El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, considera que, si Mariano Rajoy es investido presidente pero fuera imposible aprobar después unos nuevos presupuestos para 2017, la mejor solución sería disolver las Cortes el 3 de mayo y convocar nuevas elecciones. Margallo ha hecho esta reflexión en su intervención en un almuerzo en el Club Siglo XXI en el que ha reconocido que, por lo que se va sabiendo del PSOE, parece que finalmente habrá investidura porque la permitirán mediante su abstención.

El ministro en funciones reconoce que el PP deberá «torear» en un  clima complicado

Ha defendido que lo mejor para la legislatura que hay por delante es que hubiera un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos para afrontar con garantías retos como las reformas y ajustes necesarias para cumplir con los objetivos de déficit pactados con Bruselas. Al no haber sido posible ese acuerdo, ha admitido que el día a día de la legislatura no va a ser un ejercicio sencillo y va a haber que «torear» con 137 diputados y negociar cada jornada «en un clima muy complicado».

Si como consecuencia de esa dificultad fuera imposible aprobar un nuevo presupuesto, aboga por la convocatoria de nuevas elecciones. «Si no hay presupuestos, la única solución sería la disolución de las Cortes el 3 de mayo», ha recalcado el ministro.

El 3 de mayo de 2017 se cumplirá un año de la convocatoria de las elecciones generales del 26 de junio, y la Constitución determina que no se podrán convocar nuevos comicios hasta que transcurra al menos un año de la última convocatoria de elecciones.

No ha querido comentar la situación del PSOE más allá de considerar que hay un «ambientazo» en este partido y ha señalado que hay que respetar su proceso interno y confía en que acierte por su bien y por el de España. Frente a ello, ha considerado que actuar sólo atendiendo al interés personal conlleva acabar con la carrera política propia, con el partido del que se forma parte y con la nación.

Conversaciones con Gibraltar

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, además, ha revelado este miércoles que ha iniciado conversaciones «confidenciales» con personalidades de Gibraltar para explicarles personalmente su oferta de cosoberanía y las consecuencias que tendría para el Peñón no aceptarla.

El jefe de la diplomacia no ha querido precisar quiénes son esas personas con las que está hablando ni si entre ellas figuran miembros del Gobierno gibraltareño que preside Fabian Picardo. La postura oficial de España en la actualidad pasa por rechazar encuentros bilaterales formales con el Ejecutivo de Gibraltar, si bien no tendría problema en recibir a las autoridades gibraltareñas siempre que se integrasen dentro de una delegación británica.

Cuando se concrete el Brexit, los gibraltareños tendrán dos opciones: británicos fuera de la UE o hispano británicos dentro de ella

García-Margallo ha precisado que en esos contactos se les está explicando a los gibraltareños que, cuando se concrete el ‘Brexit’, solo tendrán dos opciones: o permanecer siendo solo británicos, pero fuera de la UE, o «hispano británicos dentro de la UE» si aceptan la fórmula de la cosoberanía. A pesar de que el Gobierno británico y el gibraltareño han rechazado la propuesta de cosoberanía rescatada ahora por España –se llegó a negociar sin éxito en 2002–, García-Margallo se ha mostrado convencido de que esta postura cambiará «cuando en Gibraltar sean conscientes de que la negociación entre el Reino Unido y la UE no les ampara».

Cuando Reino Unido invoque el artículo 50 del Tratado de la UE, lo que se espera para marzo de 2017, empezará la negociación entre Londres y la UE para concretar el ‘Brexit’ en un plazo máximo de dos años. Será en ese momento cuando los Veintisiete tendrán que acordar «por unanimidad» las orientaciones del mandato que darán a la Comisión Europea para negociar, ha subrayado.

España sostiene que Gibraltar no podrá ser incluido en esa negociación, como querrían los gibraltareños, que aspiran a que Londres pueda negociar con la UE un estatus particular para el Peñón tras el ‘Brexit’ que les permitiese disfrutar de unos vínculos mayores con la Unión de los que tendrá el resto del Reino Unido cuando abandone el club.

El 155 se aplicará cuando sea necesario

De igual modo, Margallo ha defendido «no matar moscas a cañonazos» en el debate sobre el futuro de Cataluña y, por tanto, no haber aplicado el artículo 155 de la Constitución frente al desafío soberanista, pero ha asegurado que se aplicará cuando sea necesario.

Margallo ha sido preguntado por la necesidad de recurrir a ese artículo de la Constitución que determina en la práctica la suspensión de la autonomía si no se cumple con la Constitución u otras leyes. El titular de Exteriores ha subrayado que en política, como en la vida, hay que aplicar un principio de gradualismo y proporcionalidad.

Ha recordado que lo que ha pasado hasta ahora ha sido la celebración de una consulta el 9 de noviembre que fue declarada inconstitucional y que, por lo tanto no tuvo efectos jurídicos. Todas las medidas que se han ido adoptando posteriormente han sido recurridas por el Gobierno y, en consecuencia, estima que no ha sido necesario recurrir al artículo 155 de la Constitución.

Pero ha precisado que «se aplicará cuando haya que aplicarlo. Aquí, como en todo -ha precisado- no hay que matar moscas a cañonazos, y si puedes conseguir el mismo objetivo de privar de validez a los actos contrarios a la Constitución, no hay porqué recurrir a ese artículo».

Margallo, quien se ha mostrado en contra de quienes defienden la viabilidad económica de Cataluña fuera de la UE, ha subrayado que «el partido de Cataluña no se juega en casa, sino que se juega fuera». «Si se jugase dentro, bastaba con que el Tribunal Constitucional dijese, como ha dicho, que una secesión unilateral no es posible, pero se juega fuera porque un Estado no lo es porque lo diga así, sino porque sea reconocido por la comunidad internacional», ha añadido.

Y ese reconocimiento, ha proseguido, corresponde a la ONU, donde ha recordado que el procedimiento es que nueve de los quince miembros del Consejo de Seguridad lo tienen que proponer a la Asamblea General sin ningún veto, algo que ha dicho que es «inimaginable»