«Pedro Sánchez, sin cultura de partido, ha intentado hacer lo mejor que sabía, pero probablemente no sabía». El ex presidente del Gobierno Felipe González ha resumido así el mandato del ex secretario general del PSOE al frente del partido.

En una conferencia-coloquio en Sevilla, González ha rehuido varias preguntas sobre la situación del partido y el liderazgo de Sánchez, aunque sí ha querido mostrar su malestar por las declaraciones que hizo sobre él el ex secretario general en una entrevista en La Sexta.

Si Pedro Sánchez dijo eso sobre mí, desvariaba»

Preguntado por su participación en una conspiración para impedir que el PSOE pactara con Podemos y para facilitar el derribo de Sánchez, González ha sido contundente: «No vi la entrevista. Si dijo eso, lo menos que puedo decir es que desvariaba».

«Independiente» del IBEX

El ex presidente ha explicado que, a sus 74 años, su mayor capital es la autonomía y la independencia, tanto del IBEX-35, como del Gobierno y del partido. «Hago lo que creo. Soy independiente. Es un capital invaluable, mucho más que todo lo demás. Se equivocan los que piensan eso. Si me piden la opinión se la doy, si me piden consejo les recuerdo que soy un jarrón chino, si alguien cree que puede torcer mi criterio por algún interés o hipoteca, se equivoca. Y si se equivoca el secretario general de mi partido, me entristece» ha explicado.

González no ha querido expresar su apoyo explícito a Susana Díaz como futura secretaria general, aunque no ha ocultado su simpatía por la presidenta andaluza. «Sería una desgracia para Susana y para mí que yo me pronunciara sobre eso. Hasta ahora, ningún candidato al que he apoyado ha ganado», ha ironizado, antes de admitir que la dirigente sevillana «tiene fuerza y coraje sin duda» para asumir el cargo. «Ahora bien, ¿cuántos más hay así? No lo sé», ha apostillado, para evitar esa imagen de apoyo expreso que ha pretendido eludir en todo momento. «Si se presentase no la apoyaría. Porque la fastidiaría», ha bromeado.

Esperando «la breva» del congreso

También ha parecido referirse a Díaz cuando se pronunció sobre la forma de solventar la crisis interna del PSOE. Según González, el partido debe convocar un congreso «en tiempo y forma», es decir, ni «inmediatamente», ni «para el año siguiente», en un plazo de entre tres y cinco meses. «Que se pongan las pilas porque tampoco es tan difícil comprender la realidad de la que hablamos y ofrecer un proyecto. Ni un congreso en descomposición ni en calendas griegas como pretenden algunas para ver si cae la breva», ha abogado.

En referencia al proyecto del PSOE, el ex presidente ha insistido en la importancia del debate territorial, al defender un modelo intermedio entre «los inmovilistas que creen que la Constitución son las tablas de la ley y los liquidacionistas que piensan que España no importa». A su juicio, es fundamental que el PSOE «recupere su identidad» y «un proyecto de país que acepta la diversidad sin romper la unidad», por lo que no se puede hacer «ninguna broma con esto del derecho a decidir» por parte del PSC, cuyas relaciones con el Partido Socialista se revisan en la actualidad.

Al respecto, se ha quejado de que «los máximos tres analistas» del partido le explican que el soberanismo se encuentra entre las últimas preocupaciones del ciudadano, según las encuestas, por lo que el partido debe volcarse con otras cuestiones de más calado social como el paro o la sanidad. «Ojalá seamos capaces de resolverlo antes de que preocupe más al ciudadano, porque entonces no habrá líder capaz de arreglarlo», ha advertido.

Ni Pedro ni Susana

Felipe González ha aprovechado los primeros minutos de una conferencia que ha ofrecido este jueves en Sevilla para evitar posicionarse en la batalla entre Susana Díaz y Pedro Sánchez por la secretaría general del PSOE. Antes de su charla, González ha desmentido que la entrevista concedida a la revista francesas Politique Internationale criticara abiertamente al entonces líder del partido. Paralelamente, ha aclarado que su presencia en Sevilla no tiene como objetivo apoyar las candidatura de la presidenta andaluza. En el coloquio posterior, González si fue duro: «Pedro Sánchez, sin cultura de partido, ha intentado hacer lo mejor que sabía, pero simplemente no sabía». Y más, ante la carcajada del auditorio:»Si Sánchez dijo que yo participé en una conspiración, desvariaba».

Anteriomente González afirmó que los titulares en los que afirmaba que Pedro Sánchez era incapaz de hablar media hora sobre su proyecto para España «casi nada tiene que ver» con lo que declaró, según González, que ha revisado la grabación de esa entrevista. En este sentido, ha recordado que la hizo el 20 de julio a las 9,30 en Madrid, por lo que sus reflexiones no se pueden interpretar en el contexto actual.

«Se descontextualiza todo»

«Da la impresión de que hice esas declaraciones ayer para venir a Sevilla, se supone, que para apoyar a Susana» ha reprochado, antes de mostrar su «preocupación» porque «se descontextualiza todo». Ha dejado claro así, que ése no es el objetivo de su intervención.

En esa línea, también ha afeado a los medios que centren sus informaciones en problemas partidistas y «líos de las Cortes» como la polémica por el nombramiento del ex ministro reprobado Jorge Fernández Díaz como presidente de una comisión parlamentaria, en vez de «lo que importa a la gente».

Según el ex presidente, los medios de comunicación no hablan «de los problemas que le importan a los ciudadanos», sino de lo que preocupa a «políticos y periodistas», contribuyendo a crear un caldo de cultivo en el que pueden triunfar «propuestas disparatadas» como la de Donald Trump.

En este sentido, ha abogado por «reconquistar la centralidad y las preocupaciones ciudadanas» centrando el debate en asuntos como la eduación, la sostenibilidad de la sanidad o el futuro de las pensiones, en vez de «en una peleílla del Parlamento porque uno de la oposición no va al acto del Rey». «¿Eso es lo que importa? Eso es un disparate», ha asegurado.

«El populismo no galoparía a sus anchas sea del signo que sea si los que no nos consideramos no populistas no falláramos en la respuesta a los problemas que plantea la globalización», ha sentenciado.

Desagravio a Chaves y Griñán

La conferencia de González ha reunido a los ex presidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán con Susana Díaz por primera vez desde su procesamiento por el caso de los ERE. Ambos fueron ministros de Felipe González y han acudido a escucharle, saliendo del ostracismo político que han practicado desde que se dieron de baja voluntariamente en el PSOE.

Por este motivo, el almuerzo-coloquio se ha convertido, en cierto modo, en un acto de desagravio hacia ambos, que han recibido el cariño de todos los cargos institucionales y orgánicos del PSOE andaluz. Quizás la más fría con los ex presidentes ha sido Susana Díaz, que siempre ha establecido un cordón sanitario alrededor de su figura para que no le salpiquen los casos de corrupción. Con este objetivo, la presidenta ha borrado a sus antecesores de todas las campañas electorales y hasta de la historia oficial del socialismo andaluz, ya que los ha obviado en mítines con motivo del 28-F donde ha repasado la historia de la autonomía.