La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aterriza este lunes en Barcelona en su enésima visita a la capital catalana, oficialmente para presidir la ceremonia de entrega de los premios Empresa del Año 2016 junto al vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras y los anfitriones, Antonio Asensio Mosbah, presidente del Grupo Zeta, y Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Pero horas antes Santamaría iniciará en la capital catalana una nueva ronda de contactos privados con representantes de la sociedad civil en los que la número dos del Gobierno busca una vía para romper el aparente bloqueo en las relaciones entre Gobierno y Generalitat.

Un día después de que el presidente catalán, Carles Puigdemont, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, protagonizaran un nuevo desencuentro en los medios a cuenta de existencia o no de negociaciones entre ambas administraciones, Santamaría insistirá en la diplomacia paralela anunciada hace una semanas por el Gobierno, y que tanto ha molestado en la Generalitat. Tras la negativa de Puigdemont a asistir a la Conferencia de Presidentes reunida el pasado enero, el Gobierno optó por abrir su abanico negociador a todos los ámbitos disponibles en esta comunidad. Una estrategia que hoy ha confirmado el número tres del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni.

El dirigente socialista, que da apoyo al gobierno local de Ada Colau, ha confirmado que en las últimas semanas se ha reunido con los secretarios de Estado de Cultura, Infraestructuras y Comercio «para tratar cuestiones de ámbito municipal» ha advertido Collboni, quien ha circunscrito los encuentros a la normal relación entre administraciones. Exactamente al mismo nivel que el Consistorio mantiene con la Generalitat. Y ese es el objetivo del Gobierno, que busca sobre todo normalizar su presencia en Cataluña, tras unos años en los que el Ejecutivo de Mariano Rajoy parecía haber abandonado ese espacio a merced de las fuerzas soberanistas. Esa agenda se nutre también de los partidos de la oposición, que fueron los protagonistas de la primera ronda de contactos pública de Sáenz de Santamaría en Barcelona el pasado diciembre. Entonces se entrevistó con Miquel Iceta (PSC) y la líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas (C’s), con quien ha repetido encuentro en el Congreso.

La Generalitat también es objeto de las atenciones de la vicepresidenta del Gobierno en su Operación Diálogo, aseguran desde el ejecutivo, pese a los desmentidos de la Generalitat. Así lo aseguró ayer Millo, quien señaló la existencia de encuentros privados en los que se avanza en los 45 puntos planteados en su día por Puigdemont. Las infraestructuras, con la maltrecha red de Cercanías de Barcelona y el Corredor Mediterráneo como protagonistas, son parte fundamental de las ofertas con las que el Gobierno estaría tratando de tentar a la Generalitat, aunque con escaso éxito de momento. Las primeras decisiones del ministro Iñigo de la Serna en este terreno -como el nombramiento de un coordinador general para las obras del Corredor, el ex responsable de la demarcación de carreteras de Barcelona Juan Barios- no han servido para aplacar las suspicacias ni del Gobierno catalán ni de las patronales que dan apoyo a la reivindicación.

Albiol niega los contactos secretos

El coordinador general del PP catalán, Xavier Garcia Albiol, ha desmentido hoy esas afirmaciones, asegurando tras la reunión de la ejecutiva popular en Barcelona que no hay reuniones secretas entre Gobierno y Generalitat. «El Gobierno tiene reuniones políticas secretas, no hay ninguna reunión secreta con nadie, el Gobierno lo que pretende es que la Generalitat se siente en la mesa, acepte romper el bloqueo y esté dispuesta a tratar de los problemas de preocupan a los catalanes» ha asegurado Albiol.