El periodista Nacho Martín Blanco podría ser el outsider escogido por Moncloa para liderar el PP catalán en los nuevos tiempos de diálogo y entendimiento con la Generalitat. Así lo apuntan diversas fuentes, que señalan que el periodista, muy próximo a la plataforma Sociedad Civil Catalana y al propio PP, podría ser el hombre escogido para intentar descabalgar al actual coordinador general del partido, Xavier García Albiol, en el congreso que la formación debe celebrar antes de abril.

Para Sáenz de Santamaría, García Albiol no representa la cara amable que quiere mostrar el PP en Cataluña

Dentro de la operación diálogo, Soraya Sáenz de Santamaría tiene claro que García Albiol, designado candidato del PP a las últimas elecciones autonómicas en sustitución de la entonces discutida Alicia Sánchez-Camacho, no representa la cara amable que ahora quiere mostrar el PP en Cataluña. Y lo dejó bien claro en la toma de posesión de Enric Millo como nuevo Delegado del Gobierno en la comunidad. «Millo será mis ojos, mis oídos, la mano derecha y también la izquierda en Cataluña», afirmó la vicepresidenta; de García Albiol, ni mu.

El polémico ex alcalde de Badalona fue escogido en su momento para intentar frenar la caída líbre del PP en Cataluña, donde C’s, con un discurso centrado en la denuncia del independentismo, se llevaba sus votos. Pero lo cierto es que en septiembre de 2015 C’s se convirtió en la primera fuerza de la oposición en Cataluña con 25 diputados mientras Albiol perdía 8 escaños. Mejoró las expectativas de Sánchez-Camacho, pero no fue suficiente. Y ahora, el cambio de discurso del Gobierno le ha cogido a contrapié.

La batalla Cospedal-Santamaría, trasladada a Cataluña

Un segundo factor en contra de Albiol sería su rápido posicionamiento en favor de la continuidad de María Dolores de Cospedal cuando ésta fue nombrada ministra de Defensa. El coordinador general del PP catalán salió en tromba a ponderar las virtudes de la secretaria general del partido, alineándose claramente en ese bando en una maniobra que algunos califican de infructuosa, puesto que el papel de representante de Cospedal en Cataluña ya lo ocupa la nueva ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.

En este sentido, fuentes del partido en Cataluña advierten contra el intento de trasladar la batalla entre Moncloa y Génova a las sedes de Mallorca -Delegación del Gobierno- y Urgell -sede del partido-. No es que el PP catalán sea un oasis, todo lo contrario; las batallas por el control del partido en el ámbito local no dejan demasiado espacio a las batallas nacionales.

Más allá de la opinión de la vicepresidenta, la operación podría tener el apoyo de Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy. Consciente de lo difícil que es controlar las dinámicas internas del PP catalán, Moragas podría ver con buenos ojos la designación de un líder ajeno a esa batallas. Pero el escaso éxito de la designación de Andrea Levy como número dos de las autonómicas muestra las dificultades de ese empeño.

Oposición local

Fuentes del partido en Cataluña advierten contra el intento de imponer a un «paracaidista» al frente del partido en la comunidad, aunque no sería ni mucho menos la primera vez. García Albiol no ha podido hacerse todavía con la presidencia del PP catalán a la que Alicia Sánchez Camacho no ha renunciado porque la dirección nacional no ha autorizado un congreso regional antes del nacional. Pero ha disfrutado durante los últimos 15 meses de pleno poder en el PP catalán, que no han servido para resolver los conflictos internos.

Ahora, los cuadros locales se preparan para aprovechar el globo sonda lanzado desde Madrid a la hora de reclamar un mayor reparto del poder en el partido catalán. Pero advierten también contra el «dedazo» y dan por bueno el nuevo reparto de roles en el que Ernic Millo ejercerá de voz del Gobierno en Cataluña.

Un papel que ya le ha reconocido el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, con quien Millo se reunirá mañana en el Palau de la Generalitat. Un Puigdemont que el miércoles, en la sesión de control parlamentaria recriminó a Albiol su falta de coordinación con el Gobierno al hablar de «presupuestos ilegales de la Generalitat», cuando el ministro de Justicia se había mostrado mucho más cauteloso en el Senado, y afirmar que el Gobierno nunca negociará un referéndum. «Señor Albiol, se arroga una negativa que debería dar el presidente del Gobierno», le espetó Puigdemont a un cariacontecido Albiol.