Ciudadanos echará mano de la «fórmula murciana» si la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, resultara imputada en la instrucción de la Púnica. Aunque hoy por hoy, ni el juez instructor de este caso, Eloy Velasco, ni los fiscales tienen en mente implicarla en el caso de financiación presuntamente ilegal del PP de Madrid, en Ciudadanos se mantienen expectantes, sobre todo después de que ayer mismo su jefe de filas dijera que el magistrado «ha dicho que no hay pruebas por ahora, pero no ha archivado».

El Gobierno de Madrid se sostiene con el apoyo de la formación naranja, después de que el PP quedara muy lejos de las mayorías absolutas que había ido conquistando desde 1995. Por ello, le resultan indispensables los 17 escaños de Ciudadanos, que suma a sus 48. Pero del mismo modo, si la madrileña fuera imputada, mantendrían su respaldo a los populares siempre y cuando buscaran otro dirigente para asumir la presidencia de la Comunidad. Sólo en caso de resistirse, como pasó con el ya ex presidente de la comunidad murciana Pedro Antonio Sánchez, estudiarían la posibilidad de negociar una moción de censura con PSOE y Podemos.

Rivera cree que no se ha escrito el punto y final de la Púnica en cuanto a Cifuentes se refiere

Eso sí, Rivera no tiene hoy por hoy ninguna intención de secundar la anunciada moción de censura que pretende Podemos en la Comunidad de Madrid. Su tesis, ayer de nuevo esbozada en un almuerzo-coloquio celebrado en el Club Siglo XXI, es que los gobiernos «se ganan en las urnas». De hecho, piensa que muchos madrileños «están preocupados y escandalizados con lo que ven y quieren una alternativa fiable que se construye trabajando» y que eso no pasa, en ningún caso, por ir de la mano de Podemos, salvo que se reprodujera lo acontecido en Murcia. Pedro Antonio Sánchez dimitió a principios del mes de abril tras un largo tira y afloja con sus socios parlamentarios que exigieron su salida tras ser imputado por el «caso Auditorio» de Puerto Lumbreras. Sólo la constancia de que Ciudadanos iba a sumarse a una moción con PSOE y Podemos, terminó de forzar el pulso del hoy ex presidente.

En cambio, lo previsible es que, ante una imputación, Cifuentes, -que ha sido implacable en la aplicación del código ético que firmaron todos los que le acompañaban en la lista electoral-, dejara su cargo. De hecho, el pasado martes, en mitad de la vorágine del informe de la Guardia Civil, pasó prácticamente desapercibida la dimisión del viceconsejero de Medio Ambiente, Miguel Ángel Ruiz, por su imputación en la Púnica, uno más de la larga lista de dimisionarios que va atesorando la presidenta autonómica.

Comparecencia en la Asamblea

La presidenta de la Comunidad de Madrid deberá acudir con toda probabilidad a la Cámara regional y, posiblemente, a la comisión parlamentaria de auditoria que existe en la misma, a dar explicaciones sobre su aparición en dos informes de la UCO que la vinculan a la financiación ilegal del PP vía concesiones  a uno de los empresarios imputados en la trama, ex presidente de la CEIM, Arturo Fernández. La petición la ha hecho Ciudadanos, que espera el apoyo de socialistas y Podemos. A Rivera no le vale «que vaya de víctima» y defiende que «cuando a una le acusan de prevaricación, lo lógico es ir a la Asamblea y someterse a las preguntas de la oposición”.

La presidenta no descarta la existencia de «fuego amigo» tras la aparición del informe de la UCO

Por su parte, Cifuentes no descartó ayer que la rápida filtración del informe de la Guardia Civil que aludía a su persona responda a «fuego amigo», tal y como adelantó este medio al testar el sentir, y el temor, de personas de su entorno. Interrogada directamente al respecto, comentó que «simplemente digo que en las causalidades no creo y en política muchísimo menos. No creo en las casualidades. Cada cual que saque sus propias conclusiones»«No voy a hacer hipótesis de ninguna clase. No sé de dónde viene esto», intentó matizar a continuación, pero sin despejar el interrogante. En todo caso, volvió a reivindicarse al decir de sí misma que «a mí se me pueden criticar muchísimas cosas pero nadie puede poner en cuestión, y yo no lo voy a permitir, mi honradez, mi honorabilidad y que yo no he hecho nunca nada ilegal».