Hillary Clinton ha hecho historia en su derrota. «Romperemos el techo de cristal más pronto que tarde», dijo la ex secretaria de Estado, que rozó con los dedos el sueño de convertirse en la 45º presidente de Estados Unidos. «No lo hemos conseguido… El momento es doloroso y lo va a ser durante mucho tiempo», reconoció, horas después de perder las elecciones presidenciales frente al candidato republicano, Donald Trump.  «Hemos de abrir nuestra mente y escuchar su mensaje de que va a ser el presidente de todos los americanos. Hemos de darle la oportunidad de liderar», añadió la ex senadora. Clinton llamó en la noche del martes a Donald Trump para reconocer su victoria y ofrecerse a trabajar con él por el bien del país. Trump reconoció en su discurso como presidente electo que «este país debe mucho a Hillary Clinton».  Tardó 12 horas en comparecer en público pero hizo un discurso de aceptación tan digno como su dilatada trayectoria política.

Rodeada por toda su familia, con un Bill Clinton que la miraba con ternura, Hillary Clinton se dirigió especialmente a las niñas, que han sido testigos de su campaña y que han escuchado su discurso de aceptación. «Nunca dudéis de que sois valiosas y poderosas, y de que merecéis cada oportunidad y cada ocasión para mostrar al mundo vuestra valía y  perseguir y lograr vuestros sueños», afirmó la ex senadora. A las mujeres y jóvenes que han confíado en ella les aseguró: «Nada me hace sentir más orgullosa que ser vuestra campeona».

Reconoció que a lo largo de su vida ha cosechado éxitos y fracasos, «algunos muy dolorosos», pero «siempre ha valido la pena luchar por lo que es justo, no dejéis nunca de creer que vale la pena». Insistió en lanzar ese mensaje a las mujeres, que han sido testigos de su campaña electoral. «Sé que no hemos resquebrajado aún el más alto y más difícil techo de cristal, pero algún día alguien lo hará, y confío en que será antes de lo que imagináis», en referencia a la Presidencia, un objetivo que para las mujeres en EEUU aún es inaccesible, después de 240 años de Historia.

Radiante en su derrota, emocionada y más empática que nunca, Hillary Clinton explicó que el resultado «no es lo que esperábamos» y el dolor le acompañará un tiempo.  «Felicité a Donald Trump y espero que tenga mucho éxito en su Presidencia», dijo en una muestra de que esa vocación de servicio público es para ella una entrega que va más allá de cualquier fracaso personal. «Esta campaña no trataba de una persona, ni de una elección», sino que para Clinton, se trata de una misión vital para hacer mejor el país que ama. «Es un país esperanzado, inclusivo y de gran corazón… Sigo creyendo en América. Una América unida en la que todos tienen cabida, de todas las razas y religiones, hombres y mujeres, inmigrantes, LGTB», señaló la ex senadora, a quien precedió en su alocución quien fuera su candidato a vicepresidente, Tim Kaine, reelegido senador por Virginia. Hillary clamó así que el «sueño americano» es para todos.

Sigo creyendo en América, una América unida en la que todos tienen cabida, de todas las razas y religiones, hombres, mujeres, inmigrantes, LGTB»

Sin embargo, reconoció la ex secretaria de Estado que «la nación está más dividida de lo que pensaban», de modo que instó a sus seguidores a seguir trabajando y mirando hacia el futuro. «Nuestra responsabilidad como ciudadanos es contribuir a  buscar ese EEUU mejor, más fuerte y más justo. Sé que lo vais a hacer», dijo Clinton. Muestra de ese desgarro nacional fueron las protestas anti Trump en varias ciudades del país: cinco personas resultaron heridas en un tiroteo que parece no estar relacionado con la manifestación en Seattle, y en Nueva York se concentraron miles ante la Trump Tower.

Decía Jorge Luis Borges que «la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce». Hillary Clinton estuvo más que digna en su discurso de aceptación. Toda su vida ha estado orientada al servicio público, desde su juventud como abogada luchando por los derechos de los niños, y ver cómo no lograba llegar a la Casa Blanca, pese al esfuerzo, la dedicación y su dilatada experiencia, ha sido tan injusto como doloroso. Pero Hillary Rodham Clinton quiso lanzar un mensaje de esperanza y declaró que estaba segura de que los mejores días de Estados Unidos están por llegar. Muy religiosa, la ex senadora aludió a las Escrituras como guía para entender lo que ha sucedido: «Si no perdemos la esperanza, recogeremos la cosecha».

Apeló Clinton a que los ciudadanos participen en la construcción de la democracia no sólo cada cuatro años. «Nuestra democracia constitucional exige nuestra participación, no sólo cada cuatro años, sino todo el tiempo», agregó la ex senadora, quien dedicó una especial mención a Barack y Michelle Obama, con quienes «este país tiene una enorme deuda». Poco después del discurso de Hillary Clinton, habló el presidente saliente. «El sol ha salido esta mañana», empezó Barack Obama, quien se convirtió hace ocho años en el primer presidente afroamericano de la Historia.

«Estamos todos en el mismo equipo. No somos republicanos, no somos demócratas. Somos americanos», dijo Barack Obama, quien pidió «una presunción de buena fe de todos» con el presidente electo, Donald Trump. Obama abogó por una transición pacífica y puso como ejemplo el traspaso de poder que él vivió con George W. Bush en 2008. Obama se reconoció «orgulloso» de su ex secretaria de Estado, quien fuera su rival en las primarias en hace ocho años y a quien ahora ha brindado un gran apoyo en la campaña. «Así funciona la democracia. Hemos de persuadir a la gente y luego votamos. Hemos de reconocer los errores y seguir adelante», concluyó el presidente.

Finalmente, Hillary Clinton logró 228 votos electorales frente a los 279 de Donald Trump. Después de una campaña bronca, que deja el país desgarrado, la ex senadora demócrata vio cómo su sueño se evaporaba tras perder escalonadamente Florida, pese a la confianza en el voto hispano, Ohio, Carolina del Norte, y también Pensilvania, cuna de los Estados Unidos de América. Consiguió 200.000 votos más que Trump en voto popular, pero le sirvieron tan poco como a Al Gore el medio millón de votos con los que superó a George W. Bush en 2000. En la Cámara de Representantes los republicanos tienen una clara mayoría de 239 frente a 193. Mantienen la mayoría en el Senado con 51 senadores frente a 49. Como reconoció su candidato a vicepresidente, Tim Kaine, con palabras de Willam Faulkner  «Nos mataron, pero no nos aplastaron todavía».

Recién cumplidos los 69 años, tras haber sido primera dama en Arkansas, primera dama en la Casa Blanca, senadora por Nueva York y secretaria de Estado del presidente Barack Obama, Hillary Rodham Clinton aspiraba a ser la 45 presidenta de Estados Unidos. Como cuando fracasó al querer ingresar en la NASA, o como cuando regresaba a casa tras una pelea con sus compañeros, siempre se guía por las enseñanzas de su madre Dorothy, una mujer sencilla que fue abandonada en su infancia por sus padres y a quien habría dedicado su victoria. «Si te tiran al suelo, te levantas, te sacudes el polvo y sigues peleando». Es lo que ha hecho toda su vida y así seguirá hasta el final.