En tan solo una hora y media tres arrepentidos en el caso Gürtel han desvelado los entresijos de esta trama de corrupción que ha estado bajo la lupa judicial durante siete años. El empresario Alfonso García Pozuelo ha reconocido que era necesario pasar por caja para lograr adjudicaciones públicas en ayuntamientos y comunidades autónomas. Jacobo Gordón que el dinero negro era la moneda de cambio de esta trama. Y Roberto Fernández que los regalos eran la llave para hacerse con las obras de un consistorio. El próximo jueves, el jefe de la trama, Francisco Correa, ofrecerá más detalles en una declaración que está prevista que dure dos días.

García Pozuelo, que fue presidente de Hispánica Construcciones, admitió los pagos que realizó al ex alcalde de Pozuelo (Madrid) Jesús Sepúlveda, el ex marido de Ana Mato, para lograr adjudicaciones y no quiso entrar en detalles sobre el millón y medio que entregó entre el 2002 y el 2003 a esta red para que se lo repartieran el ex tesorero del PP Luis Bárcenas, Correa y el exdiputado popular Jesús Merino. «Eso no lo recuerdo, yo recuerdo que entregué cosas para Castilla-León pero era para organismos centrales, pero Correa me dijo que de esos fondos participaba Bárcenas», afirmó.

«Me fui al baño a contar el dinero»

Por su parte, Gordón relató que conoció al jefe de esta red cuando él era estudiante de económicas y asistía a los mítines del PP cuya organización recaía en las empresas de Correa. Y que años después se encontraron en un restaurante y se asociaron para comprar unos terrenos en Majadajonda (Madrid) por un importe de cinco millones de euros y 750.000 en negro. Correa aportó 300.000 en b y 150.000 fueron invertidos por el entonces alcalde de esta localidad, Guillermo Ortega, que luego vendió su participación al jefe de esta trama por el mismo importe.

Gordón explicó que Ortega le entregó esta cantidad en un sobre. «Me fui al baño a contarlo y había 150.000 euros», agregó. También comentó que ofrecieron a Bárcenas participar en este negocio, pero que este no se apuntó. Y que nunca ha oído a Correa identificar al presidente de Isolux, Luis Delso, como «Luis el cabrón». La policía sospecha que este apodo corresponde al tesorero del PP, pero no se ha podido acreditar.

Regalos y sobres en Pozuelo

La declaración más prolija en detalles la ofreció Fernández que admitió que había decidido dar este paso «después de haber tocado fondo y porque el único modo de mostrar a mis hijos que su padre estaba saliendo adelante es contar la verdad». Y contó que fue concejal de Hacienda en Pozuelo cuando Sepúlveda era alcalde gracias » a los 100.000 euros» que puso Correa para su campaña. También que el exmarido de la dirigente popular Ana Mato asistió a unos cursos pagados por el PP para darle «un tamiz cultural».  Y que en el consistorio se hacía lo que el edil ordenaba como las empresas a las que se adjudicaba las obras.

No obstante, en su declaración no ha podido identificar a las personas que daban dinero en efectivo a su antiguo jefe, aunque ha asegurado que Correa era una de ellas, pero luego ha perdido perdón al jefe de la red por esta afirmación, según fuentes jurídicas. A pesar de ello, Fernández reconoció que el jefe de esta trama de corrupción era «un buen empresario porque trabajaba muy bien y era rápido» y era el único que podía aplacar «los impulsos de Sepúlveda que quería hacer las cosas al momento».

Teléfonos encriptados

El exconcejal ha descrito un consistorio que funcionó sin ningún tipo de control y que de un superávit acabó en la ruina porque el presupuesto se disparó más de un 35%. Por ello, confirmó que para lograr liquidez se vieron obligados a vender parcelas. Y que Sepúlveda no podía peros a la entrega de sobres en su despacho o en centros comerciales. Incluso compraba regalos para su mujer con cargo a Correa. «Una vez me pidió que le acompañara a la calle Serrano, a la tienda Loewe a comprar un bolso y me dijo que eso lo pagaba Correa».

También ha desvelado que Sepúlveda rompió relaciones con el jefe de esta red y que reunió a todos sus concejales para informarles de que no podían seguir contratando los servicios de Correa porque le estaba investigando la policía. Por ello, exigió que se encriptarán los teléfonos, una operación que no se llevó a cabo por falta de presupuesto.

Bárcenas afirma que está contento

La declaración de estos tres arrepentidos ha irritado a las defensas de los ex alcaldes que han lanzado al aire preguntas que han sido declaradas impertinentes por el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, como la que se hizo a Fernández: «¿Es cierto que en el ayuntamiento se recibían llamadas de sus deudas con joyeros, camellos y prostitutas?». El exconcejal rompió a reír ante este comentario. Y el presidente del tribunal defendió la declaración de Fernández. «No son suposiciones, es una declaración como la ley permite hacer», puntualizó.

Al término de la sesión, Bárcenas se mostró tranquilo y aseguró que estaba «muy contento», pero durante el interrogatorio de los arrepentidos se ausentó unos minutos de la sala. Por su parte, Correa y su número dos, Pablo Crespo, se pasaron toda la sesión conversando. Sus charlas no parece que busquen frenar al jefe de la trama con su decisión de tirar de la manta. «Son amigos y han sido socios», apuntan fuentes de su entorno.