En vísperas de un Consejo Ciudadano Estatal donde Podemos debe debatir qué quiere ser de mayor, Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963) defiende la vuelta a las «catapultas» ante una cierta laxitud de la formación que ayudó a nacer. Sin ni siquiera cargo orgánico -dice siempre de sí mismo que es un «dirigente líquido»- sabe que ejerce una especie de autoridad moral sobre el sector mayoritario del partido, encarnado por Pablo Iglesias. No obstante, y aunque le separan muchas cosas de Errejón, este politólogo, siempre intenso, sale en defensa de su solvencia y firmeza ideológica.

Pregunta.- ¿Qué se dilucida este sábado en el Consejo Ciudadano de Podemos?

Respuesta.- Los medios tienden a simplificar los debates políticos. Dicen que esto es lo mismo que ocurrió con la Revolución Francesa, están los jacobinos y los girondinos, los que quieren cambiar todo y los que quieren cambiar sólo unas poquitas cosas. Presentan a una parte de Podemos como si quisiera sustituir al PSOE y se equivocan, porque a diferencia de Ciudadanos, Podemos no es mentira. Ha nacido de la realidad del 15-M y de un discurso que no puede ser simplificado. La gente que querría un Podemos centrado, que sustituyera al PSOE, que Errejón fuera el secretario general, está haciendo una caricatura de lo que piensan Errejón y ese sector.  La idea de transversalidad la compartimos todos.

Los que quieren que Errejón fuera el secretario general del PSOE hacen una caricatura

P.- ¿El debate es entre la radicalidad, el populismo de izquierdas y la transversalidad? ¿Tiene encaje ahí el discurso de Errejón?

R.- Claro, es una pieza esencial. Hay muchas inteligencias políticas, lógicas, tácticas, estrategias en Podemos que comparten la idea del agotamiento del bipartidismo, contra la austeridad y la necesidad de superar modelos del siglo XX. Los partidos políticos, la universidad, los periódicos, los ateneos… todos están viejitos.  Hay una cosa positiva y es que después de 7 campañas ya va siendo hora de que Podemos reflexione sobre cuál es su ideología y ahí sí hay una discusión que va a aflorar. Hay algunos que confunden la centralidad con el centro y la centralidad es hablar con una mayoría de españoles golpeados por la crisis, la resignación y unos políticos ladrones. Ha habido una discusión fuerte donde se trataba de entender si la idea de centralidad se confundía con el centro.

P.- ¿Está en esa tesis Errejón?

R.- Quieres que te diga que Errejón es el centro, es el que quiere pactar con el PSOE, el futuro secretario general del PSOE. Lo conozco desde que era estudiante y conozco su firmeza ideológica. Con Pablo y con Íñigo he estado en el cien por cien de las últimas huelgas generales. No se puede caricaturizar ni el pensamiento de Íñigo ni el pensamiento de Pablo.

¿Qué interés tienes en que vengan los que no tienen una conciencia clara del cambio y pierdas a los que han confiado en ti?

P.- ¿Son compatibles, pueden convivir en Podemos?

R.- No sólo pueden sino que deben. Ellos comparten cosas que yo no comparto. Lo que pasa es que cuando hay que tomar decisiones tácticas, que se convierten en estrategias, las diferencias se agrandan. Se trata de ayudar al PSOE para que salga de su marasmo reforzando su alianza con partidos trampa, como es Ciudadanos, o establecer una confrontación para que el proceso de limpieza que comenzó con el 15-M culmine. Y ésa es una discusión que tiene efectos estratégicos. El 15-M sacó las catapultas para derribar las murallas de un sistema podrido y dispararon certeramente. Derribaron esas murallas y después nos relajamos, y el PSOE, con trampas, con estos manejos internos y golpes de estado, con ese puchismo, comienza a reconstruir sus murallas de forma torticera. Yo creo que Podemos tiene que volver a la calle y disparar las catapultas porque de nada sirve estar en unas instituciones que no nos permitan transformar las cosas. Hay gente que dice: no, hay que prestarle más atención a las instituciones. Y ésa es una discusión legítima.

P.- Usted ha dicho que el dilema es apostar por la democracia o meterse en la cama con quien se quiere sustituir.

R.- Claro. La primera discusión que hubo fuerte en Podemos era sobre si había que dar apoyo o no a Susana Díaz en Andalucía, y hubo muchas presiones. En aquel momento hubo gente que entendió que había que apoyarla porque nos daba credibilidad institucional. Otros planteábamos que no se podía dar el poder a una persona que venía de un entramado fortísimo de corrupción. Hay un debate de táctica: ¿cómo consigue Podemos mejor sus objetivos? ¿Entrando en las instituciones, acariciando a los viejos partidos, pareciéndose a Ciudadanos o al PSOE, o confrontándolos? En la última campaña, por intentar captar a los que supuestamente nos faltan, perdimos a un millón. ¿Qué interés tienes en que vengan los que no tienen una conciencia clara del cambio y pierdas a los que han confiado en ti?

Susana Díaz buscó a un guapo, moreno, sin ideología, que no se significase por nada: Pedro Sánchez

P.- ¿Por qué esta vez sí estaban dispuestos a pactar con el PSOE y no tras el 20-D?

R.- Tras el el 20-D queríamos tanto pactar con Sánchez que nos ofrecimos a acordar el gobierno. Eso se explicó mal y se entendió peor por los medios, cuando sólo era una garantía para que se cumpliera lo que se firmara. Luego Sánchez se echó en brazos de Ciudadanos porque no tiene ideología. Cuando fracasa Rubalcaba, se presenta una persona que iba a renovar el partido por la izquierda, Eduardo Madina. Entonces Susana Díaz buscó a un guapo, a alguien joven y moreno, sin pasado, sin mochila, sin ideología, que no se significase por nada. Ese guapo, joven, sin pasado, ideología ni compromiso es el que después dice que va a recuperar al PSOE desde la izquierda. La dirección socialista lleva demasiado tiempo siendo un fraude y por eso tienes derecho a no creerle. Podemos escuchó a esos militantes que siguen pensando que el PSOE tiene algo de izquierda y sólo se sostiene porque el PP es postfranquista y eso le hace parecer progresista.

P.- Lo cierto es que ahora parece que ni hay gobierno alternativo, ni elecciones, y que Rajoy será investido. ¿No se arrepienten de ese no?

R.- Se tendrán que arrepentir los responsables. El PSOE no quiso hacer un gobierno con Podemos porque su Comité Federal le obligó a pactar con Ciudadanos, y Ciudadanos existe para pararle los pies a Podemos. ¿Cómo vas dar el gobierno a un partido que nació, con dinero del IBEX 35, para pararle los pies a Podemos? ¿Nos hemos vuelto locos? Sánchez no se atrevió a ser el último socialista para frenar el vaciamiento de la democracia.  Sólo cuando estaba muerto e hicieron ese espectáculo bochornoso para todos los españoles. Igual que el PP, que está aguantando porque en cuanto haya una hilacha, se desmorona. Si Correa habla, una parte importante de su dirigencia puede acabar en la cárcel. Por eso le diría a esos 7 millones de españoles que han votado PP, que han votado a unos sinvergüenzas. Muchos españoles han votado a una asociación para delinquir.

Los 7 millones de votantes del PP han votado a una asociación para delinquir

P.- ¿En qué medida hay un debate político de fondo o uno de poder?

R.- La discusión es ideológica y de poder, claro. En los partidos hay discusiones ideológicas y de poder.

P.- No necesariamente las discusiones de poder son ideológicas

R.- La naturaleza humana también se expresa en los partidos políticos y cuando se vota hay quien pierde, y el que pierde no está contento y hay movimientos. A mí no me gustaría que nos pasara como a otros partidos, que es la pelea desnuda por el poder. Me gustaría que no cometiéramos el profundo error de importar lo peor de los partidos políticos. En IU, en Madrid, hubo peleas desnudas por el poder. Me gustaría que no nos contaminara. Con Íñigo tengo un debate ideológico, un cuestionamiento de la hipótesis populista respecto a que los modelos de América Latina no se pueden aplicar aquí. Tenemos una discrepancia que es muy legítima. Ahora bien, hay cosas que pertenecen al ámbito estricto de la pelea de poder que me gustaría que en Podemos tuviera otros contornos y, a veces, no los tienen.

P.- ¿Está ocurriendo eso ahora?

R.- En Madrid hubo unas dimisiones que intentaron forzar la dimisión del secretario general. Eso me parece muy bien que lo haga el PSOE, me parece mal que ocurra en Podemos porque es traer maneras que pertenecen  a la vieja política. No entiendo que gente que ha confrontado hace nada, de pronto se encuentren. Se me hace difícil de entender que sectores estuvieron en desacuerdo con el encuentro con IU, hoy llegan a algún tipo de pactos. Hay lógicas de otros partidos que contaminan la discusión interna con viejas maneras y eso me gustaría que no pasara.

Me gustaría que PP y PSOE nos tuvieran un profundo miedo por que tengan la certeza de que les vamos a mandar a su casa

P.- ¿Habla de Tania Sánchez?

R.- Siempre quiere nombres para buscar titulares. Lo que importa son las ideas, lo que significan.

P.- Pero las ideas las encarnan personas.

R.- Es muy importante que esa frescura que tenía el 15-M no contamine la necesidad de reinventarnos. Los partidos son instituciones avejentadas que reclaman corazón fresco y alegre. Un exceso de ambición, de ocupar cargos, el adelantar tu voluntad de ocupar un cargo antes de saber qué quieres hacer, no debe ser lo que prime en Podemos. No tiene sentido que alguien salga diciendo que se quiere postular a un cargo; eso es vieja política.

P.- ¿A quién va a votar usted en la batalla de Madrid?

R.- Estoy empezando a leer los documentos. Cuando lo haga y vea la coherencia de la gente para defenderlos, decidiré. Sí que he planteado que la candidatura de Rita (Maestre) se había precipitado porque habían puesto por delante los nombres y la voluntad de ocupar cargos antes de saber en qué consistía su política. Y eso es un error. Igual que sería un error profundo si los cargos institucionales construyen el partido. Se equivocaron en la candidatura de Rita porque una foto debe estar llena de gente, no de cargos.

Se equivocaron en la candidatura de Rita porque una foto debe estar llena de gente, no de cargos

P.- ¿A usted le gusta sonreír o asustar a las viejas?

R.- Yo soy muy de sonrisa. Los cambios tienen que venir bailando. Una de las cosas que más me marcaron de América Latina es la alegría de sus pueblos con tantas dificultades y que no pierden la sonrisa.

P.- Evidentemente se lo pregunto por el debate en torno a si en la última campaña sobraron tantas sonrisas.

R.- Las sonrisas nunca sobran, lo que no podemos es frivolizar. Hay tantas necesidades… He comenzado las clases y no dejo de pensar en que faltan 200.000 alumnos que no pueden pagar la matrícula porque el Gobierno de Cifuentes y de Rajoy han hecho que las clases populares no puedan estudiar. Eso no me hace sonreír ni tampoco compadrear, pero no les escupo. El otro día me encontré a Rafa Hernando y me podría haber salido el barrio y darle una patada en la entrepierna. No. Nos saludamos amablemente, pese a que representa en el PP una manera de democracia que se acerca mucho al franquismo.

P.- ¿Hay que dar miedo?

R.- Tenemos que dar miedo a los poderosos. España paga todos los días 100 millones de euros en deudas y hay españoles que tienen dificultades. Y el PP, PSOE, PNV y CDC han trabajado en esa dirección. Me gustaría que nos tuvieran un profundo miedo por que tengan la certeza de que les vamos a mandar a su casa.