«Me equivoqué al tachar a Podemos de populista». El militante Pedro Sánchez ha hecho autocrítica sobre la relación entre el PSOE y el partido de Pablo Iglesias, al que ahora tiende la mano. «El PSOE tiene que mirar de tú a tú a Podemos y trabajar codo con codo con Podemos», ha asegurado en una entrevista en el programa Salvados de La Sexta.

«No supe entender el movimiento que había detrás de Pablo Iglesias, la cantidad de gente joven que quiere cambiar la política con un discurso transformador y renovador. Creo que el PSOE tiene que mirar de tú a tú y trabajar codo con codo con Podemos» , ha asegurado, al considerar que ambos partidos están «condenados a entenderse».

«Una de las cosas que me dio más pena de la sesión de investidura fueron los reproches entre Pablo Iglesias y el portavoz del grupo socialista, Antonio Hernando. Creo que ya está bien de reproches», ha afirmado.

  • Boicot de poderes fácticos

El ex secretario general y ex diputado ha acusado a poderes fácticos, el «sector financiero», y a medios de comunicación de intentar boicotear la formación de un Gobierno alternativo de PSOE y Podemos, para evitar «que la izquierda se entendiera». En esta línea, ha reconocido fuertes presiones para evitar que el PSOE alcanzara acuerdos con el partido de Pablo Iglesias. Como ejemplos concretos, ha citado al ex presidente de Telefónica, César Alierta, y al diario El País, como principales impulsores de la estrategia anti-Podemos que se ha saldado con su derribo como secretario general.

Ante la pregunta sobre si algunas decisiones trascendentales para el país se toman en despachos privados, en vez de entre los representantes públicos, Sánchez tampoco ha rehuido la controversia: «Eso ocurre en todos los países. Lo importante es tomar conciencia de ello y exigir que cada uno trabaje en lo que le corresponde: los políticos en política y los empresarios en hacer economía», ha aclarado.

  • Susana Díaz y la Gestora

Sánchez también ha acusado a la Gestora del PSOE de imponer la abstención en bloque, en vez de una técnica de once diputados, con un objetivo: forzar su dimisión para quitarle una «plataforma» y «recursos» de cara a las primarias, y favorecer así a los aparatos regionales que apoyarán a otra candidatura.

«Lo que la Gestora quería era situarme a mí en una situación imposible, la única opción que tenía era salir del Congreso», ha explicado, al verse entre la espada y la pared, entre vulnerar el mandato de abstención del Comité Federal o ir contra sus convicciones. «Esa era la intención de algunos de mis compañeros, quitarme una plataforma y recursos» en su pugna «contra los aparatos que van a operar a favor de otras candidaturas». Sin mencionarla, se refería así a Susana Díaz, con la que está deseando enfrentarse en una votación interna.

El PSOE no puede estar sufriendo la agenda personal de una dirigente»

«Si de verdad quiere liderar el partido tiene la obligación de dar un paso al frente y presentarse al próximo Congreso Federal», ha asegurado en la entrevista emitida este domingo. «Una organización como el PSOE no puede estar pendiente y sufriendo la agenda personal que pueda tener un dirigente. Si uno se quiere presentar, da uno un paso al frente y se presenta», ha retado a la presidenta andaluza.

En esta línea, ha recordado que el PSOE andaluz siempre ha sido un factor de estabilización dentro del partido, ya que siempre ha sido leal a la dirección federal surgida de los congresos, aunque se haya enfrentado al candidato elegido. Como ejemplo ha citado la integración de Manuel Chaves en la Ejecutiva y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de que el PSOE-A había apoyado en las primarias a José Bono.

Sánchez acusa a Díaz de deslealtad y de romper la cultura del PSOE-A

Este reproche va dirigido directamente a Susana Díaz, a la que acusa de deslealtad por asegurar, a los seis meses de su elección, que no compartía la estrategia del secretario general del PSOE. «El divorcio no llega por mi parte, honestamente», ha explicado, admitiendo que la presidenta andaluza «se equivocó» si pensaba que podría «manejarlo» como un títere después de auparlo a la Secretaría General para frenar a Eduardo Madina.

  • El independentismo

El ex dirigente ha reconocido «conversaciones» con los partidos independentistas catalanes, aunque no «negociaciones» de cara a su posible investidura. A su juicio, tras las segundas elecciones del 26-J tenían posiciones mucho más «posibilistas» que tras el 20-D. «Hablar hay que hablar con todos, la cuestión es de qué se habla; yo nunca habé de un reférendum en Cataluña», ha asegurado.

Según Sánchez, la crisis soberanista de Cataluña «sólo se puede resolver votando», pero en base a un acuerdo que forme parte de la reforma de la Constitución. En su experiencia como secretario general, asegura haber aprendido que España es una «nación de naciones» como Cataluña y El País Vasco, «algo de lo que tenemos que hablar y que tenemos que reconocer». «El PSOE tiene que negociar con los independentistas», ha sentenciado.

Cataluña y el País Vasco son naciones. Hay que negociar con los independentistas»

Pedro Sánchez ha sido forzado a dimitir dos veces en menos de un mes: como secretario general el día 1 de octubre, después de perder el Comité Federal convocado tras la dimisión de 17 miembros de su ejecutiva, y como diputado el 29 para evitar una virtual suspensión de su militancia si votaba no a la investidura de Mariano Rajoy.

  • Felipe González

En un discurso muy cercano a Podemos, Sánchez no ha dudado incluso en renegar de Felipe González. «No sigue siendo dios en el PSOE», ha asegurado, explicando que «muchos militantes no nos reconocemos ahora en él». «Felipe González, con 30 años menos, habría mantenido el no es no a Rajoy», ha sentenciado.

El ex secretario general sí ha reconocido la conversación que tuvo con González sobre la posible abstención del PSOE ante el PP, por la que el ex presidente del Gobierno aseguró haberse sentido «engañado».»Sí hablé con él de la abstención, pero no en los términos políticos que dijo», ha corregido Sánchez, que ha puntualizado que su compromiso político no lo asume en una conersación privada, «sino ante el Comité Federal».

  • Rajoy quería una gran coalición

Sánchez ha situado su decisión de descartar la abstención y mantener su no a Mariano Rajoy en una conversación, precisamente, con el presidente del Gobierno en funciones. Según ha explicado, su rechazo a la investidura se debe a que el candidato del PP le exigía un compromiso de legislatura mayor, una suerte de gran coalición que hiciera que ambos partidos «gobernaran juntos».

Como ejemplo, ha citado la exigencia de Rajoy de que el PSOE aprobara también los próximos Presupuestos Generales del Estado. «Yo tenía una disyuntiva: preservar al PSOE como alternativa o facilitar algo inédito en España, como una gran coalición o el entendimiento entre los dos grandes partidos rivales», ha explicado.

En este sentido, ha asegurado que fue el propio Rajoy, y sus exigencias, quien le convenció de que el PSOE no debía abstenerse en la investidura.

  • Las primarias

Sánchez ha anunciado que se presentará a las primarias si encuentra el respaldo de la militancia, si «hay agua en la piscina». «Tengo ganas, voluntad y fuerza para volver a ser secretario general. Estoy más preparado que hace tres años», ha asegurado.

El motivo de su lucha contra los barones que dirigen el partido es que no «comparte el modelo de partido» que han impuesto, con «el cuestionamiento de la democracia representativa y la democracia directa» que, a su juicio, la socialdemocracia «ha sabido conjugar» hasta ahora. Según Sánchez, a la hora de establecer un «giro de 180 grados» que «acerque» el PSOE al PP, la decisión habría estado mucho más legitimada con una consulta a la militancia. De todas formas, ha asegurado que la abstención «es un error».

Además, ha expresado sus temores a que la Gestora intente retrasar las primarias convocando el congreso federal «más allá del otoño» para que se diluya el malestar de las bases con la abstención y que él pueda rentabilizar ese descontento de la militancia.

Emular a Iglesias y a Rivera

El ya militante raso considera que renunciar al escaño no supone perder una plataforma fundamental para construir un liderazgo político. En este sentido, pretende emular a Pablo Iglesias y Albert Rivera, que construyeron dos partidos y que han alcanzado una destacable representación parlamentaria desde fuera del Congreso. La participación en programas de gran audiencia, como Salvados de La Sexta; la visita en los territorios y la presencia en las redes sociales serán claves en esta nueva etapa de Sánchez.

No obstante, hay dirigentes que consideran que esa ventana de oportunidad, bien aprovechada por el líder de Podemos, ya se ha cerrado. Por ese motivo, los barones, liderados por Susana Díaz, confían en que el ‘martirio’ de Sánchez caerá pronto en el olvido.

Para evitarlo, Sánchez lleva semanas organizando un ‘ejército’ de cuadros medios socialistas que se reunieron en la sede socialista de Alcorcón para organizar la revisión de firmas recogidas para solicitar un congreso extraordinario inmediato que elija a la nueva dirección federal.