Cuando faltan diez semanas para que asuma como 45º presidente de EEUU, Donald Trump ha entrado en la Casa Blanca.  Apenas día y medio después de confirmarse su victoria, Trump mantuvo su primera entrevista cara a cara en la Casa Blanca con el todavía comandante en jefe, Barack Obama. quien aseguró que su prioridad es «facilitar la transición y asegurar que el presidente tenga éxito».

Para Obama, «independientemente del partido al que pertenezcamos, hemos de unirnos para abordar los retos que afrontamos». El presidente saliente remarcó: «Si tiene éxito, el país tendrá éxito». Explicó también que habían tratado también sobre asuntos de política internacional y nacional. «Estoy muy satisfecho de que el presidente electo quiera trabajar con mi equipo sobre muchos asuntos a los que nos enfrentamos en este gran país», añadió.

El presidente electo, sentado junto a Obama en el Despacho Oval, se mostró muy agradecido por la entrevista, que confesó que iba a durar diez minutos pero se prolongó durante hora y media. «Nunca nos habíamos visto antes…Hemos discutido sobre distintos asuntos, algunos maravillosos, otros difíciles. Me gustaría seguir hablando con el presidente en el futuro, también buscaré su consejo. Me ha explicado alguna de las dificultades y mucho de lo que han conseguido. Ha sido un honor y me gustaría verle muchas más veces», dijo Trump. Al final del encuentro, posaron sentados y se dieron la mano, hicieron estas declaraciones pero no aceptaron preguntas.

Los equipos Obama y Trump se pondrán a trabajar juntos en la transición. El equipo de Trump estará pilotado por Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey. También Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, será un miembro destacado de la nueva Administración Trump, se especula que como fiscal general.  El Presidential Transition Act de 1963 y dos enmiendas posteriores de 1998 y 2000 se encargan de regular el procedimiento de cesión de poderes en Estados Unidos. El proceso, según la ley, comienza el día siguiente a las elecciones y llega a su fin dos meses y medio más tarde -el 20 de enero de 2017, en este caso-, cuando Trump asumirá el mandato, en las escalinatas del Capitolio, y Obama se despedirá del cargo tras ocho años en la Casa Blanca.

Obama reconoce que su prioridad es «facilitar la transición y asegurar que el presidente tenga éxito… Si tienes éxito, el país tendrá éxito»

Obama comentó que también se vieron en la Casa Blanca Melania Trump y Michelle Obama. «Queremos que se sientan bienvenidos», dijo el presidente saliente. Melania Trump, modelo nacida en Eslovenia, ha declarado que Michelle Obama es «una mujer muy inspiradora». Lo dijo cuando descubrieron que en la campaña había plagiado uno de los discursos de Michelle Obama. Melania Trump, que se considera «una madre a tiempo completo» del hijo que tiene con el magnate de diez años, ha reconocido que quiere ser una primera dama convencional como Betty Ford o Jackie Kennedy. Desde el siglo XIX, con Louisa, casada con John Q. Adams (1824-1828) no había una primera dama en la Casa Blanca nacida en el extranjero.

Michelle Obama deja la Casa Blanca con un índice de popularidad de un 63%, diez puntos más que el presidente Obama. Es tan popular que crecen las especulaciones de que sería la gran esperanza blanca de los demócratas para 2020, después de que ella, abogada formada en Princeton y Harvard, brillara con luz propia en la Convención Nacional Demócrata, si bien ella de momento nunca ha mostrado interés por dedicarse a la política.

Michelle Obama recibió a Melania Trump, que será la primera dama nacida en el extranjero desde el siglo XIX

La víspera del encuentro en la Casa Blanca, después de que Trump compareciera ante los medios y lanzara un mensaje moderado y conciliador tras su victoria, Obama felicitó a su sucesor y se mostró dispuesto a colaborar para que la transición fuera pacifica y ordenada. Citó como ejemplo la que vivió en 2008, cuando le cedió el poder el republicano George W. Bush. «Unos están muy contentos, otros muy tristes; así es la democracia… Todos estamos en un mismo equipo, no somos demócratas ni republicanos, antes que nada somos estadounidenses», dijo Obama el miércoles.

Previamente, Trump había asegurado: «Seré el presidente de todos los estadounidenses». Obama confesó que le había tranquilizado este mensaje del presidente electo. «Debemos desearle lo mejor a esta nación, y eso fue lo que le escuché decir al presidente electo y eso me anima; eso es lo que necesita esta nación: un sentido de unidad, de inclusión y de respeto por los otros», dijo en esta primera reacción tras la victoria de Trump.

En este caso, el encuentro de Trump y Obama en la Casa Blanca ha estado precedido por una gran tensión verbal entre los dos. El magnate neoyorquino acusó durante años a Obama de ocultar que no había nacido en Estados Unidos, e incluso insinuaba que fue la ex secretaria de Estado Hillary Clinton quien difundió esa versión cuando era su rival en las primarias demócratas en 2008. También ha criticado ferozmente el Obamacare, uno de los principales legados del mandato de Obama. Uno de los lemas de la campaña de Trump ha sido que EEUU no podía permitirse cuatro años de Obama, dando por hecho que Hillary Clinton continuaría al pie de la letra con las políticas de Obama.

El presidente saliente también dijo en varias ocasiones que Trump no era una persona apta para la Presidencia. «La idea de que pueda atacar a una familia de un héroe muerto en combate que ha hecho sacrificios extraordinarios por el país, el hecho de que parezca no tener conocimientos básicos sobre temas críticos de Europa, de Oriente Próximo, de Asia, significa que desafortunadamente no está preparado para este trabajo», dijo el pasado agosto Obama.

También Michelle Obama fue contundente sobre el sexismo de Donald Trump, después de que se conocieran los comentarios obscenos que hizo hace años en los que aseguraba que podría conseguir a cualquier mujer por ser quien es. En una intervención en la campaña, Michelle Obama dijo que aquello «no era normal» y que iba más allá de ideologías porque Donald Trump había ofendido a todas las mujeres.

El tono entre Obama y Trump fue cuidadosamente cordial. El proceso de transición del poder es sagrado en Estados Unidos. Las dos Administraciones intentan lanzar un mensaje de calma, ya que después de una campaña electoral tan bronca los ánimos en la población están exaltados y el país desgarrado como no se recuerda en décadas. Miles de personas se manifestaron la noche del miércoles en varias ciudades como Nueva York, Seattle o Chicago al grito de «No eres mi presidente».

Costará tiempo que las heridas se curen y que los mensajes de odio se olviden. En este sentido, el mensaje a Donald Trump de Bernie Sanders, contendiente de Hillary Clinton en las primarias y otro gran catalizador del mensaje anti sistema, es muy simbólico: «Si Donald Trump va a trabajar en serio para mejorar la vida de las familias trabajadoras en este país, los progresistas y yo estamos dispuestos a colaborar con él. Si mantiene su política racista, sexista, xenófoba y antiecologista, nos tendrá enfrente».