La fiebre trabajadora se ha extendido por los ayuntamientos catalanes de cara a este 12 de Octubre, en el que una treitena de consistorios expresarán su rechazo a la celebración de la Hispanidad trabajando en festivo. En la mayoría de los casos la «rebeldía» se circunscribe al alcalde y los regidores de partidos soberanistas, especialmente los de la CUP. Pero el ejemplo de Badalona, donde finalmente el juez ha impuesto la celebración del festivo nacional, ha cundido por la geografía catalana. Se trata, sin embargo, de municipios pequeños, sin el peso demográfico de la tercera ciudad catalana por población. El caso más extremo es el de la Vilella Alta -135 habitantes en Tarragona, gobernados por la CUP- donde se ha convocado el pleno. En Navás -algo más de 6.000 habitantes, también con alcalde cupero- se ha convocado la Junta de Gobierno local.

La manifestación que recorrerá el Paseo de Gracia será el único acto reivindicativo del Día de la Hispanidad

En la mayoría, sin embargo, la persiana se abrirá a medio gas, puesto que los funcionarios y concejales que acudan a trabajar lo harán a puerta cerrada, sin atender al público. Se trata de ayuntamientos como Berga, Celrà, Argentona, Vilamat, Sant Pere de Riudevitlles, Sort, Viladrau, Verges o Soriguera. Y así, hasta más de una treintena en diversos grados de apertura, si se cuentan los municipios en los que los alcaldes y concejales de la órbita soberanista han anunciado que irán a trabajar.

Paralelamente, la manifestación que recorrerá el céntrico Paseo de Gracia convocada por Movimiento Cívico 12-O, D’Espanya i Catalans, Somatemps, Convivencia Cívica Catalana, España Generosa, Asociación por la Tolerancia y Regeneración Democrática en Barcelona será, finalmente, el único acto reivindicativo del Día de la Hispanidad que acoja la capital catalana. Un acto al que sólo han confirmado asistencia dirigentes del PP dentro del arco político catalán.

Manifestaciones enfrentadas

Esta marcha, que el año pasado reunió a unas 5.000 personas, podría colisionar con otra manifestación convocada por movimientos de extrema izquierda bajo el lema “Las calles serán siempre antifascistas”. Una marcha convocada a las diez de la mañana por organizaciones como Endavant, en la confluencia de Paseo de Gracia con la Gran Vía, punto por el que una hora después debe transcurrir la manifestación de celebración de la Hispanidad. Fuentes de Interior de la Generalitat han asegurado sin embargo a El Independiente que la Conselleria no ha autorizado ninguna marcha en contra de la celebración del Día de la Hispanidad en Cataluña.

Sociedad Civil Catalana ha optado este año por un acto festivo desvinculado de la concentración

Así las cosas, la concentración de Plaza Cataluña será el único acto conmemorativo en una comunidad en la que la celebración de la Hispanidad ha sido tradicionalmente silenciada. De hecho, las concentraciones de celebración se iniciaron en 2012, tras la primera gran Diada organizada por Omnium y la ANC. Hasta entonces, esta festividad había ido languideciendo en la comunidad, sin celebraciones tampoco de carácter oficial como la que ahora acoge la Delegación del Gobierno. Años antes, bajo la presidencia de Pasqual Maragall, se inició la “tradición” de que los presidentes de la Generalitat utilizaran su presencia en la celebración oficial presidida por el Rey como barómetro de la relación con el Gobierno. Un barómetro que Artur Mas rompió, al hacer de su ausencia la norma.

La otra gran entidad constitucionalista catalana, Sociedad Civil Catalana (SCC), ha optado este año por un acto festivo desvinculado de la concentración, que ha aplazado al domingo por la previsión de lluvia. SCC ha querido dar un aire familiar y menos reivindicativo a su propuesta. El objetivo, explica el vicepresidente de la entidad, José Domingo, es “mostrar que España merece la pena”. Un acto al que sí han confirmado asistencia dirigentes de Ciudadanos y PSOE, que se sumaran al PP en la celebración del domingo.