Cataluña vivirá unas nuevas elecciones autonómicas entre noviembre de 2017 y marzo de 2018 en las que Esquerra Republicana se convertirá previsiblemente en la primera fuerza de un Parlamento autonómico inclinado a la izquierda de la mano de la propia ERC y los Comunes de Ada Colau, además del PSC que parece reflotar y la CUP. Un escenario del que ha desaparecido Convergencia i Unió sin que el PDCat parezca suficiente para recoger su testigo, especialmente en el espectro de centro derecha no independentista. Ese es el espacio que quiere rescatar Lliures, el nuevo partido que impulsan Antoni Fernández Teixidó y Roger Muntañola.

El 16 de junio es la fecha escogida para que el proyecto eche a andar con una asamblea fundacional a la que los impulsores de Lliures esperan llegar con medio millar de militantes. Ellos serán los encargados de aprobar unas ponencias política y organizativa cuyo objetivo es, según Teixidó, conseguir el apoyo de los ex votantes de Unió, los escarmentados de CiU no independentistas y los jóvenes que desconfían de la política.

Un electorado para el que el principal aglutinante no será tanto el rechazo a la independencia -sus impulsores aseguran no estar en contra del referéndum siempre y cuando se haga de forma legal y acordada con el Estado, pero se confiesan mucho más cerca del actual PNV que de los postulados de Puigdemont- como el rechazo a la alianza con la CUP y la imposición de sus tesis al gobierno de JxS.

Objetivo: grupo propio en el Parlament

Por eso el nuevo partido se define ante todo como “liberal, defensor de la propiedad privada y de reducir la presión fiscal” además de catalanista -no nacionalista, termino asociado en Cataluña al independentismo-. Se declaran a favor de la colaboración público-privada y de reducir el peso del sector público, pero sobre todo reclaman acabar un procés que ven infinito y culpable de la “izquierdización” de la política catalana.

El rechazo a la CUP será clave para recuperar el voto perdido de los votantes convergentes y democristianos más moderados, pero eso supone unos 200.000 sufragios. Para alcanzar los 300.000 votos con los que aspira a conformar grupo propio en el próximo parlamento autonómico -Unió se quedó a las puertas del Parlament en 2015 con 100.000 votos-, Lliures debe conseguir además el apoyo de ese segmento de jóvenes desencantados que no votan.

Un grupo al que el veterano político -fue cabeza de cartel del CDS en Cataluña antes de integrarse en CDC, partido que abandonó hace dos años harto de la deriva independentista imprimida por Artur Mas- espera atraer con una ponencia orgánica destinada a crear un partido en el que la política no sea un modus vivendi sino una ocupación temporal.

5 años de experiencia laboral

Así la ponencia de organización elaborada por los más jóvenes del partido establece una dirección política que no cobrará ningún sueldo, por encima de un grupo técnico que será el responsable de la gestión política; establece primarias para la elección de todos los candidatos y una dura normativa de incompatibilidades entre cargos orgánicos e institucionales, además de la estricta limitación de mandatos. Aunque la medida estrella será, sin duda, la exigencia de cinco años de experiencia laboral para liderar cualquier candidatura electoral.

«Dirigentes del peso de Miquel Iceta (primer secretario del PSC) o Marta Pascal (secretaria general del PDCat) no tendrían cabida en nuestro partido», ironiza Fernández Teixidó, tras lo cual se apresura a expresar el máximo respeto por ambos políticos catalanes. Se trata de un esquema organizativo similar al del partido demócrata americano con el que Lliures busca acabar con la figura del político profesional que asciende en el partido desde las juventudes.

Un modelo que implica además la absoluta libertad de voto de sus diputados en el Parlament, asegura Fernandez Teixidó. “Se acabó la imagen del portavoz del grupo levantando uno, dos o tres dedos para marcar el sentido del voto de sus diputados, por lo menos en nuestro caso” asegura el veterano político.

Campaña de crowdfunding

En cuanto a la financiación del nuevo partido -que ya ha sido registrado en el Ministerio del Interior- sus responsables preparan una campaña de crowdfunding para financiar la campaña electoral de una formación que partirá de cero. El ejemplo de Ciudadanos es el espejo en el que se miran los promotores de Lliures, y su concienzudo crecimiento en Cataluña, más que en la explosiva irrupción municipal de los comunes de Ada Colau.

La ley de financiación de partidos es clarísima y tremendamente estricta, asegura Fernández Teixidó en este punto. De manera que Lliures sólo se puede financiar a través de las cuotas de sus militantes, las donaciones personales y la campaña de crowfunding con la que pagarán la campaña electoral. Si salen las cuentas -electorales- y forman grupo parlamentario, accederán a las subvenciones públicas de las que disfrutan los partidos con representación parlamentaria y probablemente también a los créditos de entidades financieras, pero asegura Teixidó, es el futuro.