Como una bomba de efecto retardado el caso Gürtel ha terminado reabriendo el caso conocido como papeles de Bárcenas. Los protagonistas son los mismos, aunque en este segundo sumario la financiación ilegal apunta directamente a la dirección del PP, incluido, naturalmente, su ex tesorero.

El caso de los papeles se encontraba en estado durmiente (sobreseimiento provisional), pero las declaraciones de Francisco Correa y del empresario Alfonso García Pozuelo, que tuvieron lugar el pasado mes de octubre en el juicio oral por Gürtel, arrojaron una inesperada luz sobre el primero. Correa admitió su papel como comisionista y el empresario reconoció haber pagado suculentas mordidas a cambio de la concesión de obras. El relato encajaba como un guante en los apuntes que el tesorero del PP hacía de su propio puño y letra en el cuaderno donde reflejaba la contabilidad inconfesable del partido.

La reapertura del caso no sólo ha sido solicitada por las acusaciones de IU y Adade, sino que lleva el respaldo del fiscal anticorrupción Antonio Romeral.

La confesión de García Pozuelo fue fruto de un pacto con la Fiscalía. El constructor -de edad avanzada- reconoció sus delitos y devolvió 20 millones de euros. Por su parte, Correa también negoció con la Fiscalía, aunque no cerró un acuerdo de reducción de penas. Ahora se le presenta una segunda oportunidad.

La reapertura del caso dará ocasión para ver enfrentados a sus dos grandes protagonistas: el tesorero del PP y el conseguidor Francisco Correa.

La pelota vuelve al tejado del tesorero del PP, cuyas versiones fluctúan en función de sus intereses. Ya en su declaración ante el tribunal de Gürtel (17 de enero), Luis Bárcenas salió como pudo del interrogatorio de las fiscales del caso (Concepción Sabadell y Concepción Nicolás), utilizando el innovador concepto de la «contabilidad extracontable», para referirse a los papeles en los que él reflejaba el pago de comisiones. Bárcenas acusó a Correa de presuntuoso («pensaba que el partido era suyo») y descargó en su antecesor Lapuerta la recepción del dinero negro que ingresaba el PP.

La reapertura de este sumario nos brindará la oportunidad de ver frente a frente a dos de los principales protagonistas de la financiación ilegal que recalaba en Génova: Bárcenas y Correa. Fue la disputa por el reparto de una comisión lo que les enfrentó. Desde entonces, sus relaciones quedaron rotas y puede que el desprecio mutuo que se procesan lleve finalmente a aportar pruebas contundentes sobre un escándalo que le quitó al PP tres millones de votos.