No hubo investigación. O, si la hubo, no existe documento oficial que la acredite. Jorge Fernández Díaz eludió dejar constancia de quién grabó las conversaciones que mantuvo en su despacho del Ministerio del Interior con el entonces jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. Más de seis meses después de que trascendiera su contenido siguen sin esclarecerse los hechos del espionaje y sin depurarse responsabilidades.

Este episodio no resuelto forma parte de la herencia que Juan Ignacio Zoido ha recibido tras asumir a principios de noviembre la cartera de Interior y que motivó que Convèrgencia Democràtica de Cataluña (CDC) y el ex alcalde de Barcelona Xavier Trias interpusieran en septiembre una querella contra el ex ministro y De Alfonso por violación de secretos, malversación de caudales públicos y delitos continuados de prevaricación. Esta acción no fue admitida por el Tribunal Supremo el pasado 7 de noviembre al considerar que los hechos no eran constitutivos de delito.

El pasado 21 de junio, en la recta final de la campaña de las elecciones generales del 26-J, el diario Público difundió archivos de audio de dos encuentros que mantuvieron Fernández Díaz y De Alfonso los días 2 y 16 de octubre de 2014 en el madrileño palacete del Paseo de la Castellana, 5. En las conversaciones, los interlocutores hablan sobre investigaciones que afectaban a políticos independentistas catalanes, como Francesc Homs y familiares de Felip Puig. En un momento determinado, el entonces ministro llega a espetar: “Esto la Fiscalía te lo afina, hacemos una gestión”.

La gravedad de los hechos es inversamente proporcional a la voluntad política por esclarecerlos

Según ha podido conocer este diario, el relevo en Interior se produjo sin que se hubiera elaborado ningún documento relativo a la investigación sobre el espionaje que prometió Fernández Díaz. Hasta el momento, no existe una versión oficial sobre cómo se grabaron las reuniones y quién promovió dicha grabación, cómo se consiguieron las cintas y quién las filtró al citado medio de comunicación para que fueran conocidas en vísperas electorales. La gravedad de los hechos es inversamente proporcional a la voluntad política por esclarecerlos.

Días después de que se conociera el contenido de las conversaciones, Fernández Díaz encargó a la Comisaría General de la Policía Judicial una investigación secreta y el 1 de julio agentes llevaron a cabo un rastreo en diversas dependencias del Ministerio del Interior en busca de pruebas que permitieran aclarar lo sucedido. ¿Dónde están las conclusiones de aquellas pesquisas? El hecho cierto es que el ministro cedió el testigo a Zoido sin que exista ningún documento acerca de los resultados de la supuesta investigación de un hecho que supuso su reprobación por el Congreso de los Diputados.

En la entrevista concedida a El Independiente el pasado 16 de diciembre, Daniel de Alfonso mostró su sorpresa por el hecho de que el ex ministro no hubiera interpuesto una querella por descubrimiento y revelación de secretos, al tiempo que se mostró convencido de la existencia de “más grabaciones” de encuentros entre Fernández Díaz y él o entre éste y otras personas que no han trascendido. “Si hubiera estado en el pellejo del señor ministro hubiera presentado la querella inmediatamente por revelación de secretos. Ni se ha presentado la querella ni se ha hecho una investigación”, declaró rotundo.

Desde fuera no se había producido, se acreditó… y, bueno, me quedo ahí”, declaró el ex ministro

El pasado 18 de octubre, horas antes de que el Parlamento lo reprobara, el entonces ministro del Interior dijo ser “víctima” de una grabación puntual y descartó que ésta se hubiera realizado desde el exterior.

“Desde fuera no se había producido, quedó acreditado… y, bueno, me quedo ahí”, declaró al ser entrevistado en el programa de TVE Los desayunos de La 1. Éstas fueron las últimas declaraciones realizadas por Fernández Díaz en relación a este espinoso asunto antes de que Mariano Rajoy lo relevara por el ex alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido a principios de noviembre.

Igualmente, el ex titular de Interior rechazó que todas las conversaciones que mantenía en la sede ministerial fueran grabadas –”quien viene a hablar conmigo a mi despacho puede estar tranquilo porque no será grabado. Una flor no hace primavera”, defendió- y comparó este caso con el de la reunión mantenida por funcionarios policiales con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en octubre de 2014 en el marco de la investigación del caso del pequeño Nicolás, también difundida por un medio de comunicación y objeto de un procedimiento penal con varios imputados.

El papel del comisario Martín-Blas en el espionaje

Precisamente, la investigación sobre el caso del espionaje al ministro debía revelar si estaba implicado en los hechos el comisario Marcelino Martín-Blas, ex responsable de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional y el mando que lidera la comisión judicial que investiga la grabación y difusión de la citada reunión con el CNI por orden del titular del Juzgado de Instrucción 2 de Madrid, Arturo Zamarriego. El fiscal asignado a la causa ha pedido al instructor en tres ocasiones que aparte a Martín-Blas por falta de imparcialidad, al ser uno de los tres agentes que asistieron a aquel encuentro, pero el magistrado lo ha ratificado con el argumento de que está trabajando a su plena satisfacción.