Xavier García Albiol asume la presidencia del PP catalán con el reto de recuperar el terreno perdido frente a Ciudadanos y la convicción de que el camino es convertirse en referentes de los catalanes que se sienten españoles. «Ciudadanos está más preocupado por atraer las migajas electorales de CiU que en defender los principios que le llevaron al fundarse y a obtener unos resultados francamente buenos en Cataluña» afirma el nuevo presidente popular, convencido de que su formación «hoy por hoy es la única alternativa clara al independentismo».

Pregunta.- Asume las riendas del partido tras una fuerte crisis electoral en el ámbito local y autonómico en Cataluña. ¿Cómo recuperar ese espacio perdido?

Respuesta.- El tiempo está demostrando que las medidas económicas del PP están dando resultado, que el Gobierno del PP estuvo a la altura en la respuesta a los casos de corrupción y que la única alternativa que hay en Cataluña al independentismo de Puigdemont es el PP. Somos el único partido constitucionalista que crecería en unas autonómicas, pero no es suficiente. Profundizando en el trabajo que tenemos que hacer en los próximos meses, a medio plazo podemos lograr el objetivo de ser el partido referente de esa parte de la sociedad catalana que queremos ser catalanes y que nadie nos obligue a ser españoles.

No tenemos las tentaciones de quienes, según los intereses electorales, pasan de socialdemócratas a liberales»

P.- ¿Para ganar a C’s se centrará en ese orgullo de ser españoles y en compararlos con CiU?

R.- En eso y en tener la capacidad de presentar un modelo alternativo de prioridades en Cataluña. Nosotros apostamos por priorizar la respuesta a las políticas sociales, sanitarias, educativas, de inversiones o económicas por encima de los debates identitarios, pero sin renunciar a nuestros principios. En el PP somos previsibles, todo el mundo sabe lo que pensamos, no tenemos las tentaciones de algunos, que en función de sus intereses electorales pueden pasar de ser un partido socialdemócrata a un partido liberal como quien cambia de camisa.

P.- El PP en Cataluña necesita mucho trabajo interno, ¿por dónde empezará?

R.- Recuperar el espacio territorial que el partido debe tener en Cataluña. Aún estamos pagando las consecuencias del tsunami electoral de 2015. Debemos presentar más y mejores candidaturas en las próximas municipales y tener la capacidad de seducir al máximo número de catalanes que no quieran vivir bajo la presión del independentismo. Nuestra oferta debe ser transversal para toda esa población que no somos independentistas.

P.- Ha dicho que no quiere perder el tiempo en “congresitos”. ¿Es una advertencia para los congresos provinciales?

R.- No me gustan los líos internos de partido, creo que es perder de manera absurda las energías. Nuestro objetivo tiene que ser centrarnos  en presentar un proyecto atractivo para esos catalanes que no somos independentistas y somos los olvidados de la Generalitat. Eso pasa por ponernos a trabajar todos y en la misma dirección.

No me gustan los líos internos de partido, creo que es perder de manera absurda las energías»

P.- ¿Eso vale también para su reparto de papeles con el delegado del Gobierno, Enric Millo?

R.- En estos momentos es importante la máxima presencia del Gobierno en Cataluña y Enric Millo está llevando a cabo una labor muy positiva. Lo está haciendo francamente bien, tiene mi apoyo y mi colaboración. Las estrategias tienen que avanzar de manera paralela, el trabajo propio y la presencia del Gobierno como institución y la labor que desde el partido tenemos que hacer para convencer a esos catalanes que nos votaron en una ocasión y lo dejaron de hacer porque creyeron en otras alternativas.

P.- ¿Millo es de la vicepresidenta del Gobierno y Albiol de la secretaria general del PP?

R.- Me parece una auténtica simplificación que no obedece a la realidad. Millo es del PP de Cataluña y el PPC es de la vicepresidenta y de su secretaria general. La colaboración con ambas es excelente y creo que tenemos que seguir en la misma dirección.

Millo de Soraya y Albiol de Cospedal? Me parece una simplificación que no obedece a la realidad»

P.- Ha reclamado «una respuesta a la altura del desafío independentista”. ¿Cuál es esa respuesta?

R.- Una respuesta debe ser proporcional al momento histórico que nos toca vivir. Todos tenemos nuestros intereses electorales y partidistas, pero en un momento de excepcionalidad como el actual tanto el PSOE como C’s y nosotros debemos tomar consciencia de que por encima de esos intereses cortoplacistas está un objetivo común.  La gran mayoría de los catalanes que no son independentistas espera  una respuesta conjunta, dejando de lado nuestras diferencias y trabajar en lo que nos une, que es más que lo que nos separa.

P.- ¿Cómo deber responder el Gobierno al reto independentista?

R.- Tiene que ser una respuesta proporcional al desafío que se presente en cada momento. El procés está en su fase final, dando sus últimos coletazos, es evidente que no van a conseguir romper Cataluña del resto de España pero es obvio que estamos viviendo unos momentos tensos. Ahí el Gobierno de acuerdo con los instrumentos que te da el Estado de Derecho tiene que dar una respuesta proporcional.

P.- ¿Esa respuesta proporcional tiene que llegar a la aplicación del artículo 155 de la Constitución?

R.- El 155 está ahí, los legisladores lo plantearon para situaciones extremas, nosotros deseamos que esa situación no se llegue a producir. Pero si al final del proceso de absoluta locura que estamos viviendo en Cataluña llegara a un punto de no retorno, desde el PP catalán no tendríamos ningún problema en que se aplicara de manera proporcional.

P.- Canadá ha derrotado sociológicamente al independentismo con una política de palo y zanahoria. Aquí el palo está claro, ¿cuál debe ser la zanahoria?

R.- En Cataluña el movimiento independentista está alimentado de manera artificial; la sociedad catalana como tal cada día apuesta en menor medida por ese proceso rupturista. Sí que hay un esfuerzo titánico por parte de la Generalitat, de los ayuntamientos y de las entidades sociales organizadas de mantener viva esta situación política que está llevando a la confrontación entre catalanes. Estamos convencidos de que, en el momento en que el Gobierno de la Generalitat deje de echar gasolina al fuego, el apoyo al independentismo volverá a situarse en un 15 o 20%.

Como me dijo un diputado de CDC: mientras hablamos de independencia no hablamos de recortes sociales»

P.- ¿Comparte el diagnóstico de la vicepresidenta del Gobierno en el sentido de que el PP se equivocó con la campaña de recogida de firmas contra el Estatut?

R.- No creo que fuera una cuestión de equivocarse. Es cierto que con el paso del tiempo esa campaña no se ha entendido en una parte de la población catalana y posiblemente se debería haber planteado de manera distinta. Pero el tiempo nos dio la razón, el Tribunal Constitucional anuló una serie de artículos que estaban al margen de la ley. No creo que fuera un error, pero no se entendió en Cataluña.

P.- Es el hecho que señalan los nacionalistas como el punto de partida que justifica la deriva hacia el independentismo.

R.- Esa argumentación es pura falacia. Si fuera así, CiU no hubiera pactado con el PP en 2011 en Cataluña y en el Gobierno de España. Estamos viviendo una situación que nace en el momento en que Artur Mas decide dejar de gobernar y abandona sus responsabilidades por miedo a la reacción social a los recortes. Como me dijo en una ocasión un diputado de CDC: mientras hablamos de independencia no hablamos de recortes sociales.