Pedro Sánchez no tira la toalla. El ex secretario general del PSOE estudia sus opciones para mantener su rechazo a entregar el Gobierno al PP de Mariano Rajoy. Una vez que el Comité Federal ha decidido la abstención de todo el grupo socialista, el ya diputado raso estudia tres salidas.

La primera es ausentarse, ya que su condición de ex secretario general y su aspiración de volver a dirigir el partido le dificultan vulnerar la disciplina de voto del grupo. ¿Cómo podría pedir lealtad y acatamiento a cuadros medios y militantes si él incumple el mandato del Comité Federal? Salirse de la votación le ahorraría ese dilema en el futuro. No obstante, Sánchez considera que esta opción es «una cobardía».

Sánchez considera «una cobardía» ausentarse de la votación

A su juicio, la salida más digna es renunciar a su escaño para no tener que abstenerse ni romper la disciplina de voto. Pero esta posibilidad le dejaría fuera del Congreso, por lo que su equipo intenta convencerle de que resista y se mantenga en la institución.

En este contexto, el ex dirigente socialista podría optar por votar no a Rajoy, tal y como siempre ha defendido. Ese voto significaría un desacato de la posición política fijada por el Comité Federal, el máximo órgano entre Congresos, aunque se puede justificar de varias maneras. Además, hasta una docena de diputados, entre los siete del Partido Socialista de Cataluña y ‘rebeldes’ como Susana Sumelzo y Margarita Robles, aseguran que mantendrán su rechazo al PP.

El «mandato imperativo»

En el Reglamento del grupo parlamentario se establece la figura del voto en conciencia, como ha recordado este domingo Josep Borrell. Si la Gestora y la dirección del grupo socialista no aceptara permitir esa opción, los ‘rebeldes’ podrían verse expuestos a sanciones que van desde una multa económica hasta su pase al Grupo Mixto o la apertura de un expediente de expulsión del partido.

En este sentido, Pedro Sánchez estudia el artículo 67.2 de la Carta Magna, que establece que «los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo». Precisamente, ésa es la expresión que utilizó Javier Fernández en la rueda de prensa posterior al Comité Federal para defender que todo el grupo parlamentario debe abstenerse. «Es un mandato imperativo», reiteró.

Aunque este artículo no le evitaría la expulsión del partido o del grupo socialista, sí abriría un debate jurídico importante de cara a las medidas contra los diputados ‘rebeldes’ que pueda tomar la Gestora, al ampliar las miras. Sánchez no defendería así una posición personal, como ocurre con el voto en conciencia, sino el fondo de la cuestión de la crisis socialista: el modelo de partido que se quiere imponer.

Mientras los barones mantienen el modelo tradicional, donde los dirigentes toman las decisiones sin consultarlas con la militancia -como ha ocurrido con la abstención- otro sector del partido aboga por dar más participación a las bases para recuperar el voto joven y de mayor formación, que reclama más democracia interna y que se ha pasado a Podemos. Sánchez enmarcaría así su voto contra Rajoy en la necesidad de renovar y modernizar al PSOE, atendiendo a las reclamaciones de la sus bases y de la sociedad actual, que demanda más implicación en las decisiones políticas.

«Si no es Pedro será Borrell»

«Pueden matar a Pedro, pero no pueden matar a todo el movimiento. Si no es Pedro será Borrell, o Patxi López», advierten fuentes cercanas al ex secretario general, que perciben la fortaleza de la contestación interna surgida por el derribo de Sánchez y la decisión de la abstención por un 59% frente al 40%. Teniendo en cuenta que unos 35 miembros de la anterior Ejecutiva han salido del cónclave, y que han votado los diez miembros de la Gestora, aunque cuatro no pertenecen al Comité Federal, el resultado de la votación es muy ajustado a un 50%.

Pero ésta no es la única fractura que sufre el PSOE. La división entre su clase dirigente y su militancia queda constadada por la presencia en la puerta de su sede de cinco furgonetas de la Policía Nacional para proteger a su cúpula de sus propias bases. Más allá, la Gestora reconoce en privado su «profunda preocupación» por la relación con el PSC y otras federaciones como la balear o la vasca, y su visualización en la votación de la investidura y sus posibles consecuencias.

Susana Díaz impone la abstención en bloque

El Comité Federal de ayer impuso las tesis de Susana Díaz (Andalucía) y Guillermo Fernández Vara (Extremadura), los dos únicos barones que defendieron la abstención durante el cónclave, a pesar de que la dirigente sevillana no mencionó esa palabra. El resto de federaciones apostaba por una abstención técnica de sólo once diputados, que facilitara la posición del PSC, que considera una sentencia de muerte ese apoyo a Rajoy a las puertas de unas elecciones catalanas con Ada Colau liderando un nuevo partido.

Aunque votaron a favor de esta opción, dirigentes territoriales como Javier Lambán (Aragón) o Ximo Puig (Valencia), no tomaron la palabra para defender la abstención, sino que dejaron esa labor en otros representantes de sus federaciones.

Por el contrario, los defensores del no a Rajoy fueron contundentes tanto dentro como fuera del cónclave, donde dejaron claro que la abstención es una decisión contraria al sentir de la mayoría de la militancia que tendrá consecuencias incalculables ahora para el PSOE.