El pacto de Jordi y Gemma Montull con la Fiscalía para reducir la pena de la segunda a cambio de confesar el desfalco del Palau de la Música y la financiación irregular de Convergencia Democrática a través de la entidad ha revolucionado las estrategias de las demás partes implicadas en la macrocausa, que la semana que viene entrará en materia con las declaraciones de los principales acusados. Tanto es así, que la defensa de Félix Millet está explorando ya la posibilidad de un pacto con la Fiscalía para contrarrestar las nuevas pruebas aportadas por la ex directora financiera de la entidad, Gemma Montull.

Unas pruebas que, según avanza La Vanguardia imputan a Millet la apropiación de 3,2 millones de euros que la Fiscalía imputaba en sus consideraciones a Montull. La ex directora financiera habría entregado al juzgado -y la Sala lo ha aceptado como prueba- documentación que detalla 22 salidas de efectivo de una cuenta del Orfeó Català efectuadas entre marzo de 2004 y 2007 que fueron a parar a Millet, y no ha Montull como constaba en la instrucción. Entre los bienes que se habrían comprado con esos fondos figuran el cuadro de Ramón Casas Retrat de la nena Sardà, la obra de Isidre Nonell Figura de dona –que Millet entregó al juzgado como garantía de reparación de daños, aunque después fue autorizado a vender el segundo por 400.00 euros para hacer frente a las costas juidicales– además de pisos, amarres, motos de agua y un quad.

Entre los bienes comprados con los 3,2 millones que Montull imputa ahora a Millet hay dos cuadros modernistas, amarres, motos de agua y pisos

Los nuevos datos aportados por Montull, que agravan la situación judicial de Millet, habrían llevado al ex presidente del Palau a buscar un acuerdo con el fiscal Emilio Sánchez Ulled, que presumiblemente pasaría por confesar, como hará Gemma Montull, que la entidad cultural sirvió como tapadera para la financiación irregular de Convergencia. La ex directora financiera así lo hará el próximo miércoles, cuando abra el turno de declaración de los acusados, y tras ella su padre y ex número dos del Palau, Jordi Montull, se ha comprometido a ratificarla. Es el precio para reducir la pena de Gemma Montull, para la que el fiscal pedía inicialmente una condena de 26 años que no se habría podido esquivar como su padre y Millet por motivos de edad.

Mas cuestiona la confesión de los Montull

En este contexto, Artur Mas, ex presidente de la Generalitat y secretario general de Convergencia entre 2000 y 2016, que hasta hace unos días defendia su absoluta confianza en el buen hacer del ex tesorero de la formación, Daniel Osácar, fue mucha más prudente ayer al defender la gestión de su partido. «Esperemos a que se haga el juicio y a partir de aquí veremos cómo evolucionan las cosas» argumentó Mas tras señalar que los dos principales acusados que ahora estarían dispuestos a ratificar la acusación de financiación irregular de CDC «confesaron delitos muy graves», para poner en cuestión su pacto con la Fiscalía Anticorrupción.