y Córdoba gobierna un edil del PSOE con apoyo de Podemos o IU, mientras que en Cádiz el alcalde es José María González ‘Kichi’, de Podemos, con el apoyo del Partido Socialista.

El caso andaluz es anómalo, puesto que los miembros de la federación socialista andaluza, cercanos a Susana Díaz, se han mantenido en la misma línea de la presidenta andaluza y se han  opuesto tanto a Pedro Sánchez como a su proclama del ‘no es no’. Así lo han manifestado los últimos días tanto Juan Espadas, alcalde de Sevilla con el apoyo de IU y Participa Sevilla -filial de Podemos- como Francisco Cuenca, el edil de Granada. Sin embargo, desde Podemos Andalucía aseguran que la decisión a tomar en cada caso dependerá, en último término, de las formaciones a nivel municipal y que no impondrán una estrategia a seguir.