El tema de debate era Europa, pero se cumplió una de las normas no escritas del Pleno en el Congreso de los Diputados y cada partido barrió para casa. La comparecencia del presidente Mariano Rajoy en la sesión de control para explicar la reunión del Consejo Europeo del 9 y 10 de marzo ha desembocado en una cascada de intervenciones donde cada partido ha abordado el tema desde su propio ángulo. Una flexibilidad que ha terminado por agotar la paciencia de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, con Joan Tardá, que ha comenzado hablando del asunto europeo y ha terminado por criticar la presencia de magistrados de la etapa Franquista en el Tribunal Constitucional.

El propio Rajoy comenzó pidiendo unidad para preservar los «logros alcanzados». Pablo Iglesias, líder de Podemos, respondió algo después tachando de triunfalista al presidente de Gobierno y llegó más tarde Albert Rivera, que pidió más ambición e hizo gala de proyecto europeísta. Después comenzó el portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Tardá, que no ha dudado en desviar el tema hacia la sentencia del Tribunal Constitucional contra el president catalán Artur Mas, por la que era condenado a dos años de inhabilitación.

«Buenos días. Señor Rajoy, la conquista de Europa es la conquista de los derechos y las libertades y mientras usted estaba en Consejo de Europa, los jueces españoles perpetraban un ataque a los derechos de la ciudadanía catalana en forma de sentencia política», han sido las primeras palabras del portavoz del Grupo catalán. Este giro dialéctico no ha dado marcha atrás en el resto de su discurso, donde apenas se ha referido a la Unión Europea y donde, eso sí, ha aprovechado para atacar la justicia española en unos términos que han provocado las quejas de la Cámara Baja y que ha llevado a Pastor a reprenderle.

Si la intervención de Iglesias duró 13 minutos y la de Rivera 18, Tardá ocupó 20 minutos y no plenamente dedicados al objeto de debate. «Nosotros somos independentistas respecto a ustedes y federalistas radicales respecto a Europa», fue otra de las alusiones al proyecto europeo. Un punto en el que apostó por transferir competencias a niveles inferiores. Después extensas críticas al «estado español, convertido en chupóptero y parásito de la Unión Europea», defendió el papel de los  catalanes en «ser parte de la solución» y ha explicado las injusticias que, a su juicio, se han llevado a cabo en nuestro país.

Tardá aumentó las críticas al Gobierno acusándoles de no permitir a Cataluña acoger refugiados. «Nosotros queremos acoger», comenzó Tardá, «pero no lo podemos hacer porque a ustedes no les ha dado la gana de ejecutar aquello contra lo que se comprometieron». En este punto han comenzado las críticas a escala más nacional, donde ha acusado a Rajoy de la «represión judicial» hacia Carmen Forcadell, la presidenta del Parlament. «No hay nada más antieuropeo que retener a la fuerza a  la mayoría catañana que quiere decidir su futuro». En este punto, ha cargado contra la justicia española, llegando a los extremos. «¿Ustedes saben que hay cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que juraron los principios del Movimiento? ¿Ustedes imaginan que cuatro magistrados hubieran jurado los principios nazis», se ha preguntado.

En este punto, Ana Pastor ha intervenido para llamar al orden al diputado. «Un segundo señor Tardá, la Presidencia es flexible con los tiempos pero el discurso lleva mucho fuera de los derroteros del debate en que estamos», ha advertido. Una llamada tras la que el catalán ha continuado, no sin replicar: «Uno inevitablemente tiene que hacer referencia a irregularidades, anomalías», ha zanjado.

En su turno de respuesta, Rajoy ha hecho referencia a las acusaciones de Tardá defendiendo el Estado de Derecho como elemento fundamental y ha hecho hincapié en la necesidad de cumplir la ley. «Todos los gobernantes están sometidos a la ley, ¿O es que en Europa la ley no hay que cumplirla?», ha preguntado. «Sin ley no hay democracia, es otra cosa», ha zanjado. No conforme con este argumento, el diputado catalán ha vuelto a barrer para casa defendiendo el derecho de los catalanes a llevar a cabo un referéndum. «Para que haya democracia, las leyes tienen que ser democráticas», ha replicado.

Reproches de Podemos, complicidad con Rivera

Tras escuchar el discurso del presidente del Gobierno, no han faltado los reproches por parte del líder de Podemos, Pablo Iglesias. No sólo ha calificado la actitud triunfalista de Rajoy sino que, no convencido con los éxitos de los que ha presumido, le ha exigido que aclare si esa «historia de éxitos» de la Unión Europea va a implicar más recortes. Al igual que Tardá, Iglesias también ha hecho referencia a los refugiados y ha criticado que España no haya cumplido el objetivo de acoger a 18.000 personas. En su lugar, ha recordado, apenas ha recibido 850.

El líder de Ciudadanos, por su parte, ha pedido al presidente del Ejecutivo que deje el «inmovilismo» y comience a proponer reformas para «evitar los populismos» en Europa. En la línea de Iglesias, Rivera ha rechazado la «historia de éxitos» y en su lugar ha instado al presidente del Gobierno a asumir los errores cometidos. En su turno de respuesta, Rajoy ha compartido las palabras de Ciudadanos mostrando su complicidad con el líder del partido. «El señor Rivera ha hecho una defensa de la UE que comparto totalmente». Éste sólo es uno de los aspectos en los que ha coincidido el presidente del Gobierno. «También ha hecho una defensa del libre comercio. Yo también lo comparto», ha añadido, no sin antes admitir, en respuesta a Ciudadanos, que «es verdad que hay que reconocer los errores en la vida y hablar de futuro».

En respuesta a los partidos de la oposición, Rajoy se ha reafirmado en la «historia de éxitos» que acompaña a Europa y se ha mostrado «optimista» en los proyectos de la Unión Europea. Dirigiéndose al portavoz socialista, el presidente del Gobierno ha sacado pecho del nivel de inversiones llevado a cabo por España, así como de su competitividad.

Haciendo balance, Rajoy ha reconocido que se ha producido muchos errores pero ha insistido en que «de lo que se trata es de saber si en lo esencial vamos bien, y yo creo que va bien», ha dicho dirigiéndose a Iglesias. Volviendo a echar mano de la Historia, el presidente del Gobierno ha presumido de la posición del país en el conjunto de Europa. «Después de dos guerras mundiales nos hemos puesto de acuerdo para vivir en una región con más paz y mayor Estado de Derecho», ha sentenciado.

Rajoy, abierto al diálogo en Cataluña

Plena disposición al diálogo con las instituciones autonómicas, incluida Cataluña. El presidente del Gobierno se ha mostrado abierto a hablar sobre la situación de Cataluña, pero, ha subrayado, «siempre respetando la ley». En la sesión de control posterior, Rajoy ha mantenido el discurso de mantener el diálogo sin saltarse la Constitución. Lo ha hecho ante la pregunta del portavoz socialista, Antonio Hernando, sobre los pasos del Gobierno en esta comunidad. «Trabajar por el interés de los catalanes, cooperar con las instituciones y preservar el ordenamiento constitucional», ha sido la respuesta del presidente del Ejecutivo. A su juicio, defender la legalidad «no excluye» el diálogo con las instituciones.

Apenas unas horas después de que el Parlamento vasco, junto a asociaciones de víctimas del amianto, registraran una iniciativa en el Congreso para pedir un fondo de compensación para los afectados por esta sustancia, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha recriminado al Gobierno que se opusiera a llevar a cabo esta medida en el Parlamento Vasco. Rajoy ha recordado que fue el PP quien presentó una proposición de ley en el Parlamento Vasco para crear este fondo, a la que PSOE y PNV  votaron en contra para que se creara en el Congreso «a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado». No obstante, ha mostrado su disposición para tratar este asunto, que ha calificado como «muy grave», pero sin «intentar echar el muerto al Gobierno».