Rebasado el año y medio como alcalde de Cádiz, José María González irrumpe en la política nacional dentro de la candidatura Podemos en Movimiento, lanzada por Anticapitalistas al congreso de Vistalegre II. Sin reconocer aspiraciones más allá de la Alcaldía, ‘Kichi’ aboga por acabar con los personalismos en Podemos, convertirlo en un partido federal y recuperar su carácter rupturista.

Pregunta.- Los alcaldes son los políticos más cercanos al ciudadano. Usted ha pedido que su partido deje de gastar energía en el debate interno para centrarse en el externo. ¿Es lo que le piden los vecinos?

Respuesta.- A mí me llega lo que le llega a todo el mundo: ‘hay que ver que pena, estamos ante una oportunidad histórica, tenemos un partido político que puede cambiar las cosas, con cinco millones de votos, y en vez de aprovechar esa oportunidad para construir una alternativa política de cambio os ponéis a pelearos’. Eso es lo que me llega.

P.- En julio de 2015 ya advertía usted de que el personalismo en Podemos no debía durar.

R.- Es uno de los debates que debemos tener, el de las portavocías y los personalismos. En Vistalegre I se optó por una organización centralizada, con un personalismo importante del secretario general. Ahora que ha finalizado el ciclo electoral, debemos hacer una reflexión importante sobre la necesidad de restar fuerza al secretario general y establecer portavocías corales.

P.- ¿Cree que ha durado demasiado ese personalismo?

R.- Los tiempos en política no son muy previsibles. Somos una organización con tres años de vida, no sé si se puede decir que es demasiado tiempo. Lo cierto es que fue una decisión acordada en Vistalegre y que no es tarde para cambiarla.

P.- ¿Está sufriendo Podemos un bipartidismo interno?

R.- Creo que hay un debate muy interesante entre los documentos que han presentado los compañeros Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, pero también Podemos en Movimiento. Hay más posturas, pero el debate entre ellos acapara la mayoría de los titulares.

Los ataques entre facciones están tapando el debate que deberíamos tener»

P.- ¿El enfrentamiento entre ellos está eclipsando el resto de debates?

R.- Tenemos reflexiones pendientes como nuestro papel institucional, la forma de enfrentarnos y construirnos en la calle, la claridad en el discurso y programática, la democracia interna y la ética para huir de la profesionalización de la política. No sé si llamarlo enfrentamiento, impulsos o ataques entre facciones, pero están copando los titulares de prensa y están tapando el verdadero debate de fondo que necesitamos tener.

P.- Desde fuera parece que es una lucha de poder.

R.- Nosotros hemos dicho muy claro esta semana que es necesario que termine el show, que termine el espectáculo y empiece la política, entendida como un debate entre compañeros generoso, amable, apasionado, también, por supuesto, pero entre posicionamientos políticos, no entre personalismos y de defender a papá o a mamá.

P.- Usted forma parte de una candidatura al Consejo Ciudadano. ¿Tiene aspiraciones en la política nacional?

R.- Mi aspiración empieza y termina en la ciudad de Cádiz, que es la responsabilidad que he asumido. Ir como último en la lista es mi manera de acompañar, de aportar mi granito de arena a los compañeros de Podemos en Movimiento, es una forma de avalar y decir: estos son los míos. Yo pertenezco a Anticapitalistas y también quiero ayudar así a los independientes que han entrado en la lista.

Debemos hablar de la renta básica, de la deuda y de procesos constituyentes»

P.- ¿Cuál sería para usted el desenlace ideal de Vistalegre?

R.- Sería importante que acudiéramos con ánimo de organizar un partido para acometer el futuro inmediato, para afrontar una oportunidad histórica donde están en juego no sólo los derechos logrados y los que hemos perdido, sino también los derechos por conquistar. Un Vistalegre que debata lo que necesitamos para recuperar esa impronta rupturista, que las propuestas sean rigurosas, que conecten con las necesidades de la gente, que entienda que los debates de la organización deben girar en torno a la renta básica, la descentralización, la auditoría de la deuda, la apertura de procesos constituyentes… Un Vistalegre que debata de política, que apruebe los documentos de Podemos en Movimiento y Pablo Iglesias sea elegido secretario general.

P.- Dado este nivel de enfrentamiento, ¿cree que será posible la convivencia entre Iglesias y Errejón después de Vistalegre?

R.- No sé, pero espero que sí, que sigamos trabajando, funcionando y construyendo la alternativa tan importante que es Podemos. Creo que los enfrentamientos deben terminar en Vistalegre y el día siguiente ponernos a trabajar en los círculos, construir los territorios, el feminismo… Espero y confío en que estos enfrentamientos se queden aquí.

P.- El carácter plebiscitario que se está dando al congreso no parece augurarlo.

R.- Entonces seremos unos irresponsables, lo tengo clarísimo. Esas luchas de poder y esos enfrentamientos tienen consecuencias directas también en las bases. Es decir, si se hooliganiza el debate político por arriba, también se va a hooliganizar por debajo. Y eso no es lo que necesitamos nosotros como oganización ni lo que necesitan los cinco millones de personas que nos han votado en las últimas generales. Lo que quieren es que seamos alternativa y ofrezcamos soluciones contundentes, rigurosas y que solucionen los problemas de la mayoría. Eso es para lo que hemos nacido. No estamos aquí para otra cosa.

P.- ¿Está de acuerdo en que Podemos Andalucía debe ser un partido autónomo?

R.- Absolutamente, porque es una decisión de la Asamblea de Andalucía que se celebró hace pocos meses. Una de sus conclusiones es que necesitamos un Podemos descentralizado en los territorios para que las decisiones importantes se dejen de tomar desde la calle Princesa de Madrid. Y no me refiero únicamente a tener personalidad jurídica propia, CIF y los censos, que también son importantes, sino que los territorios estamos más cualificados para plantear soluciones porque tenemos implantación y sufrimos los problemas de cada zona como, por ejemplo, los recortes de aquí.

No nos gusta construir barcos de guerra, pero es lo único que tenemos»

P.– Uno de esos problemas locales en los que ha sufrido contradicciones con su partido es la construcción en Cádiz de las corbetas para Arabia Saudí.

R.- Tenemos contradicciones porque tenemos conciencia, otros no las tienen porque la conciencia no la usan o porque se les olvidó en una puerta giratoria. En principio, podemos compartir el discurso contra la construcción de las corbetas, pero es necesario introducir una variable: la situación de paro estructural que viven decenas de miles de personas en la Bahía de Cádiz tiene unas consecuencias iguales que las que provocan guerras a miles de kilómetros de aquí. Por tanto, las víctimas de allí y las de aquí son víctimas de una misma causa: un sistema económico financiero que depreda los recursos naturales y la riqueza de los territorios generando en unos sitios guerra y en otros paro estructural. Lo que no se puede hacer es poner sobre las espaldas de los trabajadores de la bahía de Cádiz la paz mundial o el equilibrio de la geopolítica internacional. Eso es una infamia. Esas decisiones se deben tomar desde Madrid. Y por supuesto, nosotros aportamos una alternativa: diversificación de la producción internacional, apuesta por la marina mercante y las energías renovables. No nos gusta hacer barcos de guerra en la Bahía de Cádiz, pero es lo único que tenemos.

P.- Usted conoce bien el Carnaval gaditano. ¿Cómo explica que hasta tres agrupaciones sean tan duras este año con la presidenta de la Junta, Susana Díaz?

R.- Hay un descontento de la ciudadanía andaluza en general y la gaditana en particular con la gestión de la Junta a lo largo de los 37 años que lleva gobernando el PSOE, y que es evidente no sólo en Carnaval: también se han producido movilizaciones como la marea blanca y han tenido que dimitir cargos directivos del Servicio Andaluz de Salud. Pero las críticas no son nuevas, el Carnaval siempre es un testigo impugnatorio de las políticas contra la gente. Creo que eso es uno de los ingredientes que lo hacen tan atractivo, es un termómetro político perfecto, me río yo de las grandes encuestas, esto sí que es un indicador demoscópico importantísimo.

P.- ¿A qué conclusión debería llegar la presidenta, entonces?

R.- Debería plantearse si verdaderamente hay cosas que se pueden mejorar en su gestión. Yo creo que los políticos debemos escuchar el Carnaval de Cádiz porque habla de los problemas de la gente; ahí se ve lo que le quita el sueño. Creo que en vez de mirar hacia otro lado, hay que hacer ese ejercicio de humildad y escuchar lo que el pueblo canta sin ningún tipo de cortapisas ni censuras.

El Carnaval critica a Susana Díaz por la ‘traición’ de dar el Gobierno a Rajoy»

P.- Pero en este caso, ¿las críticas no son más por ambición política que por la gestión en sí?

R.- Yo creo que hay un descontento generalizado y un sentimiento de dolor tras ver cómo ha sido el Partido Socialista quien ha colocado en el Gobierno de España a Mariano Rajoy. La gente que ha depositado sus expectativas en el PSOE, que es mucha, tiene una sensación de traición. Por eso lo cantan, ésa es la lectura que hago.

P.- ¿Y lo personalizan en Susana Díaz?

R.- Lo personalizan en ella porque ahora mismo es la cara más visible del partido. Después de la defenestración de Pedro Sánchez es lo que ha quedado como liderazgo indiscutible dentro del PSOE.