El sector crítico ha ganado la votación a mano alzada de la propuesta de celebrar unas primarias exprés y un congreso extraordinario en el partido. Pedro Sánchez ha perdido y ha anunciado su dimisión con la voz rota ante sus compañeros. Una comisión política (gestora) se hará cargo del partido.

En su intervención a puerta cerrada, Sánchez ha explicado a los miembros del Comité Federal que se ha «sufrido» un largo cuestionamiento como secretario general- «Siempre he creído que el PSOE tenía que dar una alternativa, desgraciadamente en la pasada legislatura no fue posible. El Congreso era para dirimir esas dos cuestiones. Y sigo creyendo que debe ser la militancia quien decida esas cuestiones. Tiempo hay», ha asegurado, dejando abierta la posibilidad de presentarse a la reelección en el futuro. «Para mí ha sido un orgullo y presento mi dimisión. Un honor», ha afirmado, agradeciendo el trabajo de todos los dirigentes y deseando «todo el acierto del mundo» a quienes dirijan el PSOE a partir de ahora.

Será «leal» a la Comisión gestora que salga «en las próximas horas»

Poco después del anuncio a puerta cerrada en el Comité Federal, Sánchez se ha pronunciado ante los medios de comunicación en una comparecencia en la que se ha mantenido sereno, contenido y donde ha intentado despertar las simpatías, quizá de cara a una posible candidatura a las primarias socialistas, a las que Sánchez no ha cerrado la puerta. Sonriendo y con gesto amable, en un contraste claro con su comparecencia 24 horas antes, quiso dar explicaciones sobre los últimos movimientos que “finalmente” se han producido en a última hora del sábado, y ha anunciado la creación de una Comisión gestora a la que será «leal”.

El hasta ahora secretario general socialista ha explicado su decisión en base a dos puntos; por una parte, el cuestionamiento de su liderazgo, “que había sido puesto en cuestión”, eso sí, “como consecuencia” de la dimisión de 17 miembros de su Ejecutiva Federal; por otra parte, presentó su renuncia “como consecuencia de las discrepancias que ha habido por parte de dirigentes” con la decisión de “dar la voz a los militantes” para decidir, ha asegurado, “para que entre todos decidiéramos cuál era la posición que asumir de cara a esa investidura”.

Vuelve a plantear la discursión en clave de investidura: sí o no al PP

Así, Sánchez volvía a plantear dos bandos en el partido en clave de investidura. “Lo que ha defendido la Ejecutiva Federal en funciones –ha señalado- era sostener ese ‘no’ a Mariano Rajoy e intentar un gobierno alternativo”. “Desgraciadamente, ha continuado el ya ex líder socialista, el resultado de la votación ha sido adversa”. Sánchez ha reiterado el mensaje que lanzó ayer, de que no podía “administrar” una decisión que no comparte.

El que fuera candidato a la Moncloa ha instado a los simpatizantes socialistas a que estén “orgullosos” de ser socialistas.  “Hoy más que nunca”, ha resaltado, para anunciar que se está creando una comisión gestora que “saldrá en las próximas horas” y que contará con su “apoyo leal”.

Casi 12 horas de batalla en Ferraz

La guerra en el PSOE que se ha librado durante todo el sábado en el Comité Federal ya se resume en un punto: primarias sí o primarias no. Así ha quedado claro tras el rechazo por parte de Susana Díaz de la última propuesta de Pedro Sánchez: Aprobar el Congreso Federal a cambio de su dimisión y la constitución de una Comisión Política que dirija el partido hasta las primarias.

Finalmente, la baronesa andaluza ha tumbado al secretario general, que el viernes por la noche anunció que no administraría una decisión interna que no comparte. 130 miembros del Comité Federal han votado en contra frente a 107 a favor. Así, según ha anunciado el ex líder socialista, se constituirá en las próximas horas una gestora provisional hasta el sábado, cuando se creará una permanente que pilote el PSOE hasta su próximo Congreso Federal.

La presidenta andaluza se niega a la celebración de esa consulta a la militancia, en la que tendría que competir con Sánchez. Por ese motivo ha intentado presentar una moción de censura contra el secretario general, a pesar de que no le reconoce como tal, toda una contradición.

Por su parte, la Mesa del Comité Federal se ha negado a admitir las firmas que solicitan esa moción de censura y la reunión alcanza máximas cotas de tensión tras casi once horas de enfrentamiento.

La dirección federal ha impuesto su criterio y el Comité Federal del PSOE inició una votación secreta sobre la propuesta del secretario general para celebrar unas primarias exprés el 23 de octubre que elija al nuevo líder del partido. No obstante, la votación se paralizó unos minutos después porque los críticos están recogiendo firmas para presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez y la constitución de una gestora. Con esta operación entrarían en contradicción, ya que desde el miércoles, tras la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva, consideran que la dirección federal es ilegal e ilegítima.

Tras seis horas de enfrentamiento, los dos miembros de la Mesa del Comité Federal afines a Sánchez, Rodolfo Ares y Núria Marín, se han impuesto a la ‘susanista’ Verónica Pérez y han mantenido el orden del día de la reunión extraordinaria del órgano que los críticos no reconocen como legítima. Por este motivo, la votación se está desarrollando entre una gran tensión interna y bronca al grito de «pucherazo, pucherazo».

A pesar de las protestas de los críticos, los leales a Sánchez se han dirigido a las urnas colocadas para que el voto sea secreto y no por mano alzada, como pedía el sector de los barones. La Ejecutiva Federal confía en que el voto secreto provoque deserciones entre los seguidores de Susana Díaz. Esos votos, sumados a los 17 que ha perdido por las dimisiones en la Ejecutiva podrían inclinar la balanza a favor de Ferraz, según aseguran los oficialistas.

Por su parte, los críticos amagan una vez más con acudir a los tribunales para denunciar lo que consideran «un pucherazo». De momento se desconoce si participarán en la votación o no, ya que sería suponer su legitimidad.

El sector oficialista ha impuesto su mayoría en la Mesa del órgano para romper el bloqueo y propiciar el debate. El histórico socialista vasco Rodolfo Ares ha propuesto votar el punto del orden del día referente a la convocatoria del Congreso del partido y las primarias exprés el día 23 de octubre.

Los críticos han hecho todo lo posible para evitar ese debate y esa votación. Su propuesta era suspender el Comité Federal hasta que la Comisión de Garantías se constituya formalmente y emita un informe ya elaborado por sus miembros críticos sobre la legitimidad de la Ejecutiva tras la dimisión de la mitad más uno de sus miembros. La conclusión de ese documento es que hay que constituir una gestora para dirigir el partido.

Tan inflexibles eran las posturas que la secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, ha tomado la palabra para reorientar la discusión. La presidenta andaluza ha insistido en que se debe conocer el dictamen de la Comisión de Garantías y ha reivindicado su figura como socialista de base obrera y con conocimientos jurídicos por ser licenciada en Derecho. En la misma línea, el ex vicesecretario general José Blanco incluso ha amenazado con llevar el asunto a los tribunales y pedir medidas cautelares. Los críticos rechazan así la propuesta de Pedro Sánchez para que los dimitidos vuelvan a la Ejecutiva.

Sánchez ha realizado esta propuesta para desbloquear el Comité Federal. Ante sus 253 miembros, el secretario general se ha comprometido a readmitir a los 17 miembros de la Ejecutiva que dimitieron el miércoles. El secretario general ha anunciado este acto de «generosidad» para aceptar una de las exigencias del sector crítico: que vote toda la Ejecutiva y no sólo los leales a Sánchez que permanecen en ella. Sánchez pretende así que toda la Ejecutiva se vuelva a reunir el lunes para analizar la postura del PSOE sobre la investidura de Rajoy y convocar un nuevo Comité Federal el próximo sábado. El de hoy quedaría así suspendido. Los críticos van a analizar esta propuesta, que en principio no les satisface. De hecho, algunos dirigentes críticos como el presidente de Aragón, Javier Lambán, han tomado la palabra para cuestionar la legitimidad de Sánchez como secretario general.

Tras la propuesta han pedido la palabra 150 de los 253 acreditados, por lo que también se debate cómo controlar ese aluvión de peticiones. Se busca un acuerdo para que intervengan un número determinado y menor de ambos sectores.

Peleas hasta por el micrófono

Pedro Sánchez ha cogido el micrófono en la reunión tras un rifirrafe de dos de los miembros de la Mesa del Comité, Verónica Pérez y Rodolfo Ares, que han discrepado sobre qué propuesta hacer a los representantes del PSOE. La dirigente sevillana ha insistido en que ella es la máxima autoridad del partido y el histórico dirigente vasco le ha quitado el micrófono para que pudiese hablar Sánchez. Pérez pretendía que se votara el dictamen de la Comisión de Garantías sobre la legitimidad de la Ejecutiva, según algunas fuentes.

Tras cinco horas de negociación entre el sector crítico y la dirección de Pedro Sánchez, el Comité Federal sigue bloqueado y con total incertidumbre sobre su desarrollo. La Mesa ha decretado un receso tras otro por el desacuerdo entre ambos sectores sobre las cuestiones procedimentales más básicas. La presidenta de este órgano es Verónica Pérez, secretaria general del PSOE de Sevilla y amiga íntima de Susana Díaz, que se encuentra en minoría frente a Rodolfo Ares y Núria Marín, ambos afines a Sánchez. La dureza de la negociación ha provocado el bloqueo del máximo órgano del partido entre congresos, que ni siquiera puede comenzar.

Quién vota y cómo se vota

En estas cinco horas, críticos y oficialistas han estado discutiendo sobre la votación, quién puede votar y cómo se vota. Los ‘críticos’ intentan impedir que voten los miembros de la Ejecutiva, alegando que es ilegítima e ilegal tras la dimisión de la mitad más uno de sus miembros. Este sector sí admitiría que algunos integrantes de la Ejecutiva pudieran votar por ostentar otros cargos que les hacen ser miembros natos del Comité Federal. Sería el caso de Pedro Sánchez que no votaría como secretario general sino como presidente del grupo parlamentario socialista y César Luena que lo haría como secretario general de La Rioja. También habría casos de miembros natos entre los dimitidos como los secretarios generales de federaciones territoriales Ximo Puig y Emiliano García-Page.

Otra de las discordias se produce por el carácter del voto. La dirección del partido quiere que sea secreto, mientras que los críticos defienden que sea a mano alzada.

El sábado en Ferraz va a ser largo. Los tres miembros de la Mesa, presidida por la sevillana Verónica Pérez, han estados reunidos desde las ocho de la mañana para abordar cuestiones procedimentales. La primera ha sido el censo. Tras la acreditación de todos los asistentes, los críticos han comprobado si existe quorum para celebrar la reunión.

Una vez aclarados esos puntos llega el segundo problema: el orden del día. Los críticos acuden al Comité Federal ordinario convocado por la Ejecutiva antes de las dimisiones. Por su parte, los leales a Sánchez van a la segunda convocatoria realizada por Ferraz, consistente en un Comité Federal extraordinario. La diferencia entre ambos reside en que, en el segundo caso, no se puede alterar el orden del día y sólo se puede votar la propuesta del secretario general. Es decir, sí o no a las primarias exprés del día 23, o intentar cambiar esa fecha.

La virulencia del choque ha alcanzado tal nivel que la propia dirección federal ha solicitado un incremento de la vigilancia policial para evitar altercados, aunque su presencia ha sido casi imperceptible y hasta las nueve de la mañana sólo se había acercado un coche de policía local a la calle. Después ha llegado un furgón de la Policía Nacional. Ambos sectores han convocado manifestaciones de apoyo mutuo y no se han hecho esperar los primeros enfrentamientos entre los dos bandos a las puertas de la sede socialista.

Medio centenar de militantes ha recibido a Madina y a Barreda, entre otros, al grito de «traidores» y «golpistas»

La tensión se ha hecho presente con la aparición de Eduardo Madina y José María Barreda, ex presidente de Castilla – La Mancha, entre otros, que han sido recibidos por un grupo de simpatizantes socialistas con gritos de «traidores», «golpistas» y «tejeros», y han sido invitados a afiliarse al PP.  «No es no» y «No a los barones, sí a la democracia» son las consignas que han repetido alrededor de medio centenar de simpatizantes y afiliados socialistas cuando accedían a Ferraz algunos miembros del sector crítico. También han sido víctimas de estos lemas Javier Lambán, presidente de Aragón, y José Blanco, ex ministro de Fomento.

Muy distinta ha sido la llegada de Miquel Iceta, quien ha sido recibido entre aplausos. El líder socialista catalán asegura que vienen a «hablar y debatir» y que «cosas peores se han podido arreglar». Unos minutos antes también hablaba  José Antonio Pérez Tapias y argumentaba que «no se puede cargar la responsabilidad de la crisis del PSOE en los hombros de Pedro Sánchez». También remarcaba que no debía haberse «forzado una dimisión» cuando estaba el Comité «organizado para debatir». Poco después han llegado Patxi López, ex presidente del Congreso, e Idoia Mendia, secretaria general del PSE.

Susana Díaz ha llegado a las 8:25 a Ferraz y ha entrado por el garaje. A la presidenta andaluza le ha seguido cinco minutos después su delegación: Manuel Jiménez Barrios, Francisco Reyes y Miguel Ángel Heredia. Dentro de la sede se encuentran ya el secretario de Organización en funciones del PSOE, César Luena, y la dirigente crítica Verónica Pérez. A la guerra de seguidores se ha sumado este viernes la batalla por la legalidad. Unos 16 de los 17 miembros dimitidos de la Ejecutiva Federal estudian acudir al cónclave para intentar entrar en el Comité Federal como el resto de la dirección federal, a la que consideran ilegítima e ilegal.