El PSOE dará finalmente el Gobierno a Mariano Rajoy. Los socialistas quieren evitar unas terceras elecciones y abogan por votar ‘no’ en primera votación y ceder la abstención en segunda. La decisión ha sido aprobada este domingo en el Comité Federal, por 139 votos a favor y 96 en contra, aunque la en la reunión no se ha discutido la fórmula por la que ésta se llevará a cabo: aunque en un primer término no se descartaba una abstención técnica de 11 miembros, el partido no ha contemplado esta opción y da por hecho que será una abstención en bloque, por parte de todo el grupo parlamentario.

 

Algunos miembros del Comité, como Francisco Puentes y David Lucas, defendieron el voto en bloque, mientras que otros dirigentes, como Antonio Pérez Tapias y Josep Borrell pidieron libertad de conciencia. El partido asume, en cambio, que cualquier decisión tomada por el Comité Federal debe ser acatada por todos los miembros del PSOE para recuperar la imagen de unidad. Sin embargo, las federaciones más críticas con esta postura, como el Partido Socialista de Cataluña, el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Socialista de Islas Baleares, tampoco han aclarado todavía si acatarán la posición oficial o si, como todo apunta, romperán la disciplina de voto.

El PSOE ha intentado este domingo escenificar un ambiente de relativa normalidad. A la reunión acudieron 219 miembros, tras la disolución de la Ejecutiva, formada por 40 miembros. El debate se desarrolló en un clima fue serio, pero de respeto. Algunos de los líderes que hasta se habían pronunciado de forma más vehemente, como el líder del PSC, Miquel Iceta, moderaron el tono para evitar escenas similares a las del último Comité Federal, que culminó con la dimisión de Pedro Sánchez. Sin embargo, miembros del sector más crítico con la gestora, como Pérez Tapias, denunciaron a lo largo de la mañana los modos «autoritarios» de la presidencia de Mesa del Comité Federal, que ha recaído en Pepe Blanco, en sustitución de la andaluza Verónica Pérez.

Aunque con un camino claro a seguir, el PSOE no se ha recuperado de la ruptura abrupta entre las dos facciones socialistas, divididas entre la abstención a favor de un gobierno del PP o el ‘no’ que mantenía su ya ex secretario general. Así, la votación entre estas dos propuestas ha dejado una vía a seguir, pero una herida difícil de coser, a la espera de que las federaciones catalanas, vascas  y baleares se pronuncien sobre si acatarán o no la decisión.

Una reunión concisa

El Comité Federal comenzó su reunión cerca de las diez y media, con una hora de retraso y comenzó con la presentación de las dos propuestas. La partidaria de la abstención en segunda votación, presentada por Elena Valenciano, destacaba «el peor resultado en la historia» del PSOE en las últimas elecciones, y apelaba a la «responsabilidad política» de evitar unas terceras elecciones, a la vez que proponía unos «objetivos inaplazables» para llevar a cabo desde la oposición. La postura que defendía el ‘no’ a Rajoy fue presentada por el socialista vasco Txarli Prieto, y rompía la dicotomía de «abstención o pérdida de escaños» en unas hipotéticas terceras elecciones, puesto que asumía que facilitar un gobierno del PP sólo retrasaría «unos meses» los comicios.

Esta postura fue la defendida por el ex secretario de Organización del PSOE, César Luena, que puso un plazo: en caso de que dejaran gobernar a Rajoy, defendió, habría elecciones en 18 meses. Ésta fue una de las 54 intervenciones de los miembros del Comité Federal. Ha sido llamativa la ausencia de algunos barones territoriales en la ronda de intervenciones, donde no se han escuchado ni al presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ni a los presidentes de Aragón, Javier Lambán, ni de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. En el caso de Puig, ha justificado su no comparecencia en la división de su federación, mientras que los demás barones asumían que su postura era «ya conocida».

La postura que defendía el ‘no’ a Rajoy fue presentada por el socialista vasco Txarli Prieto

De los líderes territoriales, sí han tomado la palabra Miquel Iceta (Cataluña), Idoia Mendia (País Vasco), Luis Tudanca (Castilla y León), Guillermo Fernández Vara (Extremadura), Francina Armengol (Baleares) o la presidenta andaluza, Susana Díaz, que ha cerrado la ronda de intervenciones antes de la votación en una intervención de 7 minutos de duración, frente los cuatro establecidos por el Pepe Blanco, que ejerció de presidente. Blanco fue tajante con el orden y la duración de los turnos del debate, de entre cuatro o cinco minutos, para permitir un debate «representativo pero no eterno», tal como lo describían algunos miembros del órgano.

Entre los que han intervenido había más partidarios de la abstención, pero la fuerza de la federación socialista andaluza ha pesado en la votación, donde también ha influido una novedad: el derecho a voto de los miembros de la gestora presidida por Javier Fernández, que se equiparan así a los miembros del Comité. El propio Fernández no ha intervenido en el debate del Comité Federal y ha dejado la palabra al resto de miembros.

Otro de los debates en torno al Comité Federal de esta semana era la forma de votación, que finalmente se ha producido más allá de las 14.30 horas y  de forma pública, por llamamiento. Cada uno de los miembros ha sido llamado por orden alfabético y ha expresado su postura.