El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha acusado al Estado de negligencia en sus deberes respecto a Cataluña y de “no hacer caso a la voz de los catalanes” ante su máximo representante, Felipe VI y la responsable de rebajar la tensión entre Gobierno y Generalitat, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Si el Rey esperaba un tono más conciliador en Puigdemont como presidente de la Generalitat del que habitualmente había oído en las sucesivas entregas de los Premios Príncipe de Girona -cuando Puigdemont era alcalde de la ciudad- este jueves ha quedado claro que el nivel de reivindicación no se rebaja con el cambio de escenario.

En la sede de Fomento del Trabajo, un escenario más amigable para el Jefe del Estado que para el líder de la revuelta independentista, aunque ostente la presidencia de la Generalitat, Puigdemont ha lamentado además la fiscalización de la acción internacional de la Generalitat por parte del Gobierno, la judicialización de la política o que el Estado “no haga caso a la voz de los ciudadanos”, en referencia a la reivindicación del derecho a decidir. Todo ello, eso sí, con una sonrisa.

Felipe VI, por su parte, se ha ceñido al guión empresarial del evento para elogiar en su discurso las virtudes de la internacionalización de las compañías españolas. El único guiño a la política catalana, los elogios al premiado editor de La Vanguardia, Javier Godó, como “ejemplo de la más sólida tradición empresarial catalana con proyección y vínculos en toda España”.

Respeto por la ley y por las decisiones de los tribunales”

Horas antes, en la apertura solemne de las Cortes, Felipe VI había reivindicado que el “respeto de la ley y de las decisiones de los tribunales constituye una garantía esencial de la democracia” una frase dirigida al movimiento independentista que ha asumido como propia la desobediencia ante los jueces que antes sólo defendía la CUP.

La presencia en Barcelona de Felipe VI siempre es seguida con atención, pero la atención se ha convertido en escrutinio desde que el monarca no recibió en persona a la actual presidenta del Parlament, Carme Forcadell, tras las últimas elecciones autonómicas, planteadas en clave de plebiscito. La “ofensa” no ha sido perdonada todavía por ERC, que no ha acudido a ninguna de las rondas de consultas efectuadas por Felipe VI durante los últimos doce meses para demostrar su rechazo a la actitud del Rey.

Este es el contexto se ha producido la primera visita a Barcelona de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como titular de la “carpeta catalana” y su primer encuentro público con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Tras el acto de entrega de medallas han compartido mesa y mantel en la sede de Fomento, con el Rey y la Delegada del Gobierno, Llanos de Luna, el presidente de la patronal y los principales premiados.

Por su parte, el presidente de Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellá, ha asegurado que España está viviendo un momento histórico con dos grandes retos que afrontar: “combatir el déficit con más crecimiento y recuperar Catalunya con más diálogo”.