La cronología del caso detallada por el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que este miércoles ha dejado en libertad sin cargos a los dos detenidos acusados de yihadismo el pasado 28 de diciembre en Madrid, descubre cómo se precipitó el desarrollo de la operación Serkan, en un período de máxima sensibilidad ciudadana, tras el atentado en el mercado de Berlín y en plenas fechas navideñas.

El 27 de diciembre, el día anterior a la detención de Edrissa Ceesay Sanuwo y Samir Sennouni Mouh, la Audiencia autoriza la entrada y registro en diversos domicilios, a petición policial y con informe favorable del fiscal, basándose en la presunta radicalización del grupo y en su tentativa de comprar armas al agente infiltrado Tango de la Brigada Provincial de Información de Madrid.

Sin embargo, en la solicitud de registro presentada por la unidad policial no se menciona para nada a Manuel Rodríguez Mniri, alias Lolo, que desde antes del verano había informado a la Brigada de la existencia de los vídeos en los que los detenidos proferían amenazas yihadistas y, más allá, había actuado como intermediario y enlace con el propio agente infiltrado, con el que concertó la reunión en la que se planteó la opción de comprar las armas.

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El día 29, tras la detención de Sanuwo y Sennouni, es la propia unidad policial la que solicita la entrada y registro del domicilio del citado Lolo, al que varias declaraciones policiales apuntaban como “artífice e inductor para los vídeos, la adquisición y posesión de armas”.

‘Lolo’ acude a la Guardia Civil

Ese mismo día, Lolo comparece voluntariamente ante la Guardia Civil, en busca de protección ante la posibilidad de que él mismo pueda terminar detenido. Y es en el marco de esa comparecencia cuando asegura que existen cinco vídeos amenazantes, que detalla, y que la célula había adquirido, por 8.000 euros procedentes de la venta de droga, 4 fusiles AK-47 (kalashnikov), 3 pistolas Glock y 10 cajas de munición, un extremo que desmiente incluso el agente infiltrado que debía haber ejecutado la venta.

La Guardia Civil define al confidente como ‘inteligente y manipulador’ y le atribuye una ‘personalidad perturbadora’

La Guardia Civil presenta en el juzgado el informe de esa comparecencia el día 30, coincidiendo con la fecha en la que Pedraz decreta la prisión provisional para los detenidos por enaltecimiento del terrorismo y depósito de municiones y armas de guerra. Las sospechas, sin embargo, arrancan el día 5 de enero, momento en el que la Guardia Civil emite un informe referente al citado Lolo, en el que le despojan de toda credibilidad, le atribuyen una “personalidad perturbadora” y le definen como “inteligente y manipulador”.

Es aquí donde la Guardia Civil delata que era colaborador de la Policía Nacional, que conocía la operación desde sus fases iniciales y que los elementos del fusil AK-47 encontrados en el registro de un zulo “podrían haber sido colocados por el propio Lolo y que los elementos incriminatorios habrían sido aportados malintencionadamente para incriminar a terceras personas, y que en todo caso son carentes de verosimilitud de amenaza terrorista”.

Su declaración hace desvanecer la sospecha

Lolo se convierte entonces en el centro de la investigación y, el día 18, Pedraz le toma declaración ya como investigado. Tras escucharle, según fuentes jurídicas, el magistrado “constata que se desvanecen los indicios” de que los detenidos fueran, en realidad, yihadistas peligrosos con intención de atentar. En ese momento, la Audiencia Nacional solicita a la policía un informe “urgente y ampliatorio” sobre los vídeos que la unidad manejaba desde antes del verano. El día 20, el instructor policial responsable de la investigación también declara ante el juez, junto al agente encubierto Tango.

Finalmente, el martes 24 de enero, Santiago Pedraz recibe el informe policial urgente y ampliatorio solicitado cinco días antes. 24 horas después, pone en libertad a Edrissa Ceesay Sanuwo y Samir Sennouni Mouh.