Convencida de que el PSC pasa por uno de sus peores momentos electorales y de que “necesita reconectar con la sociedad”, Nuria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) y representante de una nueva generación de cuadros socialistas en Cataluña, ha abierto la batalla por el poder en el PSC. Esta mujer de aspecto frágil y discurso contundente, que rechazó el liderazgo del PSC hace dos años para no sentirse tutelada, reclama ahora el bastón de mando para llevar sus propuestas hasta las últimas consecuencias, aunque suponga romper el Grupo Socialista con un no a la investidura. Y deja claro que tampoco se casará con Susana Díaz, a la que advierte de que su liderazgo debe validarse en unas primarias, sin responder a la pregunta de si Díaz es un mal cartel para el PSC.

Pregunta.- Usted ha sido muy franca al advertir que el PSC no se abstendrá en la investidura de Mariano Rajoy y por tanto romperá la disciplina de voto.

Respuesta.- La gestora es resultado de un proceso de implosión en el PSOE que nos ha dejado a todos descolocados. Superado el golpe, todo el mundo habla de coser, pero no quiero que el PSOE se quede en una fase entre costuras , que por no parecerse a Podemos acabe haciendo de muleta del PP.

P.- ¿El problema es parecerse a Podemos o la situación electoral del partido?

Nosotros como PSC no nos podemos abstener sin que nuestras bases nos habiliten a hacerlo»

R.- Hemos oído decir que el PSOE no se podía “podemizar”. El riesgo de que la gestora tome una decisión coyuntural de hacer presidente a Mariano Rajoy nos deja claramente fuera del espacio natural que debemos y queremos ocupar. Ante este escenario, nosotros como PSC no nos podemos abstener sin que nuestras bases nos habiliten a hacerlo. Cualquier cambio de decisión debe pasar por consultar a las bases. Como estoy convencida de que nuestras bases no quieren una abstención, nos veremos obligados a romper la disciplina de voto. Nos obligan, aunque lo ideal sería que, cuando hay una discrepancia de este tipo, se respetaran las diferencias.

P.- Una decisión como romper la disciplina de voto del PSOE en un momento tan critico también es una decisión grave.

R.- Es una decisión coherente. No es coherente que los diputados del PSC hagan presidente a Rajoy con una abstención. No es coherente, ni responde a nuestros principios fundacionales, ni a los ejes del protocolo de relación del 78, que dice que al PSC y el PSOE les une la lucha de clases.

P.- El presidente del PSC, Angel Ros, tiene una postura más conciliadora, en el sentido de intentar cambiar el voto del PSOE sin llegar a hablar de ruptura.

R.- Quizá como él ha roto la disciplina en el Grupo Parlamentario más de una vez, tiene miedo a que esto nos lleve a males mayores. Es una actitud responsable y conservadora. Nosotros queremos crear un buen clima dentro del PSOE, pero somos PSC.

P.- ¿Es partidaria de un grupo propio del PSC en el Congreso?

R.- Es una opción y uno de los debates clásicos de la relación PSC-PSOE. No creo que debamos cambiar el protocolo de 1978 que fija la relación entre ambos como partidos federados, pero debe revisarse. Es un debate que el partido debe tener, pero hoy por hoy no es viable con el actual reglamento del Congreso de los Diputados.

P.- ¿Susana Díaz sería la peor candidata para el PSOE vista desde la óptica de Cataluña?

No sé qué planes tiene Susana Díaz. Lo importante es resolver qué hará el PSOE»

R.- No sé qué planes tiene Susana Díaz. Lo importante es resolver el dilema de qué hará el PSOE. Si opta por hacer presidente a Rajoy, los próximos años del PSOE serán muy difíciles, porque continuamente tendrá que garantizar la supervivencia de este Gobierno, y hasta ahora no nos ha dado garantías de democracia ni de sensibilidad. Entraríamos en un callejón sin salida. El liderazgo tienen que escogerlo las bases. No sé si Susana Díaz tiene previsto presentarse, si Pedro volverá a presentarse… Es un proceso en el que es del todo necesario hacer primarias, y el PSC participará.

P.- ¿El PSC se siente perdedor con este proceso?

R.- Vivimos este proceso con mucha preocupación y tristeza. Lo sucedió el anterior fin de semana no es fácil de digerir. El partido ha entrado en una crisis orgánica sin precedentes que tiene unas derivadas institucionales muy inciertas y nada favorables para nosotros. Pero perdedores, no; nosotros hemos sido coherentes.

P.- Repasando su trayectoria, vemos que ha pasado de defender el llamado derecho a decidir a rechazarlo.

R.-He pasado a una redefinición. Cuando en 2012 introdujimos el derecho a decidir era sinónimo de una consulta legal y acordada. En el momento en que se convierte en sinónimo de derecho a la autodeterminación, nosotros tenemos una dificultad con el PSOE, porque estamos avalando una consulta cuyo objetivo es la secesión de una parte del territorio y decidimos renunciar a esa consulta por la independencia para trabajar un documento conjunto: la Declaración de Granada. Y aquí nos hemos quedado. Nos hemos quedado en una situación de bloqueo institucional, entre unos que defienden que la Constitución y el actual Estado de las Autonomías es inamovible, como PP y Ciudadanos.

P.- Y una parte del PSOE…

R.- Como mínimo, el PSOE, con el compromiso de Granada recoge la idea de que debemos avanzar hacia un Estado federal, y por tanto que hay que modificar la Constitución. Y por otro lado tenemos el gran bloque de partidos independentistas que creen que no es posible llegar a un acuerdo con el Estado y que el camino debe ser la unilateralidad. En este círculo vicioso, si el PSC quiere plantear una alternativa creíble, tenemos que desarrollar la propuesta de acuerdo. Granada tiene que concretarse en una propuesta que permita abrir el diálogo. Nuestro error es no concretar nuestra propuesta de acuerdo para hacer un plebiscito por el acuerdo, no para la ruptura.

P.- Eso probablemente incomode al PSOE.

R.- El PSOE debe resolver cómo asume la responsabilidad de ofrecer un proyecto de Estado diferente al del PP y hacer las reformas necesarias para que el Estado represente a todo el mundo.

P.- El PSOE fracasó en su intento de avanzar en ese sentido, y perdió muchos votos por este camino.

R.- No creo que los perdiera por el Estatut. Los perdió cuando empezó a hacer otro tipo de políticas a raíz de la crisis económica. Por eso salieron los hijos de los votantes del PSOE a decir “no nos representan”.

El PSOE debe resolver cómo asume la responsabilidad de ofrecer un proyecto de Estado diferente al PP»

P.- ¿La vía canadiense, que el PSC propone en la ponencia marco de su congreso, es la solución para desbloquear esta situación?

R.- No. Lo que demostramos con esto es que creemos que nuestra propuesta fracasará. Lo que no es creíble es quedarnos con Granada, sin desarrollarlo porque tememos entrar en contradicción con el PSOE y, en cambio, decir que si eso fracasa volvamos al derecho a decidir, que es la vía canadiense.

P.- ¿Cómo valora que la presidenta del Parlament esté en vías de ser juzgada por desobediencia al Tribunal Constitucional y la respuesta dada por la mayoría soberanista esta semana?

R.- Lo que tenemos que cuestionarnos es si una declaración parlamentaria, sin que tenga derivadas legales reales, debe ser judicializada por vía penal. Creo que necesitamos una solución política.

P.- Parece tramposo insistir constantemente en que el Pleno del Parlament es la auténtica sede de la soberanía catalana y, cuando aprueba un texto, afirmar que no tiene peso político.

R.- Esas declaraciones, que muchos no compartimos, no tienen efectos jurídicos. Todo el mundo debería hacer un esfuerzo de dejar la gestualización porque las aspiraciones legítimas de unos y otros deben resolverse políticamente. Pero parece que a nadie le interesa rebajar esta tensión.