Jordi Pujol se inmola por la causa. El ex presidente de la Generalitat ha relatado, en una grabación difundida por La Vanguardia, qué es lo que transmitió a sus compañeros de Convergència cuando en 2014 estalló el escándalo por la fortuna que había mantenido oculta en el extranjero: «A mí expulsadme, mañana mismo, me retiráis todos los honores y la pensión como ex presidente. Toda la mierda para mí».

Como «contrapartida», Pujol les pidió que no «renunciaran a la obra hecha» en sus 23 años al frente del gobierno de la Generalitat de Cataluña. «Ahora he de aguantar, no me queda más que aguantar», añade.

El ex presidente catalán opina que «es fácil» que Oriol Junqueras sea el próximo presidente de la Generalitat, ya que «ERC se aprovecha mucho de la debilidad que en estos momentos tiene» el PDeCAT (exCDC). En estos términos se expresó Pujol en un encuentro con un grupo de jóvenes en un restaurante de Barcelona, en la que dice que «no es probable» que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se convierta en presidenta de Cataluña.

«Si las cosas no mejoran un poco por parte del PDeCAT, es fácil que el presidente de Cataluña sea Junqueras, en alianza supongo que con el PDeCAT, si lo quieren. ERC se aprovecha mucho de la debilidad que en estos momentos tiene Convergència», reflexiona.

«Homs podría ir a la cárcel», según Pujol

Según Pujol, el portavoz del PDeCAT en el Congreso Francesc Homs «podría ir a la cárcel» por la consulta soberanista del 9N de 2014, aunque a su juicio «tienen posibilidades de hacer daño sin necesidad de esto», por ejemplo con «la inhabilitación».

Pujol confiesa que le «gustaría» que Artur Mas se ofreciera a «rehacer el liderazgo, que ha quedado un poco tocado», y se pusiera al frente de la candidatura del PDeCAT, teniendo en cuenta que el actual presidente catalán, Carles Puigdemont, ha renunciado a ello.

Sin embargo, si inhabilitan a Mas, políticamente «ya está kaputt, definitivamente», considera el ex president.