El nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, ha anunciado esta mañana su voluntad de reunirse con los líderes de las principales entidades independentistas. El hombre que debe ser «los ojos, las orejas, la mano derecha y la izquierda» de Soraya Sáenz de Santamaría en Cataluña ha afirmado que pedirá cita en primer lugar con Neus Lloveras, presidenta de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), la entidad con la que la Delegación mantiene más de 400 causas abiertas contra otros tantos incumplimientos legales de sus socios. Y seguirá, si ellos aceptan, con Jordi Sánchez, presidente de la Assamblea Nacional Catalana (ANC) y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium.

Estas entidades se han convertido en puntas de lanza del movimiento independentista catalán, presionando a los sucesivos gobiernos de Artur Mas y Carles Puigdemont para evitar que abandonen la hoja de ruta de la ruptura con España y organizando las grandes movilizaciones populares con las que han escenificado el apoyo a la independencia, la última, hace apenas diez días, cuando reunieron en Montjuïc a 40.000 personas en defensa de los cargos electos querellados, precisamente por actos de desobediencia. Un acto en el que la anterior delegada del Gobierno, Llanos de Luna, se convirtió en objetivo principal de los ataques.

Pedirá cita, en primer lugar, con Neus Lloveras, presidenta de la AMI

Millo quiere romper ahora esa dinámica, según ha asegurado en Catalunya Ràdio, pero no puede obviar los incumplimientos legales de muchos ayuntamientos catalanes auspiciados por la AMI, ANC y Òmnium, que están en el origen de los conflictos abiertos. Desde la negativa a cumplir la ley de banderas en las sedes consistoriales a mociones de apoyo a la Resolución del 9-N suspendida por el Tribunal Constitucional, el uso de la desobediencia institucionalizada como vía de propaganda independentista se ha convertido en un recurso habitual de la CUP y ERC en pequeños consistorios en los que cuentan con cómodas mayorías, alejados del área metropolitana de Barcelona.

Ahora, sin embargo, esos mismos alcaldes empiezan a conocer las consecuencias de unos actos que no tienen más réditos que la propaganda independentista, pero pueden derivar en inhabilitaciones para cargo público en los casos más extremos. Eso explica, por ejemplo, que el pasado viernes la AMI optara por recomendar a sus asociados que trabajen sólo los cargos electos, y fuera de las dependencias municipales, durante la festividad del 6 de diciembre. Es decir, «como todos los días del año», reconocía la propia Lloveras. La presión legal ejercida durante los últimos años jugará ahora en favor de Millo, que llega a la Delegación cuando los electos locales empiezan a cuestionar la utilidad de acciones como la apertura de dependencias locales el pasado 12 de octubre. Pero quedan centenares de causas abiertas que pondrán a prueba esa nueva relación.