La mayoría independentista que forman JxS y la CUP se ha impuesto en el Parlamento catalán para rechazar las enmiendas a la totalidad de los todos los grupos de la oposición a la reforma del reglamento de la Cámara. Una reforma destinada a regular la aprobación de proposiciones de ley en lectura única para permitir la aprobación exprés de la ley de transitoriedad jurídica, esa ley con la que el Gobierno catalán pretende dar amparo a la celebración de un referéndum de independencia el próximo septiembre.

La reforma, defendida exclusivamente por los independentistas, seguirá ahora su trámite parlamentario en la Comisión del reglamento, con el objetivo de que se apruebe en pleno el próximo mes de junio. De este modo estaría en vigor para aprobar la ley de desconexión en verano y convocar el referéndum en septiembre, tal como se comprometió el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la moción de confianza a la que se sometió el pasado septiembre para amarrar el apoyo de la CUP a su gobierno.

El nacionalista Jordi Turull ha defendido esta reforma recordando que el reglamento de la cámara se ha modificado ya en once ocasiones y ha asegurado que «nadie ha dicho cómo se va a tramitar la ley de desconexión» aunque lo cierto es que el grupo de JxS se refirió explícitamente a ese proyecto cuando propuso por primera vez esta reforma del reglamento.

El TC «hooligan» contra la independencia

Turull ha criticado la «hipocresía» de los partidos de la oposición, que rechazan la forma, la vía de urgencia, cuando en realidad buscan evitar el  fondo, la autodeterminación, y les ha acusado de actuar «en connivencia con la Fiscalía y el Tribunal Constitucional». Nuestro problema, ha añadido el nacionalista refiriéndose al alto tribunal, «no es que el árbitro juegue con su camiseta, en este caso el árbitro actúa como hooligan de su equipo».

El portavoz de JxS ha acusado además al PSC de «dar pena» con su «triste papel de palmero de PP y C’s» al denunciar las iniciativas independentistas ante el TC, a lo que Miquel Iceta ha respondido que «me limito a aplicar la doctrina Llach: las leyes hay que cumplirlas, y cuando se incumplen quien sanciona son los tribunales».

El portavoz de CSQP -el grupo que suma a Comunes, Podemos e ICV- Lluís Rabell, ha lamentado que la iniciativa del bloque independentista  solo pretende “aplicar a prisa y corriendo, y en tiempo de descuento”, la ley de transitoriedad, “que no es una banalidad, sino la arquitectura jurídica de una desconexión que los grupos no podremos conocer ni debatir”.

Rabell ha denunciado la “degradación parlamentaria» que implica este planteamiento y ha advertido de que la ley no se aprobará «con nocturnidad» porque el Consejo de Garantías Estatutarias lo impedirá.

En términos igualmente duros, el diputado de C’s José Maria Espejo-Saavedra ha acusado a JxS de abusar «de su mayoría parlamentaria, que no mayoría social» para aprobar una reforma que les permitirá acallar a la oposición, mientras el popular Alejandro Fernández ha comparado al gobierno de Carles Puigdemont con el de Nicolás Maduro en Venezuela.

El popular ha tachado de “anomalía democrática” que se cambien las reglas del juego solo con el apoyo de dos grupos y para “hacer una transición hacia un sistema no democrática” y ha advertido al Govern de que “el totalitarismo identitario siempre pierde, aunque los atajos den pequeñas victorias que duran 24 horas”.

La socialista Eva Granados ha acusado a Turull de presentar la reforma como algo bueno para todos los grupos, cuando en realidad pretende agilizar la independencia de España. “Ustedes que se llenan la boca de democracia no quieren que el resto de diputados podamos debatir ¡muy coherente todo!. No queremos que nos independicen por la fuerza y en secreto. Se han pegado un tiro en el pie» ha concluido Granados.