El ministro de Educación y Cultura y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, se perfila como la principal apuesta de los populares para encabezar la candidatura al Ayuntamiento de Madrid en las elecciones locales de 2019. La salida intempestiva de Esperanza Aguirre, acorralada por los casos de supuesta corrupción del que fue su más estrecho colaborador, Ignacio González, ha acelerado la búsqueda de un cabeza de lista que permita acariciar la idea de volver a la alcaldía de Madrid, de la que se vieron desalojados en 2015 por un pacto entre Ahora Podemos y el PSOE a pesar de haber ganado las elecciones.

Méndez de Vigo va sumando enteros frente a otros nombres que llevan semanas en el candelero. Se trata del portavoz del PP, Pablo Casado, que intenta soslayar la cuestión cada vez que es interrogado al respecto. Otro nombre que ha sido recurrente en las quinielas populares ha sido el de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero si bien es cierto que Madrid es plaza prioritaria para un PP que se ha empeñado en intentar recuperar poder territorial, no es previsible que el jefe del Ejecutivo prescindiera de su mano derecha en el Gobierno para enviarla a una contienda que se prevé dura. Un detalle: fueron precisamente los que acudieron a los actos oficiales y a la recepción de la Puerta del Sol que celebró Cristina Cifuentes con motivo de la fiesta del Dos de Mayo.

El ministro sabe que su nombre ha comenzado a circular entre sus compañeros de filas

El perfil del titular de Cultura va ganando adeptos internamente. Hombre de perfil conciliador, europeísta, «transversal y dialogante», dicen de él los que le conocen, puede ser la baza con más papeletas. Además, tener la tribuna semanal de la rueda de prensa tras la reunión de los Consejos de Ministros «le permite una proyección y un grado de reconocimiento suficiente ante la opinión pública», señalan fuentes populares.

El propio ministro sabe que su nombre ha comenzado a circular entre sus compañeros de filas y poco o nada puede decir sobre una decisión que no le corresponde, o no del todo.  La presencia habitual en actos culturales de las ciudad; sus imágenes junto a la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con la que tiene una excelente relación;  y hasta el hecho de ser vecino de los uno de los barrios más populares de la ciudad, Chueca, son tantos factores que van reseñando en el PP. Precisamente con Carmena estuvo el pasado martes en El Retiro leyendo fragmentos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.

Rajoy ha reclamado al partido que comience a trabajar en las locales y autonómicas de 2019

Faltan dos años y Mariano Rajoy es de digestiones lentas, pero desde el momento en que él mismo reclamó a los suyos que, una vez cerrados los congresos regionales y provinciales, se pusieran a trabajar en los  comicios locales y autonómicos de 2019 es inevitable pensar en clave electoral. Y esto está pasando sobre todo en aquellas plazas prioritarias para los populares, y una es, sin duda, recuperar el Ayuntamiento de la capital de España, gobernado por Ahora Podemos.

Aunque el PP se quedó a ocho concejales de la mayoría absoluta y no consiguió siquiera sumar lo suficiente con Ciudadanos, la intención es presentar batalla el cuarto domingo de mayo de 2019 para, al menos, volver al Ayuntamiento mediante un pacto con la formación de Albert Rivera.

El nuevo portavoz del PP en el Ayuntamiento tiene que allanar el camino a su partido

Para ello se tiene que emplear bien el nuevo portavoz de los populares en el Ayuntamiento, José Luis Martínez-Almeida, que tiene por delante una ardua tarea. El portavoz llamado a ser un paréntesis entre la etapa de Aguirre y quien sea el nuevo cabeza de lista, se va a trabajar los distritos de la ciudad, bajar a la calle, «acercarse a la gente» como él mismo explicó ayer en su primera rueda de prensa tras resultar elegido frente al aguirrista Íñigo Henríquez de Luna.

De él dependerá en buena parte el éxito del PP, de él y de que no le sigan estallando casos de corrupción a la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, dispuesta a limpiar en profundidad sin reparar en que se trate de compañeros de partido como puso de manifiesto con el caso del Canal que dio lugar a la operación Lezo.