La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía considera al clan de la familia Pujol «un grupo organizado» con intereses comunes. Y como en toda organización, en el entramado familiar comandado por el ex presidente de la Generalitat entre 1980 y 2003, Jordi Pujol, cada miembro tenía sus funciones.

  • Jordi Pujol i Soley: El ex presidente de la Generalitat conservó el título honorífico de molt honorable hasta julio de 2014, cuando confesó a través de una carta a los medios de comunicación que su fortuna personal en el extranjero no se regularizó porque «nunca se encontró el momento». En ese mismo escrito aseguraba que ese patrimonio procedía de la herencia recibida tras la muerte de su padre, Florenci Pujol, en 1980. Jordi Pujol i Soley no cerraba las operaciones en las que se involucraba la familia, aunque era la cabeza visible, carta de presentación del clan y en buena parte responsable del desarrollo empresarial de sus hijos.
  • Marta Ferrusola: Junto a su marido Jordi está imputada por el juez José de la Mata por un delito continuado de blanqueo de capitales. Según las investigaciones, participó activamente en el lavado del dinero oculto y en su desvío desde Andorra a través de sociedades en Panamá. Se le otorga un rol decisivo dentro del clan por la gran ascendencia que ejerce sobre sus hijos y su fortísima personalidad. Para ciertas fuentes cercanas al caso, el clan Pujol sería, mejor dicho, el clan Ferrusola.
  • Jordi Pujol Ferrusola: El mayor de los siete hijos de Jordi Pujol es el más activo en la trama de entre los descendientes de los Pujol Ferrusola. Su cerebro económico. Fue el primero en pisar la Audiencia Nacional y su padre no dudó en señalarle como el gestor de los fondos en sus visitas a los tribunales. Está imputado por un delito de blanqueo de capitales y contra la hacienda pública y facturó a través de sociedades instrumentales más de 11 millones de euros en servicios que no se prestaron. Los movimientos injustificados en sus cuentas bancarias superan los 30 millones. En su comparecencia ante el Parlament se definió como un «dinamizador económico». Se le considera el conseguidor de la mayoría de tratos de la familia.
  • Marta Pujol Ferrusola: Junto al resto de la familia participó, según la investigación, en la ocultación de los capitales en el extranjero. En su declaración original de 2010 declaró un IRPF de 16.000 euros que se convirtieron en más de 600.000 cuando presentó la complementaria en 2014. Además, la Fiscalía investiga su contratación a dedo como arquitecta municipal por parte del ayuntamiento de Sant Vicenç de Montalt, donde cobraba más de 2.000 euros mensuales desde 1996 por dos días de trabajo a la semana.
  • Josep Pujol Ferrusola: Entonces directivo de la multinacional española Indra, emigró a Miami con su familia en 2014 tras destaparse el escándalo confesado por su padre. Fue el último miembro del clan en ser imputado, en octubre de 2015, aunque también sobre él cayó finalmente la acusación del blanqueo de capitales. Ante el Parlament, se mantuvo fiel a la teoría de la fortuna heredada y aseguró que el escándalo había servido como «catarsis» a una familia «donde el padre ha estado ausente, la madre ha hecho lo que ha podido y cada uno ha ido por su lado».
  • Pere Pujol Ferrusola: Ingeniero agrónomo, realizó numerosos trabajos para la Administración liderada por su padre, que justificó éticamente amparándose en las características de su profesión. Está imputado por blanqueo de capitales en la causa donde se investiga la trama de los negocios de su hermano Jordi y su cuñada Mercé Gironés. La UDEF incautó en su hogar 96.000 euros en efectivo.
  • Oriol Pujol Ferrusola: Es el eslabón político del clan. Fue jefe del gabinete técnico del departamento de Presidencia de la Generalitat, entre 1993 y 1996, siendo su padre presidente. Posteriormente, ocupó más cargos dentro de la Administración. Fue concejal por CiU en el ayuntamiento de Barcelona y diputado regional entre 2003 y 2014. Ocupó la secretaría general del partido antes de ser imputado por un delito de tráfico de influencias en la trama corrupta de las ITV, donde se le consideró colaborador necesario en el amaño de las concesiones y por la que se le acusa de los delitos de cohecho, tráfico de influencias y falsedad documental.
  • Mireia Pujol Ferrusola: Mantiene el perfil más bajo de entre todos sus hermanos e incluso se negó a declarar ante la comisión de investigación del Parlament, en la que guardó silencio. Siempre ha tratado de distanciarse de la trama, aunque está igualmente imputada por blanqueo y delito fiscal. Ante la juez aseguró que la revalorización de sus fondos ocultos en Andorra, que se multiplicaron aproximadamente por cuatro en tres décadas, se debió a inversiones «muy productivas».
  • Oleguer Pujol Ferrusola: El menor de los Pujol fue también el que más desapercibido pasó durante más de dos décadas. En Estados Unidos, Reino Unido y después en Madrid, mediante Drago Capital, fraguó una fortuna espectacular que, a diferencia de sus hermanos, no exhibió. Se le juzga por el presunto cobro de comisiones millonarias en la operación de compra-venta de 1.152 sucursales del Banco Santander en 2007.