Primero fue Lleida (o Lérida), después Esplugues, Hospitalet, y ahora le ha llegado el turno a Barcelona. La batalla lingüística se ha instalado en las señales de tráfico catalanas. Después de años en los que los ayuntamientos catalanes han optado sin pensárselo demasiado por el catalán como única lengua de sus señalizaciones, el Ayuntamiento de Lleida, que gobierna el socialista Angel Ros, abrió el debate al introducir el bilingüismo en las señales de tráfico; una decisión que se convirtió en parte del acuerdo de gobierno por el que C’s apoya al gobierno de Ros desde las últimas elecciones municipales.

Desde entonces C’s ha llevado a los consistorios de Esplugues y Hospitalet de Llobregat mociones para extender esta práctica. Y ahora la propuesta se ha trasladado a Barcelona de la mano del popular Alberto Fernández, que esta semana ha exigido al gobierno local de Ada Colau que cumpla con la normativa que ya han asumido otras ciudades catalanas.

De hecho, no es la primera vez que Alberto Fernández intenta dar la batalla de la lengua en la capital catalana. Ya lo intentó en 2013, pero el entonces alcalde Xavier Trias respondió ramplón que el catalán era fácilmente inteligible para los castellanohablantes.

Es cierto que la mayoría de las veces catalán y castellano se parecen enormemente, son dos lenguas hermanas, herederas del latín que se han desarrollado de forma paralela. Pero como señala el líder popular en Barcelona, «palabras como ‘vorera’ (acera en catalán) o ‘feiners’ (laborables en catalán) no tiene nada que ver en ambos idiomas”.

Dos lenguas hermanas, pero con diferencias

El ejemplo ha cundido ahora en el área metropolitana de Barcelona. La segunda ciudad catalana por número de habitantes, Hospitalet de Llobregat, ha aprobado esta semana una moción de C’s, que ha obtenido el apoyo de PSC y PP para adaptar la señalización a la normativa. Sin embargo, a diferencia de Esplugues, donde la iniciativa se aprobó hace un mes, en el caso de Hospitalet el gobierno de Núria Marin ha rechazado los plazos propuestos por Ciudadanos para reemplazar las señales existentes y ha advertido de que el bilingüismo se aplicará de momento solo a nuevas señalizaciones.

Las señales de tráfico de Esplugues de Llobregat (Barcelona, 45.000 habitantes) estarán escritas también en castellano a partir de octubre. Así lo aprobó el pleno municipal del mes pasado a propuesta de Ciutadans, responsable de la moción que insta a traducir toda la señalización para obedecer la Ley de tráfico española, que exige que las señales estén “al menos en la lengua española oficial del Estado”.

La propuesta contó con el apoyo del PP, mientras los socialistas, que gobiernan esta ciudad con el apoyo de la ex Convergencia, la votaron “por imperativo legal”. Una excusa que no ha evitado tensiones en el gobierno local, que el PSC comparte con el PDCat.

En Lleida el proceso fue gradual y no responde a una imposición de C’s, aseguran desde la alcaldía, sino a la aplicación racional de la legislación. Una racionalización que se impuso después de que numerosos conductores le ganaran pleitos al Ayuntamiento al recurrir multas de tráfico, aparcamiento o zona azul porque las señales no cumplían la Ley de tráfico en sus leyendas, al no incluir el castellano. La adaptación se inició en 2011, aunque C’s lo incluyó en los acuerdos de gobernabilidad en los que se recoge también la exigencia de incluir versiones bilingües en toda la documentación del Consistorio.

«Invisibilizar» el catalán

Así, las señales son bilingües en Lleida y el próximo año lo serán en Esplugues, una noticia que ha llevado al Gobierno de la Generalitat ha denunciar un intento de “invisibilizar la lengua catalana”, como advirtió su portavoz, Neus Munté. El cupero Albert Botran lo tachó de “retroceso evidente en la normalización lingüística” y la Plataforma por la Lengua se ha apresurado a denunciar esta iniciativas. Pero C’s recuerda que el bilingüismo es una de sus señas de identidad y no va a abandonarla. “Defenderemos que esto sea la rotulación normal, es lo que dice la ley de tráfico” defiende el portavoz naranja Jorge Soler.

Alberto Fernández confía en que el camino abierto en estas dos ciudades metropolitanas sirva para imponer el bilingüismo también en Barcelona y recuerda que la señalización rotulada exclusivamente en catalán incumple tanto la Ley sobre tráfico como el Reglamento General de circulación. “La normalidad que existe en la calle entorno al uso indistinto del catalán y castellano se tiene que trasladar a un elemento tan básico como es la señalización viaria de la ciudad” apunta. “Las lenguas sirven para comunicar y no para dividir, y una clara señalización viaria en ambas lenguas es fundamental para garantizar los derechos de todos”.

En Valencia se ha vivió una situación similar hace un año, cuando el delegado del Gobierno requirió al Ayuntamiento de la capital de Turia que tradujera una serie de señales instaladas en el centro de la ciudad en cumplimiento de la Ley de tráfico.