El endurecimiento de posturas en Podemos puede estallar en la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II. La agenda del cónclave, que se celebrará los días 11 y 12 de febrero, recoge que los resultados de las votaciones entre las distintas corrientes sea emitidos ‘in situ’ el último día del encuentro; una situación que podría tener un efecto contraproducente y dificultar la unidad que todos los dirigente aseguran perseguir a partir de la fecha señalada.

A falta de que terminen los plazos de fusión de propuestas y con pocas expectativas de que vaya a producirse un acuerdo entre los principales sectores- el de Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Miguel Urbán-, el equipo técnico ultima los detalles para el máximo órgano de Podemos, donde los más de 145.000 inscritos podrán votar entre los distintos proyectos durante una semana, entre el 4 y el 11 de febrero a las 23.59 horas.

Según el programa provisional de la formación morada, la primera jornada de Vistalegre II irá destinada a la presentación de proyectos y equipos, mientras que el segundo y último día de la Asamblea estará únicamente destinado a que se den a conocer los resultados entre  las principales candidaturas y se proclamen los elegidos para integrar el Consejo Ciudadano Estatal, el órgano de dirección de Podemos, en una emisión que – a falta de que lo ratifique el equipo técnico- podría producirse en directo con los principales dirigentes de Podemos sobre el escenario.

Este planning da pie a que el anuncio se convierta en el prime time en el cónclave; el momento más comprometido para las caras visibles de Podemos, que tendrán que anticiparse a los diferentes escenarios posibles en función de los resultados. Esta organización de los acontecimientos contrasta con la agenda del primer congreso de Podemos. En aquel octubre de 2014, las votaciones estuvieron permitidas los dos días de reunión y fue el lunes siguiente cuando se publicaron los resultados de los documentos, elegidos en una primera elección. Por entonces, y en contraste con esta ocasión, la votación sobre propuestas y caras se realizó por separado, y la elección a la Secretaría General y al Consejo Ciudadano del partido llegó dos semanas después de Vistalegre I y mediante voto  telemática, por lo que se evitó una confrontación personal que en esta ocasión se presenta como probable.

Un sector del partido se muestra preocupado por el desarrollo de la Asamblea, puesto que el enfrentamiento entre las principales corrientes se ha enquistado en los últimos meses y creen que el cierre de la Asamblea no puede estar marcado por ‘ganadores’ y ‘vencedores’, y que habría que ponerle un broche pacífico para evitar una sensación final de división. «Lo más lógico es que después de la Asamblea podamos celebrar y tener un momento de paz en vez de estar», señalan miembros del partido.

Esta posición viene fortalecida por una circunstancia añadida: en esta Asamblea, a diferencia de la primera, se ha introducido la figura del ‘representante de los círculos’ de Podemos, dos miembros que formarán parte de la dirección del partido y que tienen que ser elegidos presencialmente. Esta novedad, que ha hecho que las entradas se agoten en menos de cuatro días, provocará que gran parte de los asistentes acudan a la Asamblea para respaldar a familiares o amigos y tengan claras sus convicciones de antemano. Una división en el auditorio que, teme un sector de Podemos, podría verse azuzada por el anuncio de resultados ‘in situ’ y el riesgo de generar momentos de tensión entre el público.