El portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, confirmó el viraje que ha experimentado en las últimas cuatro semanas, por el que ha pasado de ser el escudero de Pedro Sánchez en su ‘no es no’ a defender la abstención en segunda votación desde la tribuna del Hemiciclo. Esta cesión ha levantado ampollas entre las filas socialistas, aunque Hernando ha querido remarcar que no es gratuita durante su intervención en el debate de investidura.

«Se lo repito con toda claridad, usted no tiene ni nuestro apoyo ni nuestra confianza, máxime después de haberle escuchado ayer», comenzó. Sin embargo, esta explicación no convenció a muchos diputados de su bancada, que no aplaudieron su intervención, como es el caso de César Luena, Susana Sumelzo, Margarita Robles o Pedro Sánchez, que en último término accedió a levantarse con sus compañeros y aplaudir, desganado, la que ahora es voz del ‘oficialismo’ socialista.

Hernando afeó a Mariano Rajoy  que en su discurso de investidura hiciera un ofrecimiento de negociación, puesto que ese diálogo será en esta caso una exigencia y no una opción, a su juicio. «No es que lo ofrezca, es que es necesario», ha señalado. Así, el socialista ha adelantado que no apoyará los Presupuestos a no ser que se sometan a acuerdos y se ha dirigido a Mariano Rajoy para afearle su discurso de ayer, donde echó en falta asuntos como la corrupción y algunos otros que, adelantó, promoverán desde la oposición, tales como las ayudas a la dependencia, dos años de cotización por cada hijo y la interrupción voluntaria del embarazo.

Entre los posibles marcos de colaboración, Hernando ha citado las pensiones, relación con Cataluña y la adopción de las medidas necesarias para que «nunca más» los bloqueos institucionales deban resolverse con la repetición de elecciones. Propone, en concreto, reformar el artículo 99 de la Constitución para dotarlo de mecanismos suficientes para desatascar la formación de Gobierno y «evitar que se repita esta situación».

La lucha por liderar la oposición

Otro de los ejes de su discurso ha sido el ataque a Podemos, al que ha responsabilizado de no facilitar en su día un gobierno socialista, y con quien ha querido marcar distancia recordando su condición de partido histórico y mostrando el contraste entre aquellos y el PSOE, recalcando que los socialistas se abstendrán «por responsabilidad» y para evitar unas terceras elecciones. Así, ha citado otros momentos momentos históricos, como la renuncia del PSOE al marxismo, y ha señalado que en este caso, igual que entonces, «la historia nos lo agradecerá».

En su réplica, Pablo Iglesias ha vuelto a hurgar en la herida del PSOE, y ha cuestionado su autoridad para ejercer la oposición, pero también ha cargado directa  y personalmente contra el portavoz socialista. «Dirán que fue muy duro descabalgar a Pedro Sánchez y seguir de portavoz, pero el tiempo le dará la razón», ha criticado, ante el gesto serio de Hernando.

El líder de Podemos ha defendido desde la tribuna la ruptura de los espacios «simbólicos» de los partidos tradicionales, y ha vuelto a proclamarse como líder de la oposición, equiparando a los socialistas con el PP. Un argumento que en su réplica  utilizó también Mariano Rajoy, que destacó los aspectos en los que se «parecen» ambas formaciones. En este punto, Iglesias recogió el guante y continuó en esta línea. Desde uno y otro lado de la Cámara, en uno y otro sentido, el mismo argumento golpeó al PSOE y Antonio Hernando, que en todo momento trató de deshacerse de él y marcar distancias con ambas partes.

Sin embargo, en el desarrollo del debate posterior, con la intervención de Pablo Iglesias y las réplicas de Rajoy, quedó claro el intrincado enfrentamiento del popular con Podemos, frente al discurso blando del presidente en funciones hacia Antonio Hernando. El candidato del PP se refirió a PSOE y Ciudadanos haciéndoles un flaco favor, al fortalecer la tesis de Podemos por  la  que se autoproclama principal fuerza de oposición.