Pedro Sánchez quiere volver a ser secretario general del PSOE. Y su única opción pasa por la celebración de primarias. Ésa fue su bandera en el Comité Federal del PSOE del 1 de octubre que provocó su caída. Incluso ofreció a Susana Díaz su dimisión a cambio de dar voz a la militancia en el cónclave. Fue inútil, la presidenta andaluza mantiene intacta su hoja de ruta, que pasa por convertirse en secretaria general del PSOE antes de las próximas elecciones, en mayo o junio, cuando cumpla al menos tres años y medio al frente de la Junta. Y sin competidores.

Una vez aprobada la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, el siguiente hito del PSOE es la elección de su nueva dirección federal. El PSOE andaluz quiere un congreso ordinario que vaya más allá de la elección de la nueva Ejecutiva. Los sanchistas, por su parte, defienden que debe celebrarse un congreso extraordinario inmediato, como marcan los estatutos tras quedar vacante más de la mitad de la Ejecutiva, como ocurrió con la dimisión de 17 de sus miembros. El debate jurídico está servido, con una denuncia admitida a trámite en un juzgado de Zaragoza al respecto. Y ambos sectores pasan a la política de hechos consumados.

La Gestora prepara el terreno para un congreso ordinario y los sanchistas pasan a la acción

Mientras la Gestora, controlada por el PSOE-A, prepara el terreno para un congreso ordinario, los sanchistas pasan a la acción. Tras el trabajo mediático realizado por el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, ahora se ha organizado un «ejército» orgánico para forzar las primarias.

«Un ejército profesional para recoger firmas»

Este lunes se reunieron socialistas de aparato de toda España en Alcorcón para ir comprobando las firmas recogidas hasta ahora por Rodríguez. «Esto es un ejército de verdad, profesionalizado y organizado, que va a recoger firmas en toda España para que haya congreso extraordinario cuanto antes», explican fuentes presentes en la reunión.

Al objetivo primordial, conseguir 90.000 firmas, la mitad del censo de militantes necesario para reclamar el congreso extraordinario, se suma ahora la supervisión de todos esos apoyos para comprobar que son legales, es decir, que pertenecen a afiliados reales que estén al día en el pago de sus cuotas.

«La Gestora no puede volver a ponerse en contra de la militancia», señalan

La labor es complicada, pero los promotores del movimiento van más allá. «El número de firmas ya casi da igual. El problema de la Gestora es cómo vuelve a decir que no a una reclamación de la militancia después de haber aprobado la abstención», explican las fuentes.

El descontento con la postura decidida en el Comité Federal se está poniendo de manifiesto en numerosas asambleas de toda España, donde se intensifica la recogida de firmas y las resoluciones en contra de la abstención y de la propia Gestora, cuya legitimidad estatutaria para decidir una posición política de la envergadura de la abstención se cuestiona. En teoría, la Gestora sólo debe ocuparse de los asuntos cotidianos del partido hasta que se elija una nueva dirección federal.

Secretarios generales pro congreso

A esa corriente interna se suman al menos ocho secretarios generales, los mismos que defendieron el no a Rajoy y que ahora piden una abstención mínima de once diputados a diferencia de la de todo el grupo socialista que exige el PSOE-A y la Gestora. Junto a ellos se sitúan numerosos alcaldes y secretarios generales provinciales críticos con la actual dirección.

Frente a la inmediatez del congreso extraordinario, Susana Díaz aboga por uno ordinario que aborde un proceso de “reconstrucción”. La diferencia entre ambos es sustancial, ya que el segundo incluye un debate ideológico y de “modelo de partido”, además de la elección de la Ejecutiva Federal. Fuentes de la dirección andaluza aseguran que ése debe ser el objetivo prioritario ahora, más allá del debate sobre los nombres. Por ello, abogan por un congreso ordinario “con todos sus avíos” que regule, entre otros aspectos, las primarias.

Regular las primarias

La elección de Pedro Sánchez en julio de 2014 fue la primera que se hizo a través de primarias. Y fue en un congreso extraordinario. El hecho de que uno de los candidatos, Eduardo Madina, solicitara este sistema fue suficiente para que Susana Díaz no se presentara. La presidenta andaluza arriesga su posición institucional y su liderazgo en Andalucía si pierde entre la militancia.

Por ese motivo aspira a convertirse en secretaria general sin primarias. Bien por aclamación, o bien porque no se presenta ningún otro candidato, como ocurrió en Andalucía, donde el resto de aspirantes no pudieron recopilar los avales necesarios frente al poderoso aparato del partido.

Susana Díaz quiere retrasar la elección del nuevo líder a mayo o junio

Susana Díaz quiere retrasar ese congreso lo máximo posible para que se aminore el enfado de la militancia y se mitigue el recuerdo de Pedro Sánchez. Para diluir esas cuestiones, el congreso ordinario podría abordar grandes debates como la regulación de las primarias en el partido. Por el contrario, al ex secretario general le conviene acelerar su celebración para rentabilizar el malestar de las bases con la abstención en la investidura.

Las primarias para elegir al secretario general se improvisaron en verano de 2014 a través de un Reglamento propio. Fue un Comité Federal el que decidió que la elección del secretario general se hicieran a través de ese sistema. Es más, Pedro Sánchez ganó la consulta, pero no fue formalmente proclamado hasta que los  votos de los delegados en el congreso avalaron esa consulta interna. Las primarias por sí no eran legítimas en el PSOE.

El mismo congreso por delegados que ratificó el resultado de las primarias aprobó cambiar los estatutos para consolidar esa fórmula, así como la elaboración de un Reglamento para regularlas que también se aprobó en un Comité Federal. De hecho, en la máxima norma del partido que aparece en la página web del PSOE así se establece. El artículo 32 a señala que el secretario general se elegirá a través del voto secreto e individual de los militantes.