El Gobierno de la Generalitat no tiene ninguna intención de explicar ante el Parlamento catalán los preparativos para la independencia. Así lo ha ratificado este jueves al rechazar, con el apoyo de la CUP, una moción del PSC en el que se reclamaba al Govern que entregue en 15 días «toda la información disponible relativa a la eventualidad de una secesión, sus actos de preparación, ejecución y posibles consecuencias» así como datos de las reuniones de consejeros y altos cargos de la administración catalana sobre la secesión, y en un mes «una memoria con todos los textos legales o borradores en preparación por parte del Govern que tengan conexión con una eventual secesión.

La moción, derivada del caso Vidal, buscaba que la Generalitat hiciera públicas sus «leyes de desconexión»

La moción, derivada del caso Vidal, buscaba en realidad forzar a la Generalitat a hacer públicas sus famosas «leyes de desconexión» que el Govern anunció que había pactado en diciembre con la CUP, pero que mantiene celosamente guardadas bajo llave. Sin embargo, la coalición de exconvergentes y republicanos ha utilizado su mayoría reforzada con la CUP para evitar hacer públicos unos preparativos que serían inmediatamente impugnados por el Tribunal Constitucional, y que podrían suponer nuevas querellas por prevaricación y desobediencia para los miembros del ejecutivo de Carles Puigdemont.

JxSí critica que el PSC hable de secesión

Ni JxSí ni la CUP se han molestado a argumentar sobre el fondo de la moción defendida por el socialista Ferran Pedret, y se han limitado a criticar la supuesta sumisión de los socialistas catalanes a las tesis conservadoras del PSOE. El diputado de JxSí Fabian Mohedano se ha limitado a criticar que Pedret hablara en su texto de «secesión» para referirse a la independencia de Cataluña y Carles Riera, de la CUP, ha defendido su voto en contra de la moción socialista porque su formación está comprometida con la legalidad que otorgue más derechos a la ciudadanía «en la colisión entre marcos legales»

Pedret ha replicado que un grupo que impide que el Parlament tenga una información sobre una independencia, de la que se habla como «inminente», resta autoridad moral a ese grupo para decir al resto lo que debe de hacer en la cámara, mientras el popular Juan Milián ha señalado que las «preocupantes» declaraciones del ex senador Santi Vidal sobre la obtención ilegal de datos fiscales o del propio Carles Puigdemont cuando habla de una independencia inminente justifican la petición de explicaciones. También Lluís Rabell, el líder parlamentario de CSQP -la alianza de Podemos y comunes en el Parlament- ha dado apoyo a la moción socialista, recordando al ejecutivo catalán que «ni Cataluña es una colonia ni el Estado es la dictadura franquista, pese a sus carencias democráticas, por lo que el engaño y la astucia no tienen cabida» en su plan.