Por la mínima. Tan solo 25 votos salvaron a última hora a María Dolores de Cospedal de tener que dejar la secretaría general del partido o el liderazgo de los populares castellanomanchegos al estar a punto de prosperar una enmienda que establecía la incompatibilidad de cargos. La llamada enmienda anti-Cospedal hacía referencia a la secretaría general del partido y provenía de un compromisario crítico de Cuenca, Francisco Risueño, territorio de la también ministra de Defensa.

328 noes frente a 303 síes hicieron posible rechazarla, eso sí, después de dos votaciones, dado lo ajustado del resultado, y de alguna protesta y abucheos en el plenario. Apenas un puñado de votos a un texto que rezaba que “en ningún caso podrá desempeñarse más de un cargo territorial de presidente o de secretario general en el partido, ni acumularse a éste más de un cargo de representación institucional, local, autonómica o nacional”, quedando excluida el acta de parlamentario.

En el debate de la ponencia de Estatutos podían participar todos los compromisarios, 3.128, aunque, a tenor de los resultados (sólo se registraron 631 votos), la mayoría decidió darse una vuelta por la Caja Mágica y olvidarse de un asunto que pudo dejar en minoría al ponente, Fernando Martínez-Maillo, con consecuencias inmediatas para la número dos. Sin embargo, podría haberse reconocido una excepcionalidad para Cospedal, aún no confirmada para la secretaría general, cosa que anunciará hoy Mariano Rajoy.

Y todo ello se produjo en el que era el día estelar para la secretaria general, cuando debía acallar a sus críticos. El suyo era el discurso más esperado de la sesión inaugural del XVIII Congreso del PP. A ella le correspondía presentar el informe de gestión sobre unos años especialmente convulsos para su partido y para España. No, no era fácil hacer un resumen de todo lo que ha pasado en el último lustro, justo el día en que se conocía la primera condena contra Francisco Correa.

Por ello, tuvo un especial valor la asunción de que “la corrupción nos afectó de lleno y en algunos casos tardamos en reaccionar, no fuimos todo lo ágiles que la sociedad demandaba” a la hora de afrontar los casos que les afecta.

Cospedal reconoció sobre la corrupción que “en algunos casos tardamos en reaccionar”

Sin embargo, pasados los primeros momentos, agregó la número dos popular, “admitimos esos errores, pedimos perdón, hicimos propósito de enmienda y nuestro Gobierno aprobó la mayor batería de medidas anticorrupción de toda la democracia, y nadie envuelto en esos casos sigue en nuestras filas”. En un intento por pasar página, consideró Cospedal que el PP ha hecho, de la necesidad, virtud elevando, “los estándares de calidad y transparencia”, unido a “vigilancia, firmeza y condena sin reservas” de los corruptos.

Pero, dicho esto, defendió la política como una tarea “honorable” para reclamar a continuación que no se usen los tribunales de justicia “para dañar la vida política si no hay causa pública y conocida”. Si bien a veces es más fácil “dejarse llevar por la marea que ser firme y ecuánime”, hizo una defensa cerrada de la presunción de inocencia, “que asiste a todos los españoles, también a los que pertenecemos al PP”.

“No podemos permitir que todo el sistema democrático se ponga en duda por la actuación de unos pocos ni tolerar la utilización torticera del populismo”, añadió para hacer al final de su discurso una mención expresa a la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá, alusión que fue recibida con el plenario puesto en pie, y eso que a la política valenciana -fallecida en Madrid el pasado 23 de noviembre- le obligaron a dejar su carné de militante.

La alusión a Barberá, a quien obligaron a retirar su carné, fue recibida con el plenario en pie

A falta de despejarse la incógnita sobre una continuidad que todos dan por segura,  la secretaria general aludió asimismo a los comicios del 20-D y del 26-J al afirmar que “tuvimos que apretar los dientes, sacar fuerzas de flaqueza y echar mano de nuestras convicciones, pero conseguimos ganar por dos veces las elecciones generales”. Pero antes de que eso pasase, se reivindicó frente a sus críticos al afirmar que el Partido Popular fue el “faro y el pararrayos de nuestro Gobierno y lo cumplimos con creces”, todos “dimos un paso al frente y compartimos el desgaste político”, defendiendo, en soledad, “las medidas más impopulares y más duras que un gobierno ha tenido que tomar, casi heréticas a ojos de nuestras convicciones políticas. Era o salvar al sociedad del bienestar, o la quiebra de nuestro país”.

Frente a los que han cuestionado su acumulación de cargos, antes como presidenta de Castilla-La Mancha, ahora como ministra de Defensa, explicó que el PP salió a “defender a nuestro Gobierno y nuestras políticas. Hicimos pedagogía del sacrificio. Encajamos las invectivas, volvimos muchas veces con la cara partida, aunque no nos parecía justo que el castigo fuera para el que intentaba curar al enfermo y no provocar la enfermedad”, remarcó en un tono casi épico.

El PP “no es como los pimpinelas de Vista Alegre”, en alusión a la II Asamblea de Podemos

Tras el descalabro de las elecciones europeas de 2014, donde el PP tocó suelo, llegó la pérdida de los gobiernos locales y autonómicos tras los comicios de mayo de 2015, mientras “nuestra gente se partió el pecho y el cobre para defender la gestión de Mariano Rajoy”. Cospedal reiteró las loas a los militantes y cargos populares, de los que destacó “su grandeza”, para afirmar que “me quedo con todo lo bueno de lo que hemos vivido en los últimos años”, entre otras cosas, esa unidad “que nos convierte en un partido único en España”.

Y volviendo a echar mano de ese tono heroico se quejó de las veces que “han querido noquearnos, enemistarnos, partirnos, fracturarnos”, pero aun así el PP no es “los pimpinelas de Vistalegre”, en alusión a la II Asamblea Ciudadana de Podemos que arranca este sábado, ni tampoco, los que son capaces de “tripartitos, cuatripartitos o pentapartitos”, en alusión a Pedro Sánchez y los socialistas “para gobernar a costa de lo que sea”.

Afirmó que Rajoy tiene un partido “unido en torno a él porque se lo ha ganado”

Consideró que todos “se han equivocado porque no conocen al PP”, ni tampoco a un líder que “si tiene un partido unido en torno a él es porque se lo ha ganado”, impidiendo el rescate a costa de sacrificios y reformas. Dirigiéndose a su jefe de filas, le agradeció que soportara las “presiones”, que fuera “rabiosamente independiente”, que sólo se guiara “por los intereses generales”. No obstante, admitió que “todavía nos queda mucho por hacer. Hay mucha gente que no tiene un empleo, que espera que la recuperación les llegue. España no saldrá adelante si no es con ellos. El verdadero sentido de nuestro quehacer es dar futuro y esperanza a quien no ha podido hacerlo por sí mismos”.

Y, para terminar, un nuevo alarde de sinceridad: “Habremos hecho cosas mal, equivocado a veces, no somos perfectos, pero  hemos hecho un partido desde el corazón. Existe un vínculo que nos une, será la pasión por la política, de dejar un futuro a nuestros hijos o el orgullo de ser españoles. Son nuestros valores”. Nunca Cospedal fue tanto secretaria general del PP.