El Delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, ha dado por inaugurado el diálogo entre Gobierno y Generalitat y ha anunciado que el primer paso en el deshielo en las relaciones será el encuentro que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, deben mantener en Barcelona en próximas fechas. Una euforia que después ha enfriado la portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, al rebajar el encuentro a «una reunión cordial pero estrictamente protocolaria» que no sustituye la exigencia de una relación bilateral que la Generalitat fija en los encuentros entre presidentes y vicepresidentes. Esto es, el interlocutor de Puigdemont debe ser Rajoy, y el de Junqueras, Santamaría.

Millo, que se ha reunido esta tarde por primera vez con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha calificado el encuentro de «muy positivo» porque ambos se han comprometido a abrir un diálogo «leal y sincero» para buscar una salida a la situación de «bloqueo» actual. El delegado del Gobierno ha asegurado que «pese a las discrepancias evidentes» ambos se han comprometido a trabajar en un diálogo centrado en los puntos en los que sí puede haber acuerdo, para construir una nueva relación de confianza.

En este contexto, ha señalado como fundamental el objetivo de reducir la conflictividad entre ambas administraciones que se traduce en constantes recursos al Tribunal Constitucional y ha señalado para lograrlo dos ámbitos de trabajo: la Comisión Bilateral Estado-Generalitat y las comisiones sectoriales. Munté, sin embargo, ha advertido de que la Comisión Bilateral «es un instrumento totalmente insuficiente para el diálogo sobre la hoja de ruta» de la Generalitat, que incluye indefectiblemente la celebración del referéndum y ha insistido en que el eje de la relación entre ambos ejecutivos pasa por las reuniones de trabajo entre Santamaría y Junqueras.

Límites a la bilateralidad

Preguntado sobre la reivindicación catalana de una relación bilateral, el delegado ha señalado que el diálogo puede ser bilateral en ámbitos como el encuentro mantenido este viernes, pero «las decisiones que atañen a 17 no se pueden tomar entre dos».

«Frente al referéndum o referéndum, mi respuesta es diálogo o diálogo» ha insistido Millo tras dos horas de reunión con el presidente catalán en las que le ha pedido que reconsidere su asistencia a la Conferencia de Presidentes autonómicos y han repasado las 46 reivindicaciones remitidas por Puigdemont a Mariano Rajoy. Un diálogo del que ha advertido que debe mantenerse «dentro del marco de las reglas del juego».

Y aquí se acaba la sintonía, porque Munté ha advertido una y otra vez que la Generalitat no renunciará a plantear en todo momento la reivindicación del referéndum dentro de las mesas de diálogo con el Gobierno. Y ha insistido en la tesis ya enunciada por Puigdemont esta semana, en el sentido de que las ofertas de diálogo del Gobierno deben concretarse más allá de las declaraciones.