Acaba de cumplir tres meses en el cargo más impopular de Euskadi. Su antecesor, Carlos Urquijo, lo sabe bien. Lo ejerció convertido en el blanco de dianas, descalificaciones y reproches del nacionalismo y su entorno y sumido en una batalla de litigios y enfrentamientos sin fin con la defensa de los símbolos y el respeto a la Constitución en el País Vasco como único argumento. Ahora Javier De Andrés se ha propuesto aprovechar los nuevos aires que llegan a Euskadi, las necesidades de los Gobiernos minoritarios de Vitoria y Madrid y el futuro que dibuja la disolución de ETA para cambiarlo. Aspira a rebajar las pugnas en los tribunales, a recordar que la Delegación del Gobierno va más allá que la Guardia Civil y los símbolos y a convertirse en un ‘puente’ transitado entre Rajoy y Urkullu. Son sólo una parte de sus desvelos. La otra, los provoca el final de ETA.

Pregunta.- ¿Qué le preocupa de lo que suceda este sábado 8 de abril en Bayona, donde culmina el acto de desarme de ETA?

Respuesta.- Lo que me preocuparía es que alguien creyera que eso es algo más que una pantomima.

P.- ¿Es una pantomima? ¿No cree que sea un desarme real?

R.- El desarme se ha producido por la vía de los hechos y en contra de la voluntad de ETA, que no tenía ninguna voluntad de desarmarse. No le ha quedado más remedio por la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Justicia y por el rechazo social que ha tenido.

P.- ¿Pero duda de que vaya a haber entrega de armas?

R.- Parece que va a haber entrega de armas pero no va a ser relevante su volumen. Es el último hálito que le quedaba a ETA y lo exhala de esta manera.

P.- Las FSE entiendo que están al día sobre el modo en el que se está llevando a cabo el proceso durante estos días. ¿El Gobierno de España conoce los detalles? ¿Está interviniendo?

R.- Al Gobierno lo único que le interesa es que nos digan dónde están las localizaciones físicas de esos arsenales o zulos. Todo lo demás es una parafernalia para ocultar el hecho más trascendente que es el último suspiro de ETA. Que nos den un papel o un pen drive donde ponga dónde están las ubicaciones, eso es lo relevante. Se está trabajando como siempre, no de modo diferente.

Me preocuparía que alguien se creyera esta pantomima, sólo es el último hálito que le quedaba a ETA”

P.- ¿Va a entregar ETA todas las armas? ¿Hasta qué punto los servicios policiales y de información pueden acreditar que el desarme será completo?

R.- Las informaciones que a mí me llegan es que ETA no está en condiciones de saber dónde tiene todo. Antes no era tan fácil localizar un zulo, antes se hacía por referencias visuales. Además, puede haber comandos que se desarticularon sin haber comunicado a la dirección la localización de ciertos zulos. Casi con toda seguridad diría que no van a entregar todas las armas porque ni siquiera conocen todas las ubicaciones de su arsenal.

P.- ¿Y las FSE las conocen? ¿Tiene incluso más información los servicios secretos de dónde están que la diezmada dirección actual de ETA?

R.- La Guardia Civil y los servicios de información a lo largo del tiempo dispondrán de información suficiente para ir más allá de lo que vaya a ir ETA, podemos ir más allá de lo que vaya ETA. A través del conocimiento de casos pendientes, del conocimiento de los datos que disponemos, de las investigaciones que se siguen haciendo. Las FSE tendrán capacidad para ir más allá de lo que entregue ETA el próximo día. Si ETA da todo lo que sabe las FSE podrán ir más allá de lo que ETA sabe.

P.- ¿Conoce cuándo va a ser el desarme efectivo, el de verdad, más allá del acto del sábado próximo? Se habla del viernes 7 y fuera de Bayona…

R.- No lo sé. Se habla del 7 o el 8, sí.

P.- El Gobierno va a estar informado, supongo. ¿Qué papel jugará?

R.- Estamos receptivos a obtener información por cualquier vía. Las FSE recibirán información en el formato que se pueda. Si ETA revela las ubicaciones de zulos la obtendremos, bien por la justicia francesa, bien por la justicia española o las FSE.

Casi con toda seguridad diría que no van a entregar todas las armas porque ni siquiera conocen todas las ubicaciones de su arsenal”

P.- ¿A partir del 9 de abril, el día después, cambiará algo?

R.- Creo que será como el día 8, no creo que haya muchos cambios. A este extremo se ha llegado por muchos trabajo y sufrimiento y en contra de la voluntad de ETA. Ahora ETA está en el punto en el que el Gobierno de España quería.

P.- ¿Qué garantías se pueden dar a las víctimas de que los casi 300 crímenes de ETA que siguen sin esclarecer podrán resolverse, que tendrán culpables identificados y juzgados?

R.- Muchos de esos crímenes están prescritos y no es posible una investigación judicial. Aquí hay un ámbito de trabajo para esclarecer esos crímenes que va más allá de la cuestión judicial. Es el hecho ético y la deuda que tiene el Estado con las víctimas. Tenemos que buscar alguna fórmula para que se pueda analizar toda la documentación de la que se dispone y que daría información importante para esclarecer esos casos que sumado a las nuevas técnicas de investigación nos daría información valiosa. Mi esperanza de que estas armas puedan revelar datos relevantes es pequeña, no tenemos confianza. Desconfiamos de ETA. Creemos que las armas con las que se hayan cometido atentados no van a estar en esa entrega. Las armas que pudieran comprometer a miembros de ETA no van a estar. Casi con toda seguridad ETA se habrá deshecho de ellas.

P.- ¿Tras el desarme cree que aún habrá que esperar mucho para ver su disolución?

R.- Es posible que ETA pretenda convertirse en un elemento político desarmado. Algunas declaraciones de líderes como Otegi hacen pensar que esa es la pretensión. La deuda de ETA con la sociedad es tan grande que es imposible que se le permita asumir ningún protagonismo en la vida social y política de este país.

Muchos de los crímenes de ETA están prescritos y no será posible una investigación judicial

P.- ¿El caldo de cultivo que abona el escenario de una ETA reconvertida en formación política es lo que rodea a los sectores críticos de la izquierda abertzale como el Movimiento por la Amnistía y Contra la Represión (ATA)?

R.- ATA y no sólo ATA, también la propia ETA.

P.- Desarmada y disuelta, ¿será después cuando exista margen para acercar presos a cárceles del País Vasco o incluso antes puede haber movimientos?

R.- El tema de los presos responde a una decisión de los propios presos de seguir perteneciendo a una organización criminal como ETA. Esa es la única causa de su situación. Es posible que se produzca un incremento en el número de miembros de ETA que opten por buscar beneficios penitenciarios. El sistema penitenciario está ahí, está orientado a la reinserción. Hay quienes han optado por esa vía y han tenido un proceso más favorable para su situación. El mecanismo no tiene que variar. Se ha demostrado que puede atender la voluntad de los miembros de ETA que quieren dejar de serlo.

P.- Con ETA disuelta, ¿está justificado mantener la política de dispersión para los 350 etarras en prisión o cabría modificar la política carcelaria que se les aplica?

R.- Vamos a ver, si queremos reinsertar a personas de ETA y hay presos que no renuncian a su actividad criminal. No renuncian a lo que han hecho y están orgullosos de su pasado criminal. Lo que no vamos a hacer es juntar a miembros de una organización criminal juntos en una cárcel. Eso no se hace nunca. Si se hiciera en este caso supondría saltarse la norma que se aplica a todas las organizaciones criminales.

P.- Por tanto, aunque desaparezca ETA como organización se deberá mantener la política de dispersión…

R.- Si sigue habiendo un frente de ETA en las cárceles sí.

P.- ¿Cómo puede haber un frente de una banda que no existe?

R.-  En las cárceles hay gente que son presos de ETA, miembros de ETA, gente satisfecha de su actividad criminal. Si tengo una organización criminal y se les mete en la cárcel es cierto que no están ya armados, pero nunca se les pondrá juntos porque en las bandas hay jerarquías, deudas, unos que obedecen a otros y eso es lo peor para el proceso de reinserción de un preso. Da igual que ETA se haya desarmado íntegramente, hay personas que deben demostrar que no tienen ninguna vinculación de ningún carácter con las otras personas de la misma banda. Tendrían que demostrar que ETA tampoco está dentro de las cárceles, que tampoco ellos obedecen a sus jefes, que tampoco obedecen los dictados de sus jefes, etc.

Para eliminar la dispersión, incluso disuelta, tendrían que demostrar que ETA tampoco está dentro de las cárceles

P.- ¿Las medidas que se apliquen a los presos serán ahora más relajadas y personalizadas en función de las circunstancias de cada preso?

R.- Eso lo decidirá cada preso, deben decidir si quieren ser presos individuales o un colectivo.

P.- El goteo de presos que den el paso hacia la reinserción, como los que se han acogido a la ‘Vía Nanclares’, ¿cree que puede aumentar a partir de ahora?

R.- Eso no sería malo. Que se produjera una renuncia a su pasado y trayectoria es algo que se pretende. Es una vía que está muy engrasada. El que ha querido ha tenido la oportunidad.

P.- Ceder ahora la gestión de las prisiones de Euskadi al Gobierno vasco, como reclama el Ejecutivo de Urkullu, ¿sería un error?

R.- Con el volumen de presos de ETA que hay, tutelados por la Audiencia Nacional, lo propio es que haya una gestión integral de su situación. Si no, se podría dar lugar a circunstancias muy distintas dependiendo de la ubicación de cada preso y eso no se entendería.

P.- Cuando se complete el desarme y se produzca la disolución, el despliegue de efectivos de Policía y Guardia Civil en Euskadi, ¿se debería reducir?

R.- Ahora ya están aminoradas en un 21% respecto al catálogo de efectivos proyectado, un porcentaje mayor al del resto de España. También la Ertzaintza pide 8.000 agentes, cuota que se fijó en tiempos de ETA. Ahora no existe esa amenaza pero no se pide reducir efectivos. En el caso de las FSE estamos en una situación semejante. Ahora hay otras amenazas, el crimen organizado tiene otra dimensión, el terrorismo internacional, etc.

P.- Por tanto, esta legislatura no se contempla reducir efectivos…

R.- No, no se contempla.

P.- Por tanto, que el Gobierno vasco vaya olvidando esa aspiración…

R.- Se acaba de comunicar hace pocas semanas que la voluntad del Gobierno de España no es transferir prisiones. No lo veremos a corto plazo.

P.- El cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, ¿es una deuda pendiente desde hace 39 años?

R.- El Estatuto está prácticamente cumplido. Puede haber distintas interpretaciones en la forma de cumplimiento. Hay otra forma de verlo diferente a la que hace el nacionalismo. Yo diría que en muchos aspectos se ha ido mucho más allá en su cumplimiento. Hay encomiendas de gestión de materias que son del Estado, como la Justicia, policía, en Aguas, etc. Ha habido muchas cosas en las que se ha ido más allá de lo que dice el estatuto y eso los nacionalistas nunca lo ponen sobre la mesa.

Quienes hemos cotizado a la Seguridad Social no nos merecemos la putada de que se desagregue el País Vasco. Tiene un déficit de pensiones del 29%

P.- En el proceso de negociación presupuestaria actual entre el PP y el PNV, ¿veremos la cesión en nuevas transferencias para Euskadi?

R.- Básicamente las transferencias están completas. La negociación a este respecto está siempre abierta pero creo que está ya muy agotada, estamos en la fase de ir más allá del Estatuto. Además, las negociaciones que se plantean son de competencias que no constan en el Estatuto.  Por ejemplo, la pretensión del Gobierno vasco en materia de pensiones va más allá de lo que dice el Estatuto, va a que el Estado haga una renuncia de sus competencias exclusivas y haga las encomiendas de gestión a favor del Gobierno vasco. Ahora se negocia sobre competencias que están reconocidas como exclusivas del Estado.

P.- El Gobierno de coalición PNV-PSE fija como prioridades para esta legislatura lograr para Euskadi la competencia de Prisiones y el Régimen Económico de la Seguridad Social. ¿Es viable?

R.- Son empeños que llegan en un momento en el que pierden sentido. El País Vasco tiene un déficit de pensiones del 29% y que representa el 25% de toda la CAV. No tiene sentido que se haga esa transferencia. En primer lugar, porque quienes hemos cotizado a la Seguridad Social no nos merecemos esa putada, lo digo así de claro. No nos merecemos la putada de que se desagregue el País Vasco porque el déficit es de ese tenor.

P.- Por tanto, fijar ese objetivo como prioritario es una ensoñación…

R.- Bueno, es una putada, para mí lo sería. Yo mi pensión no la quiero transferida. Me da muchas más garantías tenerla en el conjunto de España.

P.- El proyecto de ‘Nuevo Estatus’ que lidera el lehendakari Urkullu, ¿hay que frenarlo o cree que existe margen para actualizar el encaje de Euskadi en el Estado?

R.- Es una capacidad que tiene el Parlamento Vasco, que haga las propuestas y luego se estudiará. Dependerá de las pretensiones que se planteen. Lo que está claro es que ninguna forma de gobierno ni autogobierno tiene un carácter unilateral, estas cosas se acuerdan según convengan a las partes implicadas. Aquí se ha ido acrecentando la idea de la capacidad autónoma de autodeterminación, de autodeterminar cómo te relacionas con otro. Eso no sucede en ningún ámbito, ni en las relaciones humanas ni en el derecho, salvo que sea con violencia.

P.- ¿Cree al lehendakari y al PNV cuando hablan de un nuevo estatus respetando la legalidad? ¿Ve margen para ello?

R.- Es difícil ir más allá del Estatuto si no hay una modificación constitucional. Creo que iría en contra de los intereses de los ciudadanos porque en las materias que ejerce el Estado aporta calidad y condiciones mejores desde una estructura más amplia.

P.- Cuando ve que en Navarra se anula la Ley de Símbolos y se permite que ondeen en ayuntamientos otras banderas como la ikurriña, ¿qué piensa?

R.- Ellos sabrán qué hacen. Poner la bandera de la comunidad vecina me choca, no entendería poner la bandera de Vizcaya en los balcones de la Diputación de Álava.

P.- Tras décadas de enfrentamientos y recelo entre la representación del Estado en Euskadi y las instituciones vascas, ¿le está costando retomar la relación, la credibilidad?

R.- Cada uno mira por sus intereses y proyectos políticos. Los proyectos se crean generando frustración, decepción, desconfianza hacia otra parte. Sería mejor que eso no fuera así, pero independientemente de la actitud vamos a procurar llegar a los acuerdos que podamos y que sean de interés para todos.

P.- ¿Por qué históricamente la Delegación del Gobierno tiene tan mala imagen en la sociedad vasca?

R.- Porque los nacionalistas pretenden constantemente crear esa imagen, es una pretensión del proyecto nacionalista, crear frustración sobre todo lo que tenga que ver con el Gobierno de España y obviamente tiene su efecto en la opinión pública.

P.- Y la Administración del Estado, la Delegación, ¿tiene alguna responsabilidad? ¿Ha sabido comunicar bien cuál es su papel y contrarrestar esos ataques?

R.- La responsabilidad en la que se ha volcado la Delegación en todas estas décadas ha sido el combate del terrorismo además de otras partes de la Administración como la gestión de costas, en INE o la Seguridad social han quedado relegadas.

P.- Ahora parece que sí es posible que la representación del Estado en Euskadi y el Gobierno vasco hablen con cierta normalidad cuando durante años ha sido imposible. ¿Han hecho ambos de la necesidad virtud?

R.- Hay varios factores, uno que creo que es determinante, es la minoría de Gobierno PNV-PSE. Si hubiera una mayoría sería muy difícil abrir los cauces de colaboración que se han establecido ahora.

P.- Y supongo que también por la minoría del Gobierno del PP en Madrid…

R.- Sí, pero si no hubiera una minoría PNV-PSE no se podría hacer esto, estoy convencido de ello.

P.- ¿Desde el Estado se ha trabajado mal el diálogo en los últimos tiempos?

R.- Todas las cosas se pueden hacer mejor, pero se ha procurado establecer colaboración. Se alcanzaron acuerdos con el PNV la pasada legislatura y con mayoría absoluta del PP.

P.- A ustedes les ha separado una batalla de litigios entre gobiernos que poco a poco se han ido retirando. ¿Qué litigios restan aún por resolver?

R.- Con el Gobierno vasco la Delegación del Gobierno ahora mismo no tiene ninguno. Desde el Gobierno de España se mantienen cinco cuestiones, poco más. Pero curiosamente, son muchos más los recursos del Ejecutivo vasco contra leyes del Congreso de los Diputados, pero eso no cala en la opinión pública, que se deja influir por el entorno, que cree que quien recurre a los tribunales es el Gobierno de España cuando es al revés.

Soy alavés y en mi familia no se hablaba euskera. Mi mujer sí es euskaldun y en casa oiga el euskera con naturalidad. No me he planteado metas al respecto”

P.- ¿Por qué cuando unos y otros están en minoría y necesitan de apoyos se pueden reconducir litigios de carácter legal? Da la sensación de que la ley se estira, se tensa o se acorta, en función de las necesidades de cada momento…

R.- La ley es la que es. Los acuerdos conllevan cambios que los permiten. Cuando se decide no interponer un recurso ante el TC es porque la interpretación que finalmente se hace se reconduce y se hace respetando la ley.

P.- ¿Qué sabe de su antecesor, Carlos Urquijo? Actualmente está desempleado…

R.- Bueno, le sigo viendo en actos de partido. La vicepresidenta del Gobierno dijo que quería contar con él y estoy seguro que se cumplirá.

P.- Tomó posesión de su cargo en euskera y castellano, gesto que gustó al nacionalismo. ¿Seguirá profundizando en su conocimiento del euskera?

R.- Decía Iñaki Anasagasti que ‘loro viejo no aprende a hablar’. Llevo 49 años de mi vida y los he vivido aquí. El euskera no es un idioma desconocido, pero con las limitaciones que tienen mis circunstancias personales, soy alavés y en mi familia no se hablaba. Mi mujer sí es euskaldun y en casa oigo el euskera con naturalidad. Represento a esa mayoría vasca que no conoce el euskera. No me he planteado metas, pero no me es un asunto ajeno.