Baltasar Garzón sigue desde la distancia la primera pieza del caso Gürtel que él empezó a instruir en febrero de 2009 y que dejó en manos del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) un mes y medio después porque aparecieron indicios contra tres ex parlamentarios de la Comunidad de Madrid. A pesar de ello, en las dos primeras sesiones de esta vista es el gran ausente porque casi todas las defensas han invocado su condena por prevaricación por haber autorizado unas escuchas en la cárcel al jefe de esta red y a su segundo, Francisco Correa y Pablo Crespo, respectivamente, como motivo de nulidad de todo el sumario.

«Entiendo que lo hagan», explica el ahora abogado en declaraciones a El Independiente, pero asegura que las pruebas de este sumario «son muy contundentes» porque cuando el caso pasó a manos primero de Antonio Pedreira en el TSJM y luego a las de Pablo Ruz «se incorporaron múltiples informes probatorios». No obstante, Garzón sí está molesto con la actuación del letrado del PP, Jesús Santos, porque han sido compañeros durante muchos años cuando ambos trabajaban en la Audiencia Nacional y atacó sin miramientos su instrucción en este caso.

Molesto con el abogado del PP

«Entiendo que tengas que defender a tu cliente», explica, «porque yo ahora actúo como abogado, pero por dignidad profesional hay cosas que no puedes hacer». Sus críticas también alcanzan al PP por «haber intentado por todos los medios evitar la celebración de este juicio». Y tilda como un «insulto a la inteligencia» la recusación presentada contra el juez José Ricardo de Prada y luego contra Javier Martínez Lázaro que iba a resolver la de su compañero por ser sus amigos.

Para el ex juez («me han quitado lo que más he querido en este vida, mi toga») en este juicio «está en juego la credibilidad del sistema democrático» porque hay que decir alto y claro que «los cargos públicos» no pueden beneficiarse de sus puestos. Y es que en este sumario «hay muchas cuentas bancarias» que se han nutrido de «fondos públicos», apostilla. Por ello, replica al presidente del Gobierno Mariano Rajoy que en 2009 aseguró que el caso Gürtel no era una trama del PP sino contra el PP. «Todos los tesoreros desde el primero hasta el último» se sientan en el banquillo, apostilla Garzón.

Igualmente valora como un gesto muy positivo que Correa no haya presentado cuestiones previas y espera que sus intenciones de confesar se hagan realidad. «Si habla y colabora, prestará un servicio muy importante y contribuirá a la regeneración del sistema», afirma. El exjuez no confía demasiado en la reacción del PP si este juicio acaba en condena porque hasta ahora no ha sufrido un severo castigo en las urnas. «Tienen que asumir su responsabilidad», incide. Garzón, aunque no entiende «que los ciudadanos les siga votando», reconoce que este partido «a día de hoy «goza de presunción de inocencia», pero advierte de que una cosa es la responsabilidad penal o lucrativa y otra la política, «que es lo que se decide en las urnas» y «no debería avalar la corrupción», remacha.