En su currículo reza su condición de magistrado en excedencia, pero en el Ministerio de Interior tendrá que ejercer de artificiero. No son escasos los problemas y retos que esperan a Juan Ignacio Zoido (Montellano, Sevilla, 1957), el nuevo inquilino del despacho principal del palacete ubicado en el número 5 del Paseo de la Castellana, tras la controvertida gestión de Jorge Fernández Díaz durante los últimos cinco años. Guerra de comisarios, espionaje, deterioro de relaciones con los sindicatos policiales, la amenaza viva del yihadismo…

Zoido garantiza talante, diálogo y experiencia en el trato con las fuerzas de seguridad, tras haber sido delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y Andalucía antes de alcanzar la Alcaldía de Sevilla. «Vengo a dejarme la piel por España, por la sociedad española y porque, por la confianza que ha depositado en mí, se lo merece el presidente del Gobierno», proclamó este viernes instantes después de recoger de manos de su predecesor en el cargo la cartera que simboliza el traspaso de poderes.

A estas alturas de su trayectoria política, iniciada cuando la ministra Margarita Mariscal de Gante lo reclamó en 1996 para ocupar la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia, ningún desafío asusta a Juan Ignacio Zoido. Éste no es sencillo. Llega a un ministerio difícil, del que dependen unos 200.000 funcionarios, y no con la mejor herencia. «Interior es un campo de minas, hay poca gestión de lo ordinario y mucha gestión de lo extraordinario», resume gráficamene un alto cargo del equipo de Fernández Díaz. El nuevo ministro, con su experiencia, tratará desde luego que no le estalle ninguna.

Elindependiente.com disecciona los principales retos y problemas a los que tendrá que hacer frente el flamante titular de Interior a partir del lunes, una vez digerido el nombramiento y tras las innumerables felicitaciones recibidas tras convertirse en uno de los 13 elegidos por Rajoy para integrar su gabinete.

  1. La amenaza yihadista. Es, sin duda, el gran desafío al que se enfrentará durante los próximos años el nuevo equipo que dirigirá Zoido al frente de Interior. España no sufre atentados desde hace años pero la amenaza es permanente, como atestiguan las constantes detenciones que realizan los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. En lo que va de año se contabilizan 50 arrestos en 26 operaciones y 653 desde el 11-M (2004). “Hay una circunstancia inquietante y es que el retroceso de posiciones del Daesh [acrónimo árabe del Estado Islámico] en su territorio supone un incremento de la amenaza”, explican a este diario fuentes de Interior. En la memoria relativa a 2015, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya puso de manifiesto un incremento del 69% en las diligencias previas abiertas por terrorismo yihadista en relación con el año anterior: 179, el 22% del total de causas abiertas por este órgano judicial el pasado año. “Por primera vez, las investigaciones por terrorismo yihadista superan a las relacionadas con ETA y su entorno, de modo que es previsible que ésta sea la tónica habitual en los próximos años”, exponía el fiscal jefe, Javier Zaragoza. España mantiene un nivel de alerta antiterrorista 4 (sobre una escala de 5) desde los atentados de París del pasado año y no se intuye una relajación a corto plazo. La propaganda yihadista ha incrementado sus menciones a España.
  2. Espionaje en el despacho del ministro. Jorge Fernández Díaz ha dejado el Ministerio del Interior sin dar a conocer los resultados de la investigación que encargó a la Policía Judicial después de que en la recta final de la campaña electoral del 26-J se difundieran dos conversaciones que mantuvo el ministro en su despacho oficial con el entonces jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, los días 2 y 16 de octubre de 2014 y en las que hablaron sobre investigaciones que afectaban a políticos independentistas catalanes. Por lo que ha trascendido, la grabación se hizo desde dentro del despacho, pero se desconocen detalles claves como quién la ordenó realizar y quién la ejecutó. Tampoco se sabe si se han depurado responsabilidades por este hecho, que marcó definitivamente la suerte de Fernández Díaz como ministro. Su eventual continuidad en el gabinete de Rajoy era una línea roja infranqueable para Ciudadanos, que pactó un paquete de 150 medidas con el PP a cambio de apoyar la investidura del presidente del Gobierno.
  3. Guerra de comisarios. El avance de diversas investigaciones ha permitido conocer la existencia de una guerra de comisarios en el seno de la Policía Nacional durante la última legislatura. Los dos protagonistas son el mando ya jubilado José Manuel Villarejo y Marcelino Martín-Blas, destituido este último como responsable de la Unidad de Asuntos Internos por enviar un informe al juzgado que instruye el caso del pequeño Nicolás en el que identificaba erróneamente al primero como la persona que salía en una grabación y por asistir a una reunión con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el marco de las pesquisas sobre el joven impostor sin tener autorización. Ese enfrentamiento encarnizado ha supuesto un notable deterioro para el cuerpo que Zoido tendrá que restañar.
  4. Cobertura de puestos vacantes. El ex alcalde de Sevilla no sólo tendrá que conformar su equipo ministerial y ratificar o renovar a los directores de la Policía Nacional y la Guardia Civil. El nuevo titular de Interior tendrá también que cubrir algunos puestos de máxima relevancia en los cuerpos policiales que permanecen vacantes. Es el caso de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional, sin titular desde que el pasado 23 de junio se jubiló Eugenio Pino. La Dirección General de la Policía decidió entonces que, mientras se decidía el sustituto, fuera el subdirector general de Recursos Humanos, el comisario principal Antonio Rodríguez Martín, quien ejerciera las funciones propias de la DAO. Se trata de un puesto  crucial en el organigrama operativo de este cuerpo. De él dependen directamente unidades de primer nivel, como la Jefatura Central de Operaciones –a la que están adscritas las comisarías especiales de la Casa del Rey, Presidencia del Gobierno, Congreso, Senado, Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Tribunal Supremo y Audiencia Nacional-, la Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación (encargada del tratamiento y análisis de la información que suministran las comisaría generales), los GEO (unidad de élite de lucha contra el terrorismo y los grupos de delincuencia organizada), la unidad de Asuntos Internos y la Brigada Operativa de Apoyo. La falta de DAO impide que, a su vez, se decidan otros nombramientos pendientes en puestos de segundo nivel que corresponden a aquél.
  5. Deterioro de relaciones con los sindicatos policiales. Los sindicatos policiales han saludado la marcha de Fernández Díaz, en cuya etapa se ha producido un notable deterioro de las relaciones. «Es difícil que la persona designada en el día de hoy [por el jueves] para ocupar la cartera de Interior sea o lo haga peor que quien lo ha hecho durante la última legislatura. Ésta ha sido la peor de la historia reciente para la Policía Nacional y ha supuesto un retroceso importante en los derechos de los policías. Se ha llevado a cabo gestión totalmente opaca y se ha instrumentalizado al cuerpo mediante la politización de una parte importante de la Junta de Gobierno de la Policía», sostiene el Sindicato Unificado de Policía (SUP), la organización mayoritaria. Tiene Zoido trabajo por delante para reconducir esta situación. Su talante y su demostrada capacidad de diálogo son una garantía para mejorar las relaciones.
  6. La falta de efectivos. Los ajustes presupuestarios en el marco del plan de estabilidad han congelado la reposición de plazas y no se han cubierto las bajas por jubilación ni por pasar a segunda actividad. A ello se suma la aplicación de la nueva jornada laboral impuesta por Bruselas a raíz de la denuncia de un policía, lo que ha supuesto una menor presencia de agentes en la calle. «Cómo no va a haber necesidades que cubrir. Juntos podemos hacer un gran trabajo a la sociedad española», ha defendido en sus primeras palabras tras recibir la cartera. Zoido tiende la mano desde el primer minuto buscando la complicidad de los cuerpos policiales.
  7. La situación de los CIE. Los últimos episodios registrados en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, Murcia y Barcelona han reabierto nuevamente el debate sobre estas instalaciones, cuyo cierre demandan ONG y formaciones políticas como Podemos al considerar que atentan contra los derechos humanos. El real decreto por el que se aprueba el reglamento de funcionamiento y régimen interior de los CIE otorga al Ministerio del Interior -a través de la Dirección General de la Policía Nacional- las competencias para garantizar la seguridad en las instalaciones y evitar alteraciones de orden o intentos de fuga. También es este cuerpo el competente para gestionar todo lo relativo a la tramitación de los expedientes de expulsión. La opinión de los sindicatos policiales es unánime: faltan funcionarios en estos centros y se necesitan mejoras en las infraestructuras para garantizar la seguridad de internos, agentes y personal civil. Otro fleco de la herencia de Fernández Díaz.
  8. La gestión del fin de ETA. Juan Ignacio Zoido puede pasar a la historia como el ministro del Interior bajo cuyo mandato ETA entregó las armas. El hallazgo de un zulo en la localidad francesa de Carlepont (noreste de París) el mes pasado en el marco de la operación Descubrimiento confirma nítidamente la voluntad de los gobiernos español y francés de no negociar con la banda y de no cejar hasta lograr la rendición de los etarras. La banda había acumulado armas en el refugio secreto con la intención de negociar y escenificar ante la ciudadanía una hipotética entrega de su arsenal y certificar su defunción. Ése es el único final. ¿Será bajo mandato de Zoido?