El tópico de que existe un PSOE de izquierdas y otro de derechas va más allá de la pura anécdota. Los programas presentados por los tres candidatos destilan tres prismas distintos: Pedro Sánchez aboga por abrir nuevos debates, como el ecologista o la plurinacionalidad; Susana Díaz pide impulsar el emprendimiento o la internacionalización empresarial; y Patxi López pivota en la idea de la unidad con propuestas dirigidas a recuperar la confianza hacia el PSOE y hacia el Estado, pero ideológicamente menos comprometidas en uno u otro sentido.

Las diferencias estiban incluso en el diagnóstico histórico. Sánchez hace un repaso de toda la Edad Contemporánea, desde la II Guerra Mundial, y se muestra profundamente crítico con la deriva de la socialdemocracia desde el estallido de la crisis en 2008, “ante la que no fueron capaces de articular una alternativa a las políticas de austeridad”, y que llevó a una pérdida del “perfil ideológico y programático” de los socialistas. Es por ello que el ex líder socialista propone una renovación para “superar al neoliberalismo y sus efectos”. Sánchez asegura que las consecuencias y “destrozos” de este modelo se han traducido en el 15-M, Syriza o Podemos.

A diferencia del madrileño, la presidenta andaluza no profundiza en la autocrítica y carga la responsabilidad de la situación en dos actores externos: el PP, por una parte, y los populismos, que a su juicio, “más que una ideología, son una forma de aprovechar las circunstancias para hacerse con el poder”. Brevemente, Díaz alude a que los socialistas deben asumir una “parte de responsabilidad” por no haber “sabido ofrecer una alternativa creíble y reconocible”.

En cuanto a propuestas, Sánchez presenta medidas con más carga ideológica, mientras que Díaz apuesta por el pragmatismo y enfoca su programa al terreno empresarial. El municipalismo, el blindaje de la plurinacionalidad o la renta básica -incluido en el documento del madrileño- son ideas que también están presentes en el programa de Podemos, mientras que el impulso hacia la internacionalización de las empresas o la ayuda al emprendimiento -presentes en la propuesta de la presidenta andaluza- podrían ser perfectamente defendidos por un partido liberal.

Pedro Sánchez: Renta Básica y pluranacionalidad

Restringir conciertos público-privados: El candidato prioriza que la Administración gestione directamente «los servicios públicos esenciales» y, para ello, propone un sistema regulado de contratación público-privada. Todos los contratos públicos a empresas privadas tendrán que estar justificados y asegurar «la equidad y la calidad de dichos servicios». Pide establecer un «sistema riguroso de control y de sanciones para los agentes que no cumplan con los estándares», que responda al impulso de un Libro Blanco de los Servicios del Bienestar Concertados para orientar sobre estos criterios.

Extender el laicismo al funcionariado. Sánchez insiste en la aconfesionalidad del Estado y quiere extenderla hasta los funcionarios públicos, que no podrían mostrar su confesionalidad mientras ejerzan su trabajo. Para ello pide la «derogación de normas y acuerdos constitutivos de privilegios heredados del pasado», y pide la «denuncia» y ruptura de los cuatro acuerdos suscritos entre España y el Vaticano en 1979,» que dieron continuidad al Concordato establecido en 1953 entre el Régimen franquista y la Santa Sede». Así, pide la autofinanciación de la Iglesia, «la secularización de las ceremonias y signos», y la «neutralidad de todas las instituciones, servicios y servidores públicos respecto a las convicciones ideológicas y religiosas de los ciudadanos». En el plano educativo, establece que «ninguna religión confesional deberá formar parte del currículo y del horario electoral».

Estado federal y plurinacional. La percepción del federalismo en España está, según Sánchez, «comprometida con el autogobierno de las Comunidades que la integran». El aspirante a líder del PSOE pide una «reforma constitucional federal» que a su juicio «debe perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado apuntado en el artículo 2 de la Constitución». Esta solución debe ir encaminada a una solución análoga a la de otros países europeos, como Alemania, puesto que sólo con una estructura federal, señala su propuesta, «puede dar cabida a la pluralidad española» y acomodar «a los diversos sentimientos de identidad de los españoles en todos los territorios».

Descentralización y municipalismo. La apuesta de Sánchez por el municipalismo es más contundente que la de la presidenta andaluza y aboga por reducir las tutelas a los municipios a las «estrictamente indispensables por razón de intereses supralocales». Así, pide un «reconocimiento claro de competencias municiaples propias» y apoya esta máxima en una financiación local autónoma, que no deba estar sometida a las políticas de otras instancias territoriales. «Su financiación debe ser incondicionada y objetiva», resalta el documento. Así, propone impulsar Consejos de Gobiernos Locales como mecanismo de un Estado Federal, para que los municipios participen en la toma de decisiones estatales y autonómicas que les afecten.

Renta básica y reducción de jornada. La digitalización y la mecanización de la época conlleva a la «disminución del trabajo asalariado», señala el documento de Sánchez, que en consecuencia pide disminuir las horas de trabajo proponiendo, «como un primer paso, la jornada de 35 horas antes de 2020». En este punto, pide examinar nuevas fórmulas de organización del trabajo y propone avanzar hacia la Renta Básica Universal, para lo que pone sobre la mesa un «sistema de Transferencias Fiscales» que fijará, en función del nivel de pobreza del momento, un objetivo de renta mínima para todos los ciudadanos, «con derecho a percibir de la Hacienda Pública una transferencia relacionada con la diferencia entre los ingresos anuales que sean menores y ese mínimo garantizado por persona».

Susana Díaz: Educación infantil y emprendimiento

Educación infantil gratuita. Una de las medidas estrella de la presidenta andaluza es extender la educación gratuita en la franja de 0 a 3 años y la primera matrícula en las universidades, en el caso de que aprueben las asignaturas a la primera. Así, propone que las becas se destinen a cubrir los gastos de estudios de familias con rentas bajas. Además, pide impulsar los programas de Formación Profesional con la creación de un Sistema Nacional de Formación Profesional, en colaboración con las Comunidades Autónomas, las empresas y los agentes sociales «que permita combatir la principal desigualdad de acceso a un empleo, que es la falta de capacitación técnica y las prácticas laborales».

Internacionalización y ‘bonos de exportación’. Susana Díaz apuesta por dar un impulso internacional a las empresas españolas, para lo que dará un nuevo papel a las embajadas, que «tendrán como prioridad la diplomacia económica». También se compromete al apoyo de la Marca España «como marca de calidad, vinculada a nuestra cultura, nuestros valores y nuestras empresas», y se compromete a dar un «Bono exportación» a las pequeñas y medianas empresas que se canjearán por «servicios de internacionalización a su medida». La andaluza se compromete también a llevar a las empresas españolas «con el aval del Estado a las zonas de Asia-Pacífico y África» .

Apoyo al emprendimiento. Díaz busca aumentar el número de pequeñas y medianas empresas y para ello apuesta por «mejor formación para emprender, el fomento de la cultura y de las vocaciones emprendedoras y la creación de un ecosistema público y privado favorable al emprendimiento». Para ello apuestan por establecer el ¨Derecho al Emprendimiento». Aunque la presidenta andaluza no especifica en qué se concretaría esta medida, sí señala que estaría orientado a dos objetivos: «Garantizar la igualdad de oportunidades para emprender, tanto desde un punto de vista territorial como social» y a la vez «incrementar la supervivencia de las empresas creadas y fomentar la creación de nuevas iniciativas empresariales».

Créditos públicos a los jóvenes. Díaz propone la oferta de «una renta garantizada a los jóvenes a modo de crédito fiscal» de hasta 24.000 euros, de los que los interesados podrían disponer de forma flexible. Estos préstamos serán a interés cero y se tendrán que devolver a lo largo de la vida laboral, durante un periodo de 10 a 20 años; su concesión se condicionará a «un proyecto formativo, de inserción laboral o emprendedor», y su recepción sería compatible con las rentas del trabajo. «En los casos de emprendedores podrán recibirlas en un sólo pago y su proyecto será tutelado por la administración», señala el documento.

Menos trabas al coche eléctrico. El documento de la andaluza describe el coche eléctrico como «una de las grandes esperanzas en la directriz de reducción de las emisiones». Para su promoción propone adoptar «medidas de toda índole», entre las que destaca la implantación de nuevas «normativas de restricciones de emisión de partículas y óxidos de nitrógeno en las ciudades». Así, Díaz defiende «recuperar los planes de 2010 que el gobierno de Rajoy paró en 2011»: «Hay que eliminar todos los impuestos asociados a estos vehículos para incentivar el crecimiento de la demanda y agilizar la transición». Un  objetivo que, anuncia, «será una prioridad de la política industrial y tecnológica de los socialistas».

Patxi López: conciliación y cultura

Un 7% de PIB a la Educación. El ex lehendakari se muestra a favor de intentar un Pacto Educativo que aporte «consenso y estabilidad al sistema», pero señala que cualquier acuerdo debe partir de la derogación de la LOMCE y del «compromiso firme por elevar la financiación educativa». Una subida que pide acercar al 7% del PIB. Así, López asegura que «debe reconocerse el papel relevante, pero limitado y subsidiario de la red de centros concertados, frente a la red prioritaria de centros públicos» y propone recuperar la asignatura «imprescindible» de Educación para la ciudadanía.

Teletrabajo para la conciliación. El programa destaca que España es el país europeo con menos nacimientos, y lo atribuye a la falta de políticas de fomento de la natalidad, a la vez que enumera medidas que irían en favor del aumento demográfico. «Estas políticas no tienen secretos, aquí y allí donde funcionan cada día: facilidades en el ámbito laboral para madres y padres, racionalización de horarios e impulso al teletrabajo para facilitar la conciliación familiar, y ayudas y servicios públicos bien dotados en materia educativa, sanitaria, de vivienda y de servicios sociales».

Mantener los impuestos. López considera un «error» el hecho de que el PSOE se haya «subido al carro de las rebajas fiscales». Como ejemplo pone la burbuja inmobiliaria en España, donde se creó el «mantra, cierto o inventado» de que «bajar impuestos es de izquierda y critica la supresión del Impuesto de Sociedades, «una de las pocas figuras impositivas existentes en Europa que pretende gravar, con deficiencias, los grandes patrimonios». Así, defiende que «las rebajas de impuestos en épocas de una coyuntura económica favorable han demostrado ser un error» y pide una política fiscal que garantice «la suficiencia de los recursos públicos».

Transparencia y regulación de lobbys. En su apartado para la calidad democrática, Patxi López plantea la regulación de los lobbys y la limitación de discrecionalidad para otorgar contratos públicos. Algo que, defiende, «tiene que ver con el reforzamiento de las herramientas de inspección y persecución de los delitos de corrupción». Además, reclama «la mejora de los cauces de acceso a la información pública transparente y de participación en los asuntos de interés colectivo para toda la ciudadanía». «Se llama política abierta, gobierno abierto, parlamento abierto. Y debe ser seña de identidad de los socialistas», reza el escrito.

Rescate de la cultura. El programa de López asegura que la cultura ha sido uno de los ámbitos más olvidado en los últimos años. «Por esa razón, el PSOE ha de apostar por el rescate de la cultura respecto a los recortes, las privatizaciones y la relegación institucional a las que le ha sometido los gobiernos de la derecha». En esta línea, pide el impulso de un Estatuto del Artista y del Creador, «a fin de que se reconozca la especificidad laboral de los trabajadores de la cultura». López propone también la inclusión en el Pacto Educativo de «la educación artística y cultural», que «forma parte sustancial del currículum en la enseñanza primaria y secundaria».