Rosalía Iglesias, la mujer de Luis Bárcenas, ha defendido a su marido en sus escasos 50 minutos de declaración en la vista del caso Gürtel. “Todo lo que hace mi marido me parece bien, ya sé que puede parecer estúpido” , ha dicho y ha añadido: «Tengo una “confianza absoluta y total” en él. Por ello, aseguró que firmó todos los papeles que le pidió su esposo. “No los miraba”.

La mujer del ex dirigente del PP ha explicado que Bárcenas nunca le informó de la existencia de una contabilidad “extracontable”, como la definió el ex tesorero en su declaración, porque no hablan de trabajo. “Tenemos una vida personal plena” ha explicado para justificar que su esposo no compartiera con ella la existencia de sus cuentas en Suiza.

Iglesias ha asegurado que se enteró de la fortuna de su marido en Suiza “a lo largo del procedimiento”. Y ha reconocido que le acompañó “4 o 5 veces” a este país durante 30 años por negocios, pero que no supo que era para gestionar las cuentas porque los bancos en Suiza son diferentes.

“Entrábamos en un edificio por el garaje, le llamaban y yo me quedaba en un salita y luego nos íbamos”. A pesar de ello, ha sostenido que nunca ha firmado un documento en el país helvético, aunque su esposo manejaba su DNI porque se lo cedía “siempre que me lo pedía” así como su pasaporte “que lo guardaba él”.

‘Nunca me preocupé por sabor’

En España, Rosalía Iglesias manejaba una cuenta bancaria con la que pagaba los gastos de la casa, pero de los suministros, como la luz y el teléfono se ocupaba Bárcenas. Asimismo, tampoco se encargaba de sus declaraciones de la renta. Y es que como ha afirmado, “nunca me preocupé por saber”.

La mujer del ex dirigente del PP también ha reconocido que su marido podía poner a su nombre los bienes como cuadros que quisiera y que “no le daba explicaciones”. Y ha reconocido que a su esposo siempre le ha gustado viajar, pero que él se encargaba de todo. “Yo nunca he puesto un pie en una agencia de viaje ni para sacar un billete”.

Además, ha admitido que ha acompañado a su marido a Chamonix (Suiza) porque a Bárcenas le gusta “la montaña desde pequeño”. Y es que al final todo es una cuestión de confianza. E Iglesias nunca la ha perdido “ni en estos últimos ocho años ni en los momentos más difíciles”.

La mujer de Bércenas ha explicado que no tiene estudios universitarios, pero que ha cursado secretariado y restauración. Y que empezó a trabajar en la antigua Alianza Popular en 1983 hasta 1986 cuando el secretario general era Jorge Vestrynge con el que trabajó un año más fuera del partido antes de ejercer como comercial de una empresa de carga y descarga aérea.

Iglesias también ha confirmado que no visitó el despacho de su marido en Génova ni cuando era gerente, un puesto técnico, ni cuando fue tesorero que era un cargo político. Por ello, ha asegurado que no ha cometido ningún delito en “connivencia” con su marido ni tampoco en “convivencia” con él.

La mujer del ex dirigente del PP ha reconocido que conoció a Francisco Correa, jefe de esta trama de corrupción, pero que nunca ha estado en su casa. Su trato se limitó a la relación que mantenía con su marido y por coincidir en su lugar de veraneo, Sotogrande (Cádiz). También ha confirmado que mantienen una relación de amistad con Rosendo Naseiro y con Francisco Yañez.

Silencio a las preguntas de la fiscal

Rosalía Iglesias se ha negado a contestar a las preguntas de la fiscal, del resto de las acusaciones y de las defensas. Y solo ha respondido a su letrada, Marta Giménez-Cassina. La mujer de Bárcenas ha escuchado impertérrita las preguntas de la fiscal Concepción Sabadell, que le ha preguntado entre otras cosas sobre los negocios de su marido, sus ingresos, la reunión que se celebró en el PP para pactar la salida de su esposo del partido político. La esposa del ex dirigente ha optado para esta declaración por un look sencillo. Una blusa blanca, chaqueta negra y pañuelo anudado al cuello.

Su marido, Luis Bárcenas, aseguró durante su declaración que se conocen desde hace 33 años. También que él se ocupaba de controlar las cuentas y los gastos corrientes, aunque «lo que se dice llevar una casa» se ocupaba ella. Asimismo, manifestó que «no hablaba» con ella «de negocios». Y que Iglesias desconocía que su marido era titular de dos cuentas en Suiza. Además, el ex dirigente del PP explicó que su mujer no se ocupaba de las declaraciones de la renta y que él «hacía un churro» con su firma en sus declaraciones conjuntas.

Al final de la declaración, Bárcenas ha reconfortado a su mujer con un cariñosos gesto en el brazo y como han hecho en las sesiones anteriores han abandonado por separado la sala de vistas.