Si diálogo es la palabra de moda entre Gobierno y Generalitat, los presidentes de ambos ejecutivos han protagonizado en vísperas de Nochevieja un auténtico diálogo de sordos con los medios de comunicación como mensajeros. Tras la comparecencia de Mariano Rajoy a mediodía, en la que el presidente del Gobierno ha dejado claro que se puede hablar de todo, menos de un referéndum que resquebraje la soberanía nacional, Carles Puigdemont ha ratificado esta noche que su principal objetivo para el año que viene es precisamente la celebración de la consulta.

«El año que viene será clave para el futuro de nuestro país porque los catalanes decidiremos libremente nuestro futuro en un referéndum legal y vinculante», ha asegurado Puigdemont en el mensaje de fin de año que tradicionalmente emite TV3. En su estreno, inusualmente breve, el presidente catalán ha mantenido un discurso sin mención alguna a la oferta de diálogo que Rajoy había explicitado unas horas antes.

De hecho, ni siquiera se ha dado por enterado de la Operación Diálogo emprendida por la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría hace semanas. Al contrario, Puigdemont ha asegurado que su ejecutivo mantiene la mano extendida al Gobierno, pese a que «no hemos obtenido respuesta» y añade que su oferta de diálogo se mantiene «desde el compromiso y la fidelidad a nuestros principios».

Nuevos consensos en Cataluña

En este contexto, se felicita por los «nuevos consensos tejidos en Cataluña» en referencia a la aproximación de Ada Colau y las confluencias de izquierdas que lidera a las posturas del Govern. Al menos, así lo interpreta Puigdemont una semana después de la primera reunión del Pacto Nacional por el Referéndum en la que participó la alcaldesa como estrella invitada. Un encuentro en el que Colau dejó claro que está a favor de un referéndum, pero acordado con el Estado para que realmente sea legal y vinculante.

El presidente también se ha referido a un referéndum legal y vinculante, pero en su caso la legalidad a la que se refiere es la que a su juicio le otorgará la ley de transitoriedad pactada ayer con la CUP.

En este contexto, Puigdemont ha recuperado el recurso al «derecho a decidir» una bandera con la que los soberanistas consiguieron en su momento el apoyo de sectores de izquierda no independentistas, pero que Artur Mas ya había dado por superada con las elecciones «plebiscitarias» de 2015. «Por eso queremos y tenemos el derecho a decidir» ha reivindicado.

En Cataluña falta valentía

Puigdemont ha criticado además, aunque sin señalar explícitamente a nadie, que en Cataluña «falta valentía y coraje para abordar los retos que tenemos planteados». Y ha asegurado que ni a él ni a su gobierno les faltará el coraje para cumplir el mandato de las urnas, cuando el 27 de septiembre de 2015 JxS y la CUP sumaron una mayoría independentista en el Parlamento catalán.

Cuando asumí la presidencia de la Generalitat, ha recordado, «el objetivo de esta legislatura era llevar al país de la postautonomía a la preindenpendencia. Y estamos cumpliendo fielmente este mandato». Un compromiso que sólo lleva al choque de trenes con el Gobierno, y que ignora absolutamente las llamadas al diálogo de Rajoy. De la Conferencia de Presidentes a la que sigue convocado no ha hecho mención.