Miles de llamadas al servicio de emergencias de la Policía Nacional (el conocido 091) dejan de atenderse cada mes por falta de personal o por dedicarse los efectivos a otros cometidos, lo que está impidiendo que el cuerpo pueda prestar una asistencia urgente en situaciones de peligro para los ciudadanos.

La voz de alarma la acaba de dar el Colectivo Democrático de Policías, una asociación que agrupa a policías en activo, jubilados o en segunda actividad; guardias civiles y policías locales, entre otros profesionales relacionados con la seguridad. El malestar entre los agentes ante el deterioro por la prestación del que fue servicio estrella de la Policía va en aumento y ha motivado ya que los funcionarios secunden concentraciones de protesta.

El colectivo asegura que esta situación se viene produciendo desde hace aproximadamente un año y considera que se ha visto agravado por la aplicación desde abril de la nueva jornada laboral, forzada por la Unión Europea para garantizar un descanso mínimo de 11 horas cada 24 antes de que se realice otro servicio. Ello ha motivado una importante reducción de policías en la calle, como informó Elindependiente.com el pasado 4 de octubre.

Los vecinos tuvieron que desarmar a un hombre en Sevilla: llamaron al 091 y no había coche disponible

La falta de efectivos está provocando que se desatiendan llamadas o, en el mejor de los casos, que se persone en el lugar requerido la dotación policial con mucho retraso, muy lejos de los tres minutos que en tiempo llegó a registrar el que llegó a ser reconocido como mejor servicio de asistencia policial urgente al ofrecer la respuesta más inmediata del mundo.

Como ejemplo para acreditar su denuncia, el Colectivo Democrático de Policías narra el episodio que se vivió el pasado 7 de octubre en la barriada sevillana de Bellavista, después de que un hombre con permiso carcelario se paseara por calles y bares «esgrimiendo en la mano un cuchillo de cocina de grandes dimensiones» e increpando a los vecinos que encontraba a su paso mientras les preguntaba quién le había robado su bicicleta y el teléfono móvil. «[Esta situación] provocó pánico entre las personas presentes, que llamaron a la Policía (091) y recibieron como respuesta que no enviarían a ningún vehículo de inmediato porque no había coches disponibles», revelan.

Según añaden, pasó «casi una hora» hasta que apareció un coche de la Policía Local y una ambulancia, después de que el hombre hubiera sido desarmado por un guardia civil fuera de servicio. «Como los vecinos tenían que defenderse, hicieron lo único que podían: hacer el trabajo de la Policía, que cobra de los impuestos de los ciudadanos para ello», censuran.

Agentes critican que los mandos se preocupen más por las medallas que por velar por el ciudadano

Los denunciantes achacan esta «negligencia grave» a varios factores, empezando por la «desidia» de los responsables políticos y de los mandos policiales. En su opinión, éstos están «más preocupados de sus medallas y prebendas» que en velar por la protección y los derechos de la ciudadanía. «Ellos, con identificar a cientos de ciudadanos sin razón, ilegalmente, cacheando y consiguiendo unas pocas actas de intervención de droga para consumo propio, ya se dan por satisfechos con esas estadísticas. Y si, mientras tres policías hacen esas identificaciones, al otro lado de la ciudad un loco con un cuchillo siembra el pánico no se sienten incumbidos por eso, no se sienten responsables. Y lo son», sostienen.

Protesta de policías el pasado 5 de octubre ante la comisaría de Vigo por la situación de la Sala del 091.

Protesta de policías el pasado 5 de octubre ante la comisaría de Vigo por la situación de la Sala del 091. @SUPVIGO

También relacionan el deterioro en la prestación del servicio del 091 -implantado en 1960 para dar respuesta a las solicitudes urgentes y demandas de información ciudadanas en todo el país- con un cambio de prioridades en el cuerpo, lo que explicaría que los grupos de atención al ciudadano estén faltos de personal mientras se crean «puestos artificiales» que no reciben órdenes del 091 y que no ayuda a reforzar la seguridad de la ciudadanía.

Custodia de presos

A ello se suman otras situaciones, como el hecho de que policías de servicio tengan que custodiar presos en traslados al hospital por no disponer la cárcel de efectivos -cuando la ley confía esa tarea a funcionarios de Instituciones Penitenciarias- o que se destinen vehículos a custodiar el domicilio de ministros los fines de semanas, detrayéndolos «de la seguridad pública». «Y así, la gente que necesita un auxilio urgente porque está sentado en una terraza de un barrio cualquier de Sevilla y llega un energúmeno increpándole con un cuchillo de grandes dimensiones llama al 091 y al 092 y el primero le dice que no tiene coches y el segundo que tarda una hora en llegar», critican.

En este sentido, el Colectivo Democrático de Policías vuelve a denunciar que mandos dispongan de vehículos oficiales de uso exclusivo durante los siete días de la semana con los que se desplazan a sus domicilios. «Y permanece allí el coche de noche e incluso días que libra el autoadjudicatorio, sin que permita que lo usen nadie más para labores profesionales», censuran.

De esta situación responsabilizan a los jefes superiores y a los directores generales de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, Ignacio Cosidó y Arsenio Fernández de Mesa, respectivamente. «Menos actos pomposos y factos religiosos, desfiles y fanfarrias, menos cucamonas y fantochadas emulando los 40 años de fascismo presuntamente enterrados, menos propaganda y más resolver estos problemas de la ciudadanía», apostillan.