Ha sido la síntesis de lo que será la legislatura. Unidos y revueltos en torno al derecho a decidir y bajo el símbolo de los fueros vascos, el Árbol de Gernika. Vascos nacionalistas, catalanes soberanistas y el Gobierno central compartiendo bancada, el lehendakari Iñigo Urkullu, el president Carles Puigdemont y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría como protagonistas del solemne acto de jura y toma de posesión. Buenas maneras, gestos cordiales y saludos en busca de complicidades antes del juramento.

Siguiendo la fórmula empleada por el primer lehendakari, José Antonio Agirre, aunque desprendiéndose de los elementos religiosos como la Biblia y el crucifijo, sustituidos por una copia de 1600 del Fuero viejo del Señorío de Vizcaya y del Estatuto de Autonomía, y sin presentarse “ante Dios humillado” sino “humilde ante Dios y la sociedad”, Urkullu ha adquirido formalmente la condición de lehendakari tras la elección en el Pleno del Parlamento Vasco el pasado jueves. Tras la jura ante el Árbol de Gernika, en un protocolario acto repleto de simbolismo, Urkullu ha prometido cumplir con responsabilidad el cargo de lehendakari y el de “representante ordinario del Estado” en Euskadi.

Tanto Puigdemont como Sáenz de Santamaría han posado junto a Urkullu ante el Árbol de Gernika

En el interior de la Casa de Juntas de Gernika, representantes de todos los partidos, el Parlamento, la judicatura y el mundo de la empresa y la sociedad recibían con una cerrada ovación a un emocionado Urkullu. Entre ellos, Soraya Sáenz de Santamaría, quien se encontraba sentada junto al president Puigdemont. Poco antes, la vicepresidenta había sido recibida por el nuevo consejero de Autogobierno del Ejecutivo vasco, Josu Erkoreka, con quien ha departido brevemente. Oficialmente no está prevista ninguna reunión entre los dirigentes vascos y catalanes con la vicepresidenta, si bien se les ha visto charlar de forma relajada en el acto. Tanto Puigdemont como Santamaría se han fotografiado junto a Urkullu ante el Árbol de Gernika.

El acto de jura del lehendakari ha sido la primera ocasión en la que esta legislatura se juntan quienes están llamados a entenderse y buscar acuerdos en materia de autogobierno. La vicepresidenta del Gobierno de Rajoy y nueva responsable de las relaciones con las comunidades autónomas se ha comprometido a buscar una salida al tensionamiento en Cataluña y ha asegurado que actuará con “sensibilidad foral” en su relación con el Gobierno vasco, que ha situado la consecución de un nuevo estatus jurídico y político para Euskadi como una de sus prioridades para esta legislatura.

La visita de Sáenz de Santamaría supone, además, un gesto que podría rebajar la tensión entre Euskadi y Madrid

La elección de Erkoreka, con quien Sáenz de Santamaría mantiene buena relación, y quien por su pasado en el Congreso de los Diputados conserva una interlocución fluida en Madrid, es un gesto claro de los intentos de Urkullu de buscar una senda de acuerdos y diálogo con el Ejecutivo del PP, inexistente la pasada legislatura. Una máxima que se refuerza con otros dos nombramientos del nuevo Gobierno de Urkullu, al designar a Pedro Azpiazu como consejero de economía y Hacienda, a quien corresponderá negociar la liquidación de los 1.600 millones de desavenencias que acumulan los dos gobiernos, así como la renovación de la ley quinquenal del cupo. Además de a Azpiazu, el nuevo Gobierno vasco cuenta con otra ex diputada en la Cámara Baja, Arantza Tapia, a quien corresponderá negociar otro espinoso tema de enfrentamientos con el Ejecutivo de Rajoy: el Tren de Alta Velocidad.

La visita de Sáenz de Santamaría al acto de jura del lehendakari supone, además, un gesto que podría rebajar la tensión entre Euskadi y Madrid por lo que la administración vasca considera un proceso de recentralización y de acoso a través de recursos ante el Tribunal Constitucional de decenas de decretos y leyes aprobados la pasada legislatura. La propia vicepresidenta ha asegurado que a partir de ahora se inicia una nueva etapa de colaboración y un nuevo tiempo «que espero que sea fructífero».

Por su parte, el president ha señalado que pese a respetar el camino de búsqueda de mayorías y la legalidad que defiende Urkullu, en Cataluña «ya lo intentamos y sabemos dónde termina». En la ronda de comparecencias posteriores también ha intervenido el presidente de Sortu, Arnaldo Otegi, quien ha reiterado su mano tendida al PNV para buscar acuerdos en clave soberanista siempre «que se respete la voz del pueblo». Otegi ha añadido que en este nuevo tiempo se debe lograr «una Euskadi sin presos políticos». Ha concluido su intervención trasladando su pésame a la sociedad «comunista y revolucionaria de Cuba».