La fiscal del ‘caso Gürtel’ Conchita Sabadell se ha abstenido en la sesión de este lunes de preguntar al número dos de esta trama de corrupción, Pablo Crespo, por sus relaciones con el PP. Y se ha centrado en mostrar a la sala los menudeos de esta red a través de los apuntes contables recogidos en un pendrive de este acusado. El que fuera lugarteniente de Francisco Correa ha aprovechado su declaración para dejar claro que sus enemigos son el PSOE, la policía y el juez Baltasar Garzón.

Crespo ha sido el primero de los acusados, que ya han declarado en esta vista, que no ha reconocido los hechos que le imputa anticorrupción.»En absoluto», ha afirmado cuando le ha preguntado la fiscal. Y ha mantenido la estrategia defendida por su abogado, Miguel Durán, que ha atacado con todos los medios a su alcance la instrucción de este caso.

Mazmorra de la Edad Media

Por ello, el número dos de esta trama de corrupción ha denunciado, casi desde el inicio de su interrogatorio, que declaró en unas condiciones inhumanas porque estuvo detenido 36 horas sin poder hacer «sus necesidades básicas» y sin «saber si era de día o de noche». «Era una mazmorra de la Edad Media», remachó.

Por estos motivos se ha desmarcado de las declaraciones que prestó ante la policía, ante el juez Garzón e incluso las que realizó meses después ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) porque aún no sabía que le habían «grabado ilegalmente durante 70 días» en la cárcel cuando hablaba con su abogado.

Un policía amenazó a un letrado con la ley de enjuiciamiento criminal, según Crespo cuando compareció ante el juez

Grabaciones ilícitas con el apoyo de la fiscalía

La fiscal centró una parte de sus preguntas en defender la legalidad de las declaraciones policiales y judiciales de Correa, pero Crespo se mantuvo firme. «Declaré en unas condiciones tremendas, el policía amenazaba a mi abogado con la Ley criminal» y luego denuncié a Garzón «por escuchas ilícitas con la aquiescencia de la fiscalía en la que usted trabaja», le espetó.

Sabadell no se dio por vencida, pero Crespo tampoco dio validez a su testimonio ante el juez del Tribunal Superior de Madrid Antonio Pedreira. «Fue una ratificación en cadena ante un abogado que estaba imputado y después de que mis conversaciones fueran escuchadas y grabadas sobre todo por los policías que van a venir a declarar como peritos», agregó

Correa era el propietario de las empresas aunque su deseo «era ser opaco para Hacienda», según su lugarteniente

Correa es antes mi amigo que mi jefe

En relación con el funcionamiento de esta red aseguró que Correa era «el propietario» de las empresas aunque no figurara como tal porque «su deseo era ser opaco para Hacienda». También explicó que este grupo facturó a sociedades importantes como la Comunidad de Madrid, el ayuntamiento de la capital, la Mutua Madrileña, Repsol o Iberdrola. Y aseguró que cedió parte de su gestión en el 2005 a Ramón Blanco Balín cuando Correa decidió montar un entramado empresarial en el extranjero para esconder su fortuna.

Después se escondió tras Correa para descargar su responsabilidad, ya que su antiguo jefe «que es antes amigo que jefe» le exculpó en su extenso interrogatorio de las relaciones con el PP. Crespo ha explicado que empezó a trabajar en Gürtel en el 2002 tras su paso por la política en Galicia, pero ha limitado la relación con su antiguo partido a las reuniones que celebraba «continuamente» para «negociar presupuestos y cobrar». La fiscal no le ha repreguntado sobre estos contactos.

El chivatazo de un amigo de la infancia

Quizá por ello, Crespo sin que nadie le preguntara ha soltado en la sala que este caso tuvo su origen en el «despacho el entonces Ministro del Interior], Alfredo Pérez Rubalcaba quien junto [al ex secretario de Estado] Antonio Camacho y policías amigos dirigieron esta operación contra el PP por la relación que tenía Correa con el yerno de José María Aznar», Alejandro Agag.  Esta información se la facilitó un amigo de la infancia en noviembre del 2008, tres meses antes de que fueran detenidos los responsables de esta red por orden del ex juez Garzón. La fiscal no entró al trapo.

Fuentes del entorno del número dos de la trama revelan que le facilitaron el nombre de las fiscales de este caso

Fuentes del entorno de Crespo han explicado que esta fuente, que el acusado no ha querido identificar, le reveló el nombre de las fiscales que se iban a ocupar de esta investigación y que un periodista llevó al despacho de Camacho, al menos durante tres ocasiones, al arrepentido José Luis Peñas que estuvo grabando durante dos años sus conversaciones con Correa. Asimismo, estas fuentes han recordado que las fiscales Conchita Sabadell y Miriam Segura fueron reclutadas por Mariano Fernández Bermejo que tuvo que dimitir como Ministro de Justicia por asistir el fin de semana de la detención de Correa y Crespo a una cacería junto a Garzón.

Reuniones con el broker de la jet

La fiscal tampoco quiso indagar sobre las relaciones de Arturo Fasana (conocido como el broker de la jet) con esta red, a pesar de que Crespo reconoció que se había reunido muchas veces con él. Por el contrario, le realizó una batería de preguntas sobre la asistenta ecuatoriana que limpiaba las oficinas y la casa del jefe de esta trama, ya que su salario lo pagaba el grupo de empresas.

Crespo admitió que, en ocasiones, fraccionaba la facturas que dirigía a las administraciones públicas cuando estas le informaban de que no le podían pagar por haber sobrepasado los límites legales. «La empresa no es la que tiene que velar por las cuestiones administrativas sino los de la administración así que se las pasábamos en tres facturas», admitió. Sin embargo, negó que hubieran facturado «un céntimo de más por un trabajo realizado».

Los apuntes de la carpeta Willy

La fiscal dirigió la mayor parte de las preguntas a la relación de Crespo con Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda (Madrid) y examinó los apuntes de una carpeta denominada «Willy».  Sin embargo, Crespo afirmó varias veces que no tenía relación con el edil. «Yo con Ortega no he tenido la más mínima relación», afirmó. Ante la insistencia de Sabadell, Crespo explicó «que no podía bajar al detalle» de un pago de 120.000 euros, de un viaje, o de una joyería.

Tras el chivatazo se trasladó documentación a otra casa más segura que era también usada por miembros de la red para ahorrarse hoteles

En relación a la caja b, explicó que Correa guardaba el dinero en efectivo en una caja fuerte en las oficinas de la empresas y que él disponía de otra en Bankia donde ocultaba relojes y documentación. Y es que reconoció que tras el chivatazo tomó precauciones y trasladó a «un piso seguro» parte de la documentación, aunque negó que esa casa fuera un «piso franco» sino que era utilizada por los otros responsables de la red cuando viajaban a Madrid «para ahorrarse las facturas de los hoteles».

Crespo también ratificó algunas de las explicaciones de su antiguo jefe y confirmó que Correa «tiene muy buena memoria» y que no apuntaba nada porque «no ha tocado nunca un teclado de ordenador» a diferencia de él que lo tiene que apuntar todo.

Bárcenas pierde la batalla con Suiza

Al inicio de la vista, la fiscal ha informado de que las autoridades suizas han autorizado a que se use la información que han facilitado sobre las cuentas de Luis Bárcenas. Y el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, anunció que no se van a cumplir los plazos y que los acusados no terminarán de ser interrogados antes de las Navidades.

Hoy sigue el turno de la fiscal con Crespo que se ha comprometido a contestar a todos los abogados. Fuentes jurídicas calculan que su testimonio puede durar toda la semana, aunque el tribunal confía en que acabe el martes.